Areópago

Categoría General => Areópago => Mensaje iniciado por: Mikel Otsuka en Mayo 05, 2007, 12:41:39 pm

Título: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Mayo 05, 2007, 12:41:39 pm
Propongo que las transcribamos y les sumemosun pequeño comentario. Empiezo:

La revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, se lleva en el corazon para morir por ella.

Ernesto Che Guevara

Comentario: frase especialmente imbécil.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bette en Mayo 05, 2007, 12:54:43 pm
Desconfí­en del rencor de los solitarios que dan la espalda al amor, a la ambición, a la sociedad. Se vengarán un dí­a de haber renunciado a todo eso.

Comentario: O no. No veo por el por qué de esa desconfianza: un solitario es de ordinario una gran persona que ha comprendido, finalmente, que de lo suyo se puede prescindir sin grande alharaca.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: NubeBlanca en Mayo 05, 2007, 01:03:28 pm
Pienso, luego existo.

Un buen fallo de la propriocepción le tení­a que haber caido al gabacho.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Pornosawez en Mayo 05, 2007, 01:06:48 pm
El terror es una emanación de la virtud.

Comentario: Matar es bueno
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ferdinand en Mayo 05, 2007, 01:13:41 pm
Cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón.

Comentario: ¡Viva la Alianza de Civilizaciones! ¡Arriba la golfocracia!

Toda la cursiva es del señor Destouches.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Mayo 05, 2007, 01:30:23 pm
A mí­ no me importa a qué raza pertenece: si es blanco, negro o amarillo. Es un hombre y no puede haber nada peor.
Mark Twain

Comentario: no hay comentario.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shizuka en Mayo 05, 2007, 01:48:19 pm
Lo único en el mundo peor que una mujer, es otra. Aristófanes.

Comentario: Deja de cambiar de seudónimo, Tejemaneje.

S.

[Dios odia a los cobardes]
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Imparable en Mayo 05, 2007, 02:14:16 pm
Debo de tener una resaca especialmente jodida, porque veo la primera frase como con una pinta muy rara.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 05, 2007, 02:27:23 pm
Mientras yo viva, no mandará una mujer.

Sófocles, en boca de Creonte.

Comentario: Infeliz.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 05, 2007, 02:36:26 pm
Lo único en el mundo peor que una mujer, es otra. Aristófanes.

Comentario: Deja de cambiar de seudónimo, Tejemaneje.


 :D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Mayo 05, 2007, 02:53:31 pm
Saca la polla del culo, que quiero cagar.

Comentario: hermandad aeropajera.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Barbie en Mayo 05, 2007, 02:59:01 pm
Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor.

Tagore, sembrao.

Comentario: Cualquier frase de este iluminado bien vale una misa, esta es sólo un ejemplo que viene a decir que hasta a un palo le puedes ver la belleza, versión intimista del chiste aquel del león vegetariano que decí­a "se te está poniendo una cara de repollo".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Nicotin en Mayo 05, 2007, 03:05:53 pm
"Solí­a ir a hacer footing, pero los cubitos se me salí­an del vaso".

David Lee Roth.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: k98k en Mayo 05, 2007, 03:18:04 pm
Dame veneno que quiero morir dame veneno,
Antes prefiero la muerte que vivir contigo dame veneno
Ay para morir


Sócrates
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Barbie en Mayo 05, 2007, 03:26:18 pm
Solo sé que no sé nada.

La Pantoja.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Tejemaneje en Mayo 05, 2007, 03:38:54 pm
Lo único en el mundo peor que una mujer, es otra. Aristófanes.

Comentario: Deja de cambiar de seudónimo, Tejemaneje.

S.

[Dios odia a los cobardes]

No puedo decir nada porque las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo, Napoleón Bonaparte, francés.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Dare Devil en Mayo 05, 2007, 03:40:20 pm
"Mi mujer tiene el mejor físico del mundo"

A. Einstein


Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Mayo 05, 2007, 03:42:12 pm
Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer, cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras.

Eclesiastés, asamblea de judí­os.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 05, 2007, 05:29:37 pm
"No les cuentes tus penas a los amigos. Que les divierta su puta madre."

Antonio Gamero, oráculo areopajero
Título: Re: Citas citables
Publicado por: k98k en Mayo 05, 2007, 05:32:02 pm
Tu lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre, que me coma el tigre, mis carnes morenas

D. Jose Marí­a Aznar López a Donpe
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Mayo 05, 2007, 05:39:15 pm
Hace mucho que la sangre empapa la tierra , y allí­ donde ha sido derramada crecen racimos de uvas

M.Bulgákov

Comentario : que este hombre era morfinómano , joder.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Nicotin en Mayo 05, 2007, 05:42:11 pm
"La luz que ves al final del túnel, es la de un tren que viene de cara".

David Lee Roth.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 05, 2007, 06:05:22 pm


- Es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar las dudas por completo

Groucho Marx



Sobra el comentario porque todos nos leemos en él
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Mayo 05, 2007, 06:09:56 pm
Soy tan viejo que tengo recuerdos de cuando Mae West era joven

Groucho , también.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 05, 2007, 06:13:26 pm
"Mi mujer tiene el mejor fí­sico del mundo"

A. Einstein





Yo pensaba que esta cita era de Bocanegra
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 05, 2007, 06:15:08 pm
Me voy de catalunya porque hay mucho nacionalismo
Loquillo

...y el colega se va a vivir a las Vascongadas
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Mayo 05, 2007, 06:16:14 pm
Loquillo must die.

Ahora , eso sí­ ; que lo haga otro.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 05, 2007, 06:22:51 pm
A mi no me cae mal del todo. No es Ramoncin.

Y el Sabino es un listillo. Vale que Loquillo canta lo mismo que Sara Montiel, pero hizo un buen trabajo.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Mayo 05, 2007, 06:27:58 pm
Por más que leo y releo lo entiendo igual que meo.

Algún genio anónimo; por ejemplo, Oddball.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Nicotin en Mayo 05, 2007, 06:29:54 pm
"La gente me pregunta cómo de alto he llegado. Y yo les digo: tres metros. De estar entre el público, a estar sobre el escenario".

David Lee Roth.


- Es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar las dudas por completo

Groucho Marx


Sobra el comentario porque todos nos leemos en él

Y en Mark Twain también.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 05, 2007, 06:32:07 pm
¿Ha llegado a confesar, el Lee Roth, que jamas ha tenido ni puta idea de cantar?
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 05, 2007, 06:33:41 pm
“Desarrollad vuestra legitima rareza” René Char

Comentario: .....!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 05, 2007, 06:38:07 pm
Por más que leo y releo lo entiendo igual que meo.

Algún genio anónimo; por ejemplo, Oddball.

Pues por lo general (y quitando domingos por la mañana y fiestas de guardar), fuerte, claro y con cierta languidez descapullatoria.



Gilles, los sobrecitos de azucar del David Lee Roth que está leyendo Nicotin molan, hombre.



Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 05, 2007, 06:46:06 pm
Hombre, si, tienen gracia, pero es que el tio es uno de los peores cantantes que he escuchado. Fijate tu lo que hace con "You really got me", ponerse a imitar al Bugs Bunny en medio de la cancion. Gran aportacion al mundo de la musica. Y compara eso, con lo que hacian con canciones de blues los Zepp, Cream, Fleetwood Mac y todos esos.

Espero que no ponga la mas famosa frasecita de David, la que atañe a Elvis Costello.

Ya me callo, ea :P
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 05, 2007, 08:00:44 pm
"Eran casi todos ellos de malos instintos y de aviesa intención. Sentí­an la necesidad de hablar mal unos de otros, de injuriarse, de perjudicarse con sus maquinaciones y sus perfidias, y al mismo tiempo necesitaban verse y hablarse. Tení­an, como las mujeres, el afán de complicar la vida con miserias y pequeñeces, la necesidad de vivir y desenvolverse en un ambiente de murmuraciones e intrigas".

Pí­o Baroja, “Mala hierba”


Comentario: cita demasiado larga para ser citable en estado de plétora alcohólica, mientras se cuelga del puente que pasa sobre la autopista y se farfulla a grito pelao al aturdido y/o drogado amigo que tenemos al lado "dranquilo, macho, que gondrolo de puta madre. ¡Qué flipe las luces de colores que pasan allí­ abajo! Oye, ¿tú estás oyendo lo que dice el risueño duendecillo que tienes en el hombro? Vale, está bien, verde amiguito, voy a ayudar al colega a alcanzarlas para que se acerque a la infinita Gloria del Verbo tunear". Pero invita a la reflexión, como el arte moderno, cuya esencia puede resumirse en la frase "que se lo curre el que paga la entrada, que hoy no estoy yo pa muchos pensamientos".

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 05, 2007, 08:17:01 pm
Has entendido lo que era importante, y eso es lo que importa.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Barbie en Mayo 05, 2007, 08:18:41 pm
Qué coño, explica el comentario que aún estoy aturdida.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 05, 2007, 08:50:46 pm
Comentario del comentario: empiezo afirmando que la cita es demasiado larga para sacarla a colación en una conversación entre no eruditos, sobre todo cuando se está borracho y se hacen admirables barbaridades, como citar a los clásicos o imitar a los capullos niños de papá de "Historias del Kronen". En este punto empiezo a desbarrar, imaginando que uno de los colgados (en ambos sentidos de la palabra) inventados por Mañas cree ver un gnomo guasón que le anima a gastarle una broma mortal a su compañero de correrí­as, que cuelga junto a él de un puente situado sobre una autopista. Las luces a las que hago referencia son las de los faros de los coches que atraviesan veloces la noche de la ciudad, trasladando parejas de enamorados que hacen o reciben felaciones y grupos de serbobosnios cantando alegremente mientras van en pos de otra fábrica que desvalijar. Finalmente añado que, pese a ser una cita no muy citable, por lo dicho al principio, el fragmento de Baroja nos invita a reflexionar sobre nuestro ser-en-el-mundo o languidecer-en-el-foro, y aprovecho el surgimiento de la expresión "invitar a la reflexión" para menospreciar finamente el ¿trabajo? ¿qué trabajo? de ciertos artistas contemporáneos que, con la excusa de limitarse a hacer propuestas de pensamiento, se ahorran el esfuerzo de darnos la reflexión ya hecha, a imagen y semejanza de las odiosas gasolineras donde se nos invita a llenar el depósito o jodernos.

¿Ya estáis contentos o debo comentar también el comentario del comentario, so malditos?
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Barbie en Mayo 05, 2007, 08:53:59 pm
Déjalo, lo has empeorado  :P
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 05, 2007, 09:30:32 pm
Toda glosa que dobla la longitud del texto glosado no hace más que aumentar la confusión.

Esto deberí­a haberlo aprendido leyendo filosofí­a, en especial las explicaciones de filósofos alemanes hechas por filósofos alemanes.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 05, 2007, 10:24:57 pm
Tenias razon, Oddie
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 06, 2007, 01:36:20 am
Tenias razon, Oddie

No se a que se refiere, pero sin duda eso de ahí­ arriba es una cita citable.

Chupaos ésa, mudafuckas.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 06, 2007, 07:04:50 am


- Chico enmascarado, desde mi casa... casi veo la tuya



(http://farm1.static.flickr.com/174/483559281_f002eff1f9.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 06, 2007, 07:13:25 am
Yo te he visto antes.

(http://www.encore.at/cavell/rear%20window/rw.jpg)

(http://imagenes.estoescine.com/fotos/10992.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Belial en Mayo 06, 2007, 09:58:32 am
El terror es una emanación de la virtud.

Comentario: Matar es bueno

Robespierre?
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 06, 2007, 10:01:45 am

- Chico enmascarado, desde mi casa... casi veo la tuya

(http://farm1.static.flickr.com/174/483559281_f002eff1f9.jpg)

que vista tan amplia para un barrio tan feo.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Ignacio en Mayo 06, 2007, 10:02:58 am
¿Donde es eso?

Porque el lugar está alto. Muy alto
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 06, 2007, 10:36:27 am
zona norte, sin duda.

barrio de pasta, esas ventanas no son normales de grandes que son, dan al oeste.

a mi me parece o una zona noble de esperanza, asi, de primeras. pero esa grua me dice que o bien estan más al sur (moratalaz quizá?) o más al norte (ciudad de los periodistas o, incluso, barrio del pilar -mucho menos probable.)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 06, 2007, 01:05:59 pm
Tenias razon, Oddie

No se a que se refiere, pero sin duda eso de ahí­ arriba es una cita citable.

Chupaos ésa, mudafuckas.

A mi queja por las citas graciosas, despues del bodriazo que nos ha endiñao el buen Escarolilla.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: No-soy-Gilles en Mayo 06, 2007, 01:18:02 pm
Lo único en el mundo peor que una mujer, es otra. Aristófanes.

Comentario: Deja de cambiar de seudónimo, Tejemaneje.

S.

[Dios odia a los cobardes]

No puedo decir nada porque las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo, Napoleón Bonaparte, francés.

Tras ver con una amiga la peli de "La isla de las tormentas", me decia que era poco creible que una mujer se cargase a tan peligroso espia. Le dije que no, que lo unico poco creible era que el marido de esta, un paralitico aviador, se lo pusiera un poco mas dificil al espia, que se habia cargado antes a cuatro soldados sin despeinarse.

Fijarse en el intringulis de la historia: un tipo frio que no duda en matar, es capaz de traicionar sus ideales por amor. Pero la mujer, animal traicionero por naturaleza, no es capaz de tal sacrificio.

Y ojo, que lo que es la novela, mi copia, pertenece a una serie de novelas de amor que edito Brugera o Planeta. !Esa es la educacion sentimental que reciben las mujeres!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 06, 2007, 02:20:46 pm

Dan al este, Monstruo  ;)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Mayo 06, 2007, 04:04:22 pm
Yo apunto más lejos

(http://i5.photobucket.com/albums/y180/febo/DSC00008.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 06, 2007, 11:52:40 pm

Dan al este, Monstruo  ;)

jarl.

(pienso)

moratalaz, esperanza, ciudad de los periodistas... diré hortaleza, por quedar bien.

ese edificio es bastante alto.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 06, 2007, 11:54:39 pm
"Un buen plan hoy es mejor que uno perfecto mañana"

George S. Patton, modisto y experto en fornicación.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: patillotes en Mayo 07, 2007, 09:41:28 am
"Mejor un general mediocre, que dos buenos"

Atribuido a Napoleon.

Comentario: es el primo antiguo de la de Oddball.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Esemismo en Mayo 07, 2007, 11:51:10 am
A mí­ dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo...


La frase es mí­a pero me la birló O. Wilde...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Merrick en Mayo 07, 2007, 12:06:30 pm
Yo no puedo olvidar que en los momentos más difí­ciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro, o cuando me caparon el hurón a mala leche, sólo tú prestabas oí­dos a mis quejas e iluminabas mi camino. Calabaza: yo te llevo en el corazón.

Comentario: pelí­cula que jamás figurará en una lista de las mejores del cine español. Afortunadamente (en el buen sentido).
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Merrick en Mayo 07, 2007, 12:16:22 pm
Si es la que yo pienso (que no será), la hacen esta semana por la tele. A ver si la pillo.

Tú eres de Castellón.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Merrick en Mayo 07, 2007, 12:20:45 pm
Premio.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 07, 2007, 12:23:52 pm
Yo no puedo olvidar que en los momentos más difí­ciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro, o cuando me caparon el hurón a mala leche, sólo tú prestabas oí­dos a mis quejas e iluminabas mi camino. Calabaza: yo te llevo en el corazón.


Mientras se lia un cigarrillo sin filtro, muy macho
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 10, 2007, 08:55:13 pm
"Estoy otra vez muy sensual y me masturbo casi a diario. Así­ no es posible seguir."

Wittgenstein, "Diarios"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 10, 2007, 09:32:16 pm
"Estoy otra vez muy sensual y me masturbo casi a diario. Así­ no es posible seguir."

Wittgenstein, "Diarios"


"Bésame, tonto"


(http://farm1.static.flickr.com/198/492801329_da065cea89.jpg)


Cocó, "Nocturnos"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 11, 2007, 01:05:44 am
Cocos nocturnos
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 11, 2007, 01:16:03 am
(http://www.greenpeace.org/raw/image_full/international/photosvideos/photos/a-family-is-terrified-as-their.jpg)
(http://www.wolvertoon.com/bwapocalypse/faces.gif)
(http://www.hi.is/~okonomia/uploaded_images/not-terrified-712860.jpg)
(http://www.aprosexic.com/Terrified%20face.jpg)
(http://katze-mit-wut.azundris.com/uploads/Callisto_terrified.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 11, 2007, 07:25:31 am
"Estoy otra vez muy sensual y me masturbo casi a diario. Así­ no es posible seguir."

Wittgenstein, "Diarios"


"Bésame, tonto"

"A ver si me vas a convertir en rana desencantada..."

"El Princi-pito", de ílvarez Rabo

(http://www.escapade.co.uk/ProductImages/Category_32/6051-Frog-Prince.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 11, 2007, 08:41:03 am

Establecido el estado de emergencia y la Ley Marcial, se moviliza a la población y a todas las fuerzas de seguridad del estado, ¡Alerta máxima!


- "Se ha dado aviso de la localización de una ranita moní­sima perdida en la ciudad. Repito, mo.ní­.si.ma."


(http://c3p0.c3.funpic.org/Files/bush_telephone.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Nicotin en Mayo 11, 2007, 08:58:27 am
(http://img2.timeinc.net/ew/dynamic/imgs/060609/14578__clockwork_l.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mozart en Mayo 12, 2007, 01:53:29 pm
"Mi lenguaje es la meretriz universal a la que tengo que transformar en una virgen" (Karl Kraus)

Comentario: no ha lugar.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 12, 2007, 05:36:15 pm


"Llevo una dieta estricta a base de colas"


Operación bikini
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ferdinand en Mayo 12, 2007, 06:08:01 pm
(http://i6.photobucket.com/albums/y217/elloballello/atropellado.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Mayo 13, 2007, 04:53:24 pm
Cuando la tormenta acecha en pí­rricos nubarrones... ¡patada en los huevos !

Cicerón , " El tomógrafo".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Mayo 13, 2007, 04:59:29 pm
Cuando las ganas de joder aprietan,
ni los culos de los muertos se respetan.


Anónimo, "Vivencias"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 05:15:28 pm


Y ese... ¿quién es?


(http://content.answers.com/main/content/wp/en/thumb/0/01/275px-Blackcat-Lilith.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Mayo 13, 2007, 06:17:29 pm
"No se puede lastimar dos veces si se lastima tanto"

V de Vendetta.

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bic en Mayo 13, 2007, 09:48:39 pm
Va, una alegre...
Cita de Jules Renard en Diario:

“No serás nada. Por más que hagas, no serás nada. Comprendes a los mejores poetas, a los prosistas más profundos, pero aunque digan que comprender es igualar, serás tan comparable a ellos como un í­nfimo enano puede compararse con gigantes. (...) No serás nada. Llora, grita, agárrate la cabeza con las dos manos, espera, desespera, reanuda la tarea, empuja la roca. No serás nada”.

Comentario: Su puta madre...

P & L
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 09:51:23 pm


No sirves para nada


Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decí­a
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mí­o
no sirves para nada.

Después me fui a la escuela
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.

Vino luego la guerra
la muerte –yo la vi–
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí­ oyendo
no sirves para nada.

Y cuando me pusieron
los pantalones largos
la tristeza en seguida
mudó de pantalones.
Mis amigos dijeron:
no sirves para nada.

De tristeza en tristeza
caí­ por los peldaños
de la vida. Y un dí­a
la muchacha que amo
me dijo –y era alegre–
no sirves para nada.

Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
Tenemos una niña
a la que siempre digo
–también con alegrí­a–, hija mí­a
no sirves para nada.

                    José Agustí­n Goytisolo





Qué bonita es la vida, que no sirve para nada


Gracias, Scardanelli
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 13, 2007, 10:17:44 pm
Va, una alegre...
Cita de Jules Renard en Diario:

“No serás nada. Por más que hagas, no serás nada. Comprendes a los mejores poetas, a los prosistas más profundos, pero aunque digan que comprender es igualar, serás tan comparable a ellos como un í­nfimo enano puede compararse con gigantes. (...) No serás nada. Llora, grita, agárrate la cabeza con las dos manos, espera, desespera, reanuda la tarea, empuja la roca. No serás nada”.

Comentario: Déjalos que se jodan, Renard.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 13, 2007, 10:18:37 pm
Qué bonita es la vida, que no sirve para nada


Gracias, Scardanelli

¿Yo qué he hecho ahora?
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 13, 2007, 10:20:34 pm
(http://www.geocities.com/playablancaphoto/yucatan/pareja-cancun.jpg)

...existir...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 10:27:14 pm
¿Yo qué he hecho ahora?


Tiempo ha, colgaste en mp3 la versión cantada por Paco Ibañez

¡si no de qué la voy yo a conocer !
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 13, 2007, 10:28:47 pm
es sorprendente a veces el grado de seguimiento al que somete cocó a algunos foreros.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 13, 2007, 10:29:22 pm
...existir...

Y eso que sólo existo lo imprescindible...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 10:30:16 pm
es sorprendente a veces el grado de seguimiento al que somete cocó a algunos foreros.

Pórtate bien que estás en la lista negra y no quieras subir unos puestos

Tengo una memoria infalible... para lo que me da la gana
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 13, 2007, 10:30:33 pm
¿Yo qué he hecho ahora?


Tiempo ha, colgaste en mp3 la versión cantada por Paco Ibañez

¡si no de qué la voy yo a conocer !

Mi memoria da pena.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 13, 2007, 10:33:23 pm
Tengo una memoria infalible... para lo que me da la gana




















lo sé.

¿una lista negra, dices?
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 10:34:53 pm

Negrí­sima, como el lomo de una gato negro en una noche sin luna
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 13, 2007, 10:37:55 pm
(http://www.chooseby.ws/img_marmf.php?cod_marfoto=305&pref=1&x=640&y=640)

miau.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 10:44:34 pm


Miau...


(http://tn3-1.deviantart.com/fs11/300W/i/2006/226/d/c/black_on_red_by_NAiMA79.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Mayo 13, 2007, 10:53:12 pm
no es el tipo de gata que yo esperaba de usted, miss. Yo esperaba más esto:

(http://members.cox.net/batman_wallpaper/catwoman2.jpg)

bórreme de su lista, por favor.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 13, 2007, 10:56:38 pm


Los domingos soy muy minnimius


(http://tn3-1.deviantart.com/fs6/300W/i/2005/097/b/4/Angry_cat_by_1337monkeY.jpg)



Según te portes... jijiji
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Mayo 13, 2007, 11:36:39 pm
Creo ver algo de el rollo de tiro de gooogle en muchas de las cosas. Gata? no dirí­a tanto. Salvaje?? puede ser...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Mayo 13, 2007, 11:58:33 pm
 "A man with a guitar is nothing compared to a man with a cello"
Eicca Topinen.

es una opinión...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Mayo 14, 2007, 12:06:57 am
"1 beso de tu boca,2 caricias daria,3abrazos que demuestren 4 veces mi alegria, y en la 5 sinfonia de mi 6 pensamiento, 7 veces te diria las 8 letras de un te quiero porque 9 veces por ti vivo y 10 veces por ti muero". Joder si me dicen algo así­ vomito...aaaggggrrrrgggg
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 15, 2007, 04:47:18 pm
"En el amor todas las cumbres son borrascosas." el Marques de Sade

Comentario: creo que sobran explicaciones… todo aquel que se ha enamorado alguna vez sabe que el amor puede ser un movimiento violento y perturbador.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 15, 2007, 04:53:18 pm
Os daré por culo y os la meteré por la boca

Catulo

Comentario: los clásicos son clásicos porque siempre se han materializado en ellos las virtudes humanas, en este caso la generosidad.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 15, 2007, 04:57:58 pm
"En el amor todas las cumbres son borrascosas." el Marques de Sade

Comentario: creo que sobran explicaciones… todo aquel que se ha enamorado alguna vez sabe que el amor puede ser un movimiento violento y perturbador.


Po aquí­ decimos que El Amor duele (http://www.areopago.eu/index.php?topic=5447.msg234725;topicseen#msg234725). Los que hay que incluso afirman que La Vida duele (http://www.areopago.eu/index.php?topic=5763.msg252138;topicseen#msg252138).

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Ariete en Mayo 15, 2007, 05:00:31 pm
Os daré por culo y os la meteré por la boca

Catulo


Hay formas más poéticas de decirlo:

"Estuve cálidamente acompañado por las ausencias de dos tiernos afectos, uno por delante y otro por detrás"

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 15, 2007, 05:02:38 pm


Me beberé tu semen y, con este, tus bilis y sangre

Depredadora de ranas


Comentario: las depredadoras de ranas son depredadoras de ranas porque siempre se han materializado en ellas las virtudes depredadoras de ranas, en este caso la avaricia.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 15, 2007, 05:07:50 pm
Os daré por culo y os la meteré por la boca

Catulo


Hay formas más poéticas de decirlo:

"Estuve cálidamente acompañado por las ausencias de dos tiernos afectos, uno por delante y otro por detrás"



Pero cambias el punto de vista del poeta. Para mantener el de Catulo, serí­a más bien

Rellenaré cálidamente el vací­o de dos húmedas ausencias, una a proa y otra a popa
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 15, 2007, 05:10:30 pm
"Estuve cálidamente acompañado por las ausencias de dos tiernos afectos, uno por delante y otro por detrás"

Rellenaré cálidamente el vací­o de dos húmedas ausencias, una a proa y otra a popa


El muerdealmohadas y el soplanucas dándoselo todo en pleno festí­n

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 15, 2007, 05:21:32 pm
(http://achachichou.free.fr/images/004.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Mayo 15, 2007, 11:56:21 pm
El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón.
Mahatma Gandhi

Curioso que un tipo tan radical -y tan controvertido- haya pasado a la historia como un fetiche monjil.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 16, 2007, 01:46:14 am
"En el amor todas las cumbres son borrascosas." el Marques de Sade
Po aquí­ decimos que El Amor duele (http://www.areopago.eu/index.php?topic=5447.msg234725;topicseen#msg234725). Los que hay que incluso afirman que La Vida duele (http://www.areopago.eu/index.php?topic=5763.msg252138;topicseen#msg252138).

Me paseare por esos hilos a ver qué tal!!! -jaja- ;D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 16, 2007, 11:11:51 am
Pues eso, que son, efectivamente, dolorosos...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 17, 2007, 07:55:23 am
La muerte me desgasta, incesante.
Jorge Luis Borges

Comenatario:tiempo.. memoria.. olvido... muerte!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 18, 2007, 12:58:51 am
...amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Joaquin Sabina

Comentario: ?!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Rednuts en Mayo 18, 2007, 08:10:52 am
...amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Joaquin Sabina

Comentario: ?!

El comentario ya te lo hago yo: ETA, mátalo.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 18, 2007, 09:27:28 am


... sabes mejor que yo que hasta los huesos solo calan los besos que no has dado

Joaquin Sabina
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Nicotin en Mayo 18, 2007, 10:58:52 am
"El problema de mejorarse a uno mismo, es saber cuándo parar".

David Lee Roth.
(http://www.upthetree.com/wp-content/uploads/2006/01/dave_kick.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Mayo 18, 2007, 11:22:28 am
"En verdad, si no fuera por la música, habrí­a más razones para volverse loco".

Piotr Ilich Tchaikovski






P.D.: Muy buena Ní­cotin.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Johnnie en Mayo 18, 2007, 02:14:34 pm
 Quousque tandem, Areopagina, abutere patientia nostra?  Quam diu etiam furor iste nos eludet, quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?

- Marco Tulio Cicerón

Comentario: tengo entendido que tiene unas cuantas mucho mejores, por explí­citas y al cuello de Marco Antonio, pero que son harto más difí­ciles de encontrar.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 18, 2007, 05:11:15 pm
...amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Joaquin Sabina

Comentario: ?!

"Soy consciente de los riesgos de malformación ósea e incluso de una posible afectación vertebral, pero es más grande mi obsesión por tener los pechos de silicona más grandes del mundo".


Sabrina Sabrok, récord Guinness gracias a sus tetas de siete kilos
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 18, 2007, 05:27:33 pm
...amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Joaquin Sabina
"Soy consciente de los riesgos de malformación ósea e incluso de una posible afectación vertebral, pero es más grande mi obsesión por tener los pechos de silicona más grandes del mundo".
Sabrina Sabrok, récord Guinness gracias a sus tetas de siete kilos

(http://xo.typepad.com/blog/images/sabrina-thumb.jpg)
Yo me guí­o por el amor, soy transparente y voy de frente
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 18, 2007, 05:37:54 pm
"Esta vez se reventó por el peso, que son tres kilos y medio en cada implante, lo cual provocó que se abriera, por eso estuve un mes en reposo absoluto. Me puse insoportable y hasta me daban de comer, porque ni los brazos podí­a abrir. Finalmente, todo valió la pena".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 18, 2007, 05:50:59 pm
"Esta vez se reventó por el peso, que son tres kilos y medio en cada implante, lo cual provocó que se abriera, por eso estuve un mes en reposo absoluto. Me puse insoportable y hasta me daban de comer, porque ni los brazos podí­a abrir. Finalmente, todo valió la pena".

Esto calza perfectamente en el hilo Las frases mas estupidas
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Mayo 18, 2007, 09:14:34 pm
"Esta vez se reventó por el peso, que son tres kilos y medio en cada implante, lo cual provocó que se abriera, por eso estuve un mes en reposo absoluto. Me puse insoportable y hasta me daban de comer, porque ni los brazos podí­a abrir. Finalmente, todo valió la pena".

Esto calza perfectamente en el hilo Las frases mas estupidas

O en un nuevo hilo: "Testimonios de los héroes de nuestro tiempo".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 19, 2007, 08:53:30 am
"Esta vez se reventó por el peso, que son tres kilos y medio en cada implante, lo cual provocó que se abriera, por eso estuve un mes en reposo absoluto. Me puse insoportable y hasta me daban de comer, porque ni los brazos podí­a abrir. Finalmente, todo valió la pena".
Esto calza perfectamente en el hilo Las frases mas estupidas
O en un nuevo hilo: "Testimonios de los héroes de nuestro tiempo".

JAJAJA... Vale! cuenta con mi apoyo! yo posteria allí­!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 20, 2007, 10:01:30 pm
"El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos." Salvador Dalí­
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Mayo 21, 2007, 10:49:19 am
"El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos." Salvador Dalí­

Ése es exactamente el camino que hay que seguir para llegar a ser un artista tan desprestigiado como Dalí­.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 21, 2007, 10:29:58 pm
"El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos." Salvador Dalí­
Ése es exactamente el camino que hay que seguir para llegar a ser un artista tan desprestigiado como Dalí­.

JAJAJA.. Totalmente de acuerdo!, y posteo las últimas dos de este insigne personaje:
"La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco."
"¡No podéis expulsarme porque Yo soy el Surrealismo!"(afirmando despues de que es expulsado del movimiento surrealista en Paris)
(http://www.todoarquitectura.com/v2/media/noticias/grandes/dali6W2.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 22, 2007, 05:28:22 pm

Para citar las frases más vergonzantes, contraproducentes y pervertidas no hace falta ni salir de casa


"A riesgo de baneo y lo que es peor, saltándome mis principios, te diré que eres una hija de la grandí­sima puta "


Lukera, la defensora mundial del respeto a las mamás
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lukera en Mayo 23, 2007, 10:58:28 am

Para citar las frases más vergonzantes, contraproducentes y pervertidas no hace falta ni salir de casa


"A riesgo de baneo y lo que es peor, saltándome mis principios, te diré que eres una hija de la grandí­sima puta "


Lukera, la defensora mundial del respeto a las mamás

Añadí­ que tu madre una santa. Por lo demás te lo reitero.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Corso en Mayo 23, 2007, 11:15:17 am


(http://farm1.static.flickr.com/204/510614906_491e9e7499.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Mayo 24, 2007, 08:00:57 pm
Sueña y seras libre de espiritu, lucha y seras libre en la vida.

Ernesto Che Guevara


Realmente, lo de este tipo es impresionante.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Mayo 24, 2007, 08:07:14 pm
"Respeta tu polla"

Tom Cruise en Magnolia
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Mayo 24, 2007, 09:27:10 pm
"Mi polla es sagrada"

Torrente en Santiago Segura, digo, Santiago Segura en Torrente.

Comentario: detrás de toda sagrada polla hay un par de profanos huevos
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Mayo 31, 2007, 04:02:04 pm
"No busco, encuentro"
Pablo Picasso
(http://www.sergiodelatorre.com/blog/wp-content/uploads/2006/06/picasso.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bic en Mayo 31, 2007, 04:05:32 pm
Una de Baudeleire que me gusta mucho, y que abre la gigantesca novela "2666" de Bolaño que estoy a un tris de acabar:

"Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento".

P & L
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 01, 2007, 06:14:15 pm
Una de Baudeleire que me gusta mucho, y que abre la gigantesca novela "2666" de Bolaño que estoy a un tris de acabar:
"Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento".
P & L

Esta muy buena, Bic!
Esa me recuerda otra de Baudelaire que leí­ hace tiempo y quedo tatuada en mi memoria.
"Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir"

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bic en Junio 01, 2007, 06:21:09 pm
Venga, y ya que estamos pongo una de mis favoritas, de Pascal, que uso de vez en cuando para reivindicar la vagancia:

"He descubierto que toda la desdicha de los hombres es producto de una sola cosa: no saber quedarse en reposo en una habitación".

P & L
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Junio 01, 2007, 06:30:12 pm
(http://farm1.static.flickr.com/196/525074535_5d9432bbdf_o.gif)

Max Planck.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 01, 2007, 06:55:06 pm
Venga, y ya que estamos pongo una de mis favoritas, de Pascal, que uso de vez en cuando para reivindicar la vagancia:
"He descubierto que toda la desdicha de los hombres es producto de una sola cosa: no saber quedarse en reposo en una habitación".
P & L

Eso me recuerda una de Thomas Hobbes que dice:
"La ociosidad es la madre de la filosofí­a"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 01, 2007, 07:17:02 pm
(http://farm1.static.flickr.com/196/525074535_5d9432bbdf_o.gif)
Max Planck.

Max Planck dijo:
"Para las personas creyentes, Dios esta al principio. Para los cientí­ficos está el final de todas sus reflexiones."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Junio 02, 2007, 05:12:05 pm
Una nueva verdad cientí­fica no suele imponerse porque sus oponentes se convenzan de ella y confiesen haber visto la luz, sino más bien porque poco a poco éstos van desapareciendo y les sustituye una generación familiarizada desde el principio con la nueva verdad.

Planck


Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Junio 02, 2007, 05:12:52 pm
La medicina es el arte de acompañar al sepulcro con palabras griegas.

Enrique Jardiel Poncela
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 02, 2007, 10:28:44 pm
La medicina es el arte de acompañar al sepulcro con palabras griegas.
Enrique Jardiel Poncela

jajaja... Esta muy buena!.

Hablando de medicina me has hecho volver a echar una rápida mirada sobre “El nacimiento de la clí­nica” de M. Foucault donde dice en dos momentos (entre muchos, vale decir que el escrito es genial desde la primera página) lo siguiente:
a. “El hospital, como la civilización, es un lugar artificial en el cual la enfermedad transplantada corre el riesgo de perder su rostro esencial.”
b. “La mirada clí­nica tiene esa paradójica propiedad de entender un lenguaje en el momento en el que percibe un espectáculo.”

Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 07, 2007, 07:16:56 pm
Simone de Beauvoir
"Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Kamarasa GregorioSamsa en Junio 07, 2007, 07:26:10 pm
Una de Baudeleire que me gusta mucho, y que abre la gigantesca novela "2666" de Bolaño que estoy a un tris de acabar:

"Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento".

P & L


Una de Baudelaire también adornaba el inicio de Las Ninfas de Umbral, la de "hay que ser sublimes sin interrupción".

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bette en Junio 07, 2007, 07:49:08 pm
Tú, como D. Quijote, te inventas pasiones para ejercitarte.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Junio 07, 2007, 08:02:56 pm
"Actuar es fácil, pensar es difí­cil; actuar según se piensa es aún más difí­cil".
Goethe
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Junio 07, 2007, 08:07:50 pm
"Enseñar no debe parecerse a llenar una botella de agua, sino más bien a ayudar a crecer una flor a su manera". Noam Chomsky
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 07, 2007, 08:14:39 pm
"Actuar es fácil, pensar es difí­cil; actuar según se piensa es aún más difí­cil".
Goethe

Esta muy buena! -jajaja-
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bette en Junio 07, 2007, 08:21:14 pm
"No tenéis gracia ninguna"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Junio 07, 2007, 10:30:41 pm
"Hasta donde puede llegar una sonrisa no tiene precio"
MasterCard
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Junio 07, 2007, 11:30:04 pm
Una de Baudeleire que me gusta mucho, y que abre la gigantesca novela "2666" de Bolaño que estoy a un tris de acabar:

"Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento".

P & L


Una de Baudelaire también adornaba el inicio de Las Ninfas de Umbral, la de "hay que ser sublimes sin interrupción".



...y luego resultará  que se le ocurrió cagando.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 07, 2007, 11:47:35 pm
Una cita inolvidable, bueno, por culpa del mismo olvido.

(http://www.cerestvnoticias.com/fotos_noticias/FOTOS_GRANDES/20070607103213.jpg)

¡Jostias!, ¡los donuts!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 07, 2007, 11:53:11 pm
La fidelidad es el arte de aparecer como un desconocido frente al espejo.

Bollteri Gassia
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Junio 08, 2007, 07:27:47 am
...ejcremento de la ejpecie humana...

José Bono
Título: Re: Citas citables
Publicado por: angelcaido en Junio 08, 2007, 12:46:21 pm
"El sexo sin amor es una experiencia vací­a. Pero como experiencia vací­a es una de las mejores".
"El sexo sólo es sucio si se hace bien".
Para ti soy ateo. Para Dios, la oposición.
Las tres de Woody Allen.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Kamarasa GregorioSamsa en Junio 08, 2007, 12:56:39 pm
Una de Baudeleire que me gusta mucho, y que abre la gigantesca novela "2666" de Bolaño que estoy a un tris de acabar:

"Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento".

P & L


Una de Baudelaire también adornaba el inicio de Las Ninfas de Umbral, la de "hay que ser sublimes sin interrupción".



...y luego resultará  que se le ocurrió cagando.

Baudelaire, como a priori, no hace esas cosas hombre.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 08, 2007, 01:32:45 pm
Nunca firmes cheques que no puedas endosarle a otro.

Bollteri Gassia Jr.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Junio 09, 2007, 02:46:08 pm
"Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño".

(Lo siento pero no me acuerdo)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: malika en Junio 09, 2007, 07:36:14 pm

"No es el tiempo lo que se os da, sino el instante. Con un instante dado, a nosotros nos corresponde hacer el tiempo".


(Georges Poulet)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 10, 2007, 12:02:47 am
de Antón Chéjov :
"La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Oddball en Junio 10, 2007, 01:30:54 am
"Cuanto daño han hecho al mundo los putos sobrecitos de azucar"
Mark Twain
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shylock en Junio 10, 2007, 01:06:03 pm
Gracias.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 10, 2007, 05:05:44 pm
Fiódor Dostoievski
"En nuestro planeta sólo podemos amar sufriendo y a través del dolor. No sabemos amar de otro modo ni conocemos otra clase de amor."
así­ como, otra de mis favoritas:
"No se puede callar cuando se siente."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 11, 2007, 07:45:29 am
Quien no retiene memoria del dolor, deja que el mundo empeore, quien retiene memoria del dolor, lo empeora.

Bollteri Gassia & Ad.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Junio 13, 2007, 12:18:01 am
Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple la profecí­a de Isaí­as: Oí­r, oiréis, pero no entenderéis,
mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oí­dos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
con sus oí­dos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.

(El dulce Jesús)

Para leer una exégesis abracadabrante de esta barbaridad, pinchad aquí­: http://www.mercaba.org/CONSULTAS/pregun-015.htm (http://www.mercaba.org/CONSULTAS/pregun-015.htm)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 13, 2007, 12:09:02 pm
Marcel Duchamp
"Las palabras no tienen absolutamente ninguna posiblidad de expresar nada. En cuanto empezamos a verter nuestros pensamientos en palabras y frases todo se va al traste"
y esta, ya que no puedo dejar de recordar cuando me topo con alguna obra de “arte conceptual” que no logro apreciar como arte.
"Les he tirado a la cara el estante de las botellas y el orinal y ahora los admiran por su belleza estética."
(http://www.writedesignonline.com/history-culture/WD-A2Z/duchamp.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 13, 2007, 06:59:44 pm
Hay que sacar a la mujer de la cocina y arreglar la quebradura de sus patas. Sobre todo sacar a la mujer de la cocina y meter a la suegra, que esa ¡si que sabe!.

Bollteri Gassia (gourmet)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 13, 2007, 09:08:13 pm
Hay que sacar a la mujer de la cocina y arreglar la quebradura de sus patas. Sobre todo sacar a la mujer de la cocina y meter a la suegra, que esa ¡si que sabe!.

Bollteri Gassia (gourmet)

Del finito número de combinaciones que cualquier criptólogica barrera planea sobre nuestro deseo de acceder a lo ajeno, la combinación de la vecina es la más dificil de hacer caer.

Bollteri Gassia (ciudadano vertical)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Junio 13, 2007, 09:11:21 pm
No creo en la utopí­a.Es como si nos dijesen que vamos a comer espaguettis todos los dí­as y encima nos tiene que gustar!!

Todd MacFarlaine
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Junio 13, 2007, 09:16:57 pm
...amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Joaquin Sabina
"Soy consciente de los riesgos de malformación ósea e incluso de una posible afectación vertebral, pero es más grande mi obsesión por tener los pechos de silicona más grandes del mundo".
Sabrina Sabrok, récord Guinness gracias a sus tetas de siete kilos

(http://xo.typepad.com/blog/images/sabrina-thumb.jpg)
Yo me guí­o por el amor, soy transparente y voy de frente

Mi cuerpo es mi estudio , mi software... solo que yo la chupo mejor
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 13, 2007, 09:20:27 pm
Fue grande desilusión descubrir que la explicación de "el efecto mariposa" no incluí­a un travelo de serie.

De las conversaciones de ultratumba entre Bollteri Gassia (fallecido en el siglo XII) y Todd MacFarlaine (no sé)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 13, 2007, 09:24:51 pm
Distingue al principe y al ladrón, que el ladrón no hace ostentanción no paga al laudador

Bollteri Gassia (publicado en sus citas mal citadas en el siglo XIX, de su relación con el conde mamones-ra)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Junio 13, 2007, 09:27:26 pm
Darí­a mi vida por esta verdad inconfensable , caro amigo , pero el segundo de los Stooges me parece mejor que el Raw Power

Lenin a Trosky , desayunando.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 13, 2007, 09:31:43 pm
Darí­a mi vida por esta verdad inconfensable , caro amigo , pero el segundo de los Stooges me parece mejor que el Raw Power

Lenin a Trosky , desayunando.

De hecho, Trotsky se llevó este conocimiento, y un piolet, a la tumba.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 14, 2007, 03:38:30 pm
Quién tiene boca se equivoca que se cuide no le rompan los dientes.

Bollteri Gassia (chulito)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 14, 2007, 04:47:51 pm
La alabarda derrumba al caballero y encumbra al infante cuando agrede.
La alabarda homenajea al caballero y disciplina al infante cuando se muestra.
Primero dar, luego dar, luego preguntar.



Bollteri Gassia (hombre de armas)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 14, 2007, 05:24:12 pm
Donde manda patrón se la envaina delante del almirante.

Bollteri Gassia (jefe de departamento)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Junio 15, 2007, 07:00:06 am
"¡Qué raritos somos los hombres! Salimos un buen dí­a de dentro de las mujeres para poder vivir, y luego nos pasamos la existencia buscando la manera de entrar en ellas para poder decir que vivimos"

El menda lerenda.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 15, 2007, 08:47:08 am
El amor honosexual es al amor como la breva al higo, ambos deliciosos, pero el primero solo sirve para confundir a los pájaros.

Bollteri Gassia (fundador del OPUS)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lapi_0 en Junio 15, 2007, 10:03:03 am
(http://xavelo.com/img/carmendemairena.jpg)
- Hain que vé er poderí­o que tengo en er coño metí­o.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 15, 2007, 10:53:40 am
Se puede vivir hasta ser anciano, ciego de todo grado, pero no se puede llegar a un més vivo si es el intestino el cegado.

Bollteri Gassia (ex-homófobo)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 15, 2007, 02:23:45 pm
No creo en la utopí­a.Es como si nos dijesen que vamos a comer espaguettis todos los dí­as y encima nos tiene que gustar!!
Todd MacFarlaine

JAJAJAJA
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 15, 2007, 02:25:29 pm
"¡Qué raritos somos los hombres! Salimos un buen dí­a de dentro de las mujeres para poder vivir, y luego nos pasamos la existencia buscando la manera de entrar en ellas para poder decir que vivimos"
El menda lerenda.

JAJAJAJAJA
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 15, 2007, 02:29:28 pm
Gustave Flaubert
"Tened cuidado con la tristeza, es un vicio".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: FranciscoFrancoBahamonde en Junio 15, 2007, 11:49:52 pm
Alquilé un cuarto y me gasté la mitad de lo que gasté pagando a un doble para que terciara por mí­ en la quinta de la que me ausentaba.

Moraleja: La cerveza de litro en litro.



Bollteri Gassia (anumérico)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 16, 2007, 02:58:51 pm
Gabriel Garcí­a Márquez
"La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener."
(http://farm1.static.flickr.com/154/389950782_06a1587030_m.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Junio 16, 2007, 04:21:25 pm
"No tení­a un pene muy largo, pero este detalle cuenta menos que la circunferencia, como sabe toda mujer que se precie de serlo"

"Por lo general a mí­ me gusta cuando se corre la gente. Me tiene sin cuidado que lo hagan en mi cara o en mi boca; tan sólo el hecho de que se corran hace que me corra yo. Pero el bestia se corrió sobre mi vestido."


Linda Lovelace
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 16, 2007, 04:25:34 pm
"No tení­a un pene muy largo, pero este detalle cuenta menos que la circunferencia, como sabe toda mujer que se precie de serlo"
"Por lo general a mí­ me gusta cuando se corre la gente. Me tiene sin cuidado que lo hagan en mi cara o en mi boca; tan sólo el hecho de que se corran hace que me corra yo. Pero el bestia se corrió sobre mi vestido."

Linda Lovelace

JAJAJAJA
(http://www.dustygroove.com/images/products/l/lovela_lind_deepthroa_102b.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 19, 2007, 08:20:45 pm
Federico Garcí­a Lorca
"La poesí­a no quiere adeptos, quiere amantes"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Cocó en Junio 19, 2007, 10:21:55 pm


Tengo la cabeza tan llena de pájaros que no me queda espacio para la cordura

Cocó



(http://duskdawn2.free.fr/images/Art/Shau%20Natalie/Remission-Of-Sins.gif)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 20, 2007, 01:12:07 pm
Francisco de Goya
"El sueño de la razón produce monstruos."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: California en Junio 20, 2007, 01:31:22 pm


La libertad y el ocio, mis cualidades dominantes.

(Montaigne)



(Esto es más o menos lo que he aprendido hasta ahora)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Zazz en Junio 20, 2007, 01:37:02 pm
Francisco de Goya
"El sueño de la razón produce monstruos."

...pues que no se duerma entonces.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 20, 2007, 02:36:15 pm
Francisco de Goya
"El sueño de la razón produce monstruos."
...pues que no se duerma entonces.

(http://azrrael.bitacoras.com/images/insomnio.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: manzanita de triana en Junio 20, 2007, 02:49:17 pm
Hay que sacar a la mujer de la cocina y arreglar la quebradura de sus patas. Sobre todo sacar a la mujer de la cocina y meter a la suegra, que esa ¡si que sabe!.

Bollteri Gassia (gourmet)

¡Joder, pues yo debí­ ser la excepción! Sus hijos y marido sacaban a mi ex-suegra de SU cocina para que cocinara yo*. Encima, cuando comí­an en MI casa, los mas jetas de mis ex-cuñados se llevaban hasta taperwares con los restos.


Con la pseuda suegra nueva, no problem, excepto para cocinar los chuletones de mis hijas. En el resto (cocina astur principalmente) me lleva cuerpos de ventaja; jamás sabré hacer un lacón como ella.




* Al principio hace gracia, luego se convierte en una puta tortuta obligatoria. 8 hermanos son, 8.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 22, 2007, 07:03:29 pm
Ernest Hemingway
"La Cosa más espantosa, es una hoja de papel en blanco"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Junio 22, 2007, 07:34:49 pm
"Cada vez que decimos el tí­tulo de la canción lo hacemos en el lenguaje de signos para que todo el mundo pueda entender el mensaje principal. La música no debe tener limitaciones."

Basty, miembro del grupo d´Nash, conocido por inducir a la pérdida de fe en la especie humana mediante la interpretación de "I love you mi vida".

(http://farm2.static.flickr.com/1386/590783117_64d79f58bb_o.png)

- Así­ es como se le dice a los sordos "I fuck you mi chochito".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 24, 2007, 09:14:29 am
(http://www.lonvig.dk/portraits-alfred-hitchcock.jpg)
Alfred Hitchcock
"Dales placer, el mismo que consiguen cuando despiertan de una pesadilla."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 27, 2007, 08:18:35 pm
(http://library.gmu.edu/resources/french/Victor_Hugo.jpg)
Victor Hugo
"Los animales son de Dios. La bestialidad es humana".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Kamarasa GregorioSamsa en Junio 27, 2007, 08:28:22 pm
Siempre tenemos la impresión de que podrí­amos hacer mejor lo que los otros hacen. Desgraciadamente, no tenemos el mismo sentimiento hacia lo que nosotros mismos hacemos.

E.M. Ciorán



Título: Re: Citas citables
Publicado por: Casio en Junio 28, 2007, 01:23:10 pm
"Un caso de infidelidad que pasó a la historia ya que durante el juicio la audiencia estalló de risa al escuchar lo ocurrido fue entre el reconocido lexicólogo del siglo 19 Émile Littre y su esposa. Resulta que esta un dí­a entró a la habitación de ambos para encontrar a su marido arriba de la criada. La mujer del lexicólogo dijo: “Émile, estoy realmente sorprendida” Su infiel esposo, sin poder dejar al lexicólogo de lado le respondió: “No amor, tú estás asombrada. El sorprendido soy yo”.

Sacado del blog recomendado por Ariete, Anfrix.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 29, 2007, 05:35:13 am
(http://img.timeinc.net/time/time100/images/main_joyce.jpg)
James Joyce
"Me dan miedo esas grandes palabras que nos hacen tan infelices."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Junio 30, 2007, 06:44:42 pm
(http://www.psikeba.com.ar/recursos/autores/foucault03g.jpg)
Michel Foucault
“Lo propio de las sociedades modernas no es que hayan obligado al sexo a permanecer en la sombra, sino que ellas se hayan destinado a hablar del sexo siempre, haciéndolo valer, poniéndolo de relieve como el secreto.”
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Julio 01, 2007, 11:38:37 pm
“No me toques el culo, me ‘cagí¼en’ mi puta madre, no me toques el culo…”

Poli Dí­az.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 02, 2007, 06:10:18 pm
(http://meridien.canalblog.com/images/malraux.jpg)
André Malraux
"El arte es una rebelión contra el destino."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 04, 2007, 04:09:57 am
(http://images.encarta.msn.com/xrefmedia/sharemed/targets/images/pho/t287/T287874A.jpg)
Henry Miller
"Hay que darle un sentido a la vida por el hecho mismo de que la vida carece de sentido."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 05, 2007, 08:36:06 pm
(http://estaticos01.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2006/12/27/1167241751_0.jpg)
Vladimir Nabokov
"Nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Julio 06, 2007, 12:19:18 am
Como los San Fermines, esa fiesta tan internacional y tan navarra, tiene que travestirse en eusko fiesta, hay que cargarse el origen de la fiesta. Porque claro, es una seña de identidad navarra, y hay que borrar las señas de identidad navarras. Y como el año pasado sentó mal que el tipejo de Aralar no gritara Viva San Fermín en el chupinazo, este año se arremete contra la Iglesia y contra Nuestro Señor Jesucristo,para ir desprestigiando. Para poder después cargarse al Santo, la procesión, y poder decir que se corre delante de los toros en honor a Euskalherria. Porque el origen cristiano del Reyno de Navarra es algo muy difícil de borrar, pero ellos lo van a intentar de cualquier manera. Y empiezan por la blasfemia. Y seguirán por lo demás.

(http://blogs.periodistadigital.com/skins/transversal/img/editor.jpg) Pilar Aizpún, ultraderechista navarra cargada de sinrazones, a propósito de la pancarta de la peña Muthiko Alaiak que exhibe una figura de Cristo saludando al modo fascista.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Dan en Julio 06, 2007, 12:23:21 am
Si se corriera delante de los toros para honrar a nuestro señor etcétera, ya serí­a el colmo.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Julio 06, 2007, 12:45:40 am
Si se corriera delante de los toros para honrar a nuestro señor etcétera, ya serí­a el colmo.

Pues sí­.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Julio 06, 2007, 12:58:07 am
Si se corriera delante de los toros para honrar a nuestro señor etcétera, ya serí­a el colmo.

Pues sí­.

Por cierto; el tipejo de Aralar -que gritó "vivan las fiestas de pamplona", "vivan los sanfermines" o algo así­- era consecuente con su ideologí­a de izquierda laicista. No es para tratarlo de tipejo, en cualquier caso. A mí­ me pareció bien.

Este buen hombre, además, curó a mi hermano pequeño cuando, a los siete años de edad, una vespa le dejó la tibia hecha un cisco. Mi hermano lloraba como una magdalena -todaví­a le oigo llorar y me da pena; sin duda porque ya está muerto y uno recuerda a sus hermanos muertos sobre todo como los niños que fueron-; pues bien, el futuro concejal se llamaba Eskubi, y eso parece que le hizo gracia a mi hermano: "¿Eskubi?". "Sí­, como el perro", contestó él.

Un tipejo. Mientras él curaba crí­os y permanecí­a en la clandestinidad polí­tica, la familia de la santurrona Aizpún llevaba generaciones medrando a la sombra de Franco y otros insignes hijosdeputa.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 06, 2007, 04:13:13 pm
(http://images.quizfarm.com/1115837235sartre.jpg)
Jean-Paul Sartre
"La vida es una pasión inútil"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Julio 06, 2007, 05:25:01 pm
(http://images.quizfarm.com/1115837235sartre.jpg)
Jean-Paul Sartre
"La vida es una pasión inútil"

A mí­ el existencialismo me parece una corriente im-pre-zio-nante, pero la frase me parece demasiado pomposa. Me gusta más esta otra:

"La vida siepre acaba mal".

Es mí­a. Je, je.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Auma en Julio 06, 2007, 06:07:15 pm
Como los San Fermines, esa fiesta tan internacional y tan navarra, tiene que travestirse en eusko fiesta, hay que cargarse el origen de la fiesta. Porque claro, es una seña de identidad navarra, y hay que borrar las señas de identidad navarras. Y como el año pasado sentó mal que el tipejo de Aralar no gritara Viva San Fermí­n en el chupinazo, este año se arremete contra la Iglesia y contra Nuestro Señor Jesucristo,para ir desprestigiando. Para poder después cargarse al Santo, la procesión, y poder decir que se corre delante de los toros en honor a Euskalherria. Porque el origen cristiano del Reyno de Navarra es algo muy difí­cil de borrar, pero ellos lo van a intentar de cualquier manera. Y empiezan por la blasfemia. Y seguirán por lo demás.

(http://blogs.periodistadigital.com/skins/transversal/img/editor.jpg) Pilar Aizpún, ultraderechista navarra cargada de sinrazones, a propósito de la pancarta de la peña Muthiko Alaiak que exhibe una figura de Cristo saludando al modo fascista.


Jo jo jo jo, que bueno lo de la tipa esta.

¡¡Uhhhhhhhhhh que viene el lobo malo navarros de bien¡¡¡
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 06, 2007, 07:00:18 pm
Jean-Paul Sartre
"La vida es una pasión inútil"
A mí­ el existencialismo me parece una corriente im-pre-zio-nante, pero la frase me parece demasiado pomposa. Me gusta más esta otra:
"La vida siepre acaba mal".
Es mí­a. Je, je.
[/quote]

JAJAJA…Eso más que existencialista es pesimista… pero vale! También tiene lo suyo!, es digna de ser una cita citable.


Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 08, 2007, 01:38:22 am
(http://www.readprint.com/images/authors/robert-louis-stevenson.gif)
Robert Louis Stevenson
"Las mentiras más crueles son dichas en silencio."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Dionisio Aerofagita en Julio 08, 2007, 02:13:58 pm
"Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño".
(Lo siento pero no me acuerdo)
Citar
va ser Pablo Neruda

Apuesto que no y es una falsa atribución como la de Dionisio Areopagita, precisamente.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 10, 2007, 08:39:58 am
(http://www.dialogica.com.ar/unr/postitulo/medialab/archives/imagenes/z_teresa_calcuta2.jpg)
Teresa de Calcuta
"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Rednuts en Julio 10, 2007, 08:42:26 am
(http://www.dialogica.com.ar/unr/postitulo/medialab/archives/imagenes/z_teresa_calcuta2.jpg)
Teresa de Calcuta
"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal."

(http://www.derekyu.com/avgpa/images/lineage2.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 10, 2007, 08:53:58 am
(http://www.derekyu.com/avgpa/images/lineage2.jpg)

JAJAJA.. TOTALMENTE DE ACUERDO, no podí­a dejar de postearlo porque fue algo que me citaron hoy! y no me lo podí­a creer. (tení­a que vomitarlo)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Julio 15, 2007, 11:14:06 pm
(http://simpler-solutions.net/pmachinefree/images/uploads/valery6667.jpg)
Paul Valéry
"La violencia es siempre un acto de debilidad y generalmente la operan quienes se sienten perdidos."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Mikel Otsuka en Noviembre 14, 2007, 08:48:55 am
Si avanzo sigueme si me paro empujame si retrocedo matame.


Che Guevara.


Realmente, este hombre es una mina en el subgénero "citas abominables".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Rednuts en Noviembre 14, 2007, 09:04:33 am
Pero es poco original, eso lo sacarí­a del Manual del Buen Politruk.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Enero 17, 2008, 10:22:06 pm
"El placer se convierte en la motivación, pero la satisfacción real es romántica. La cama se convierte, en un foso donde las luchas y tensiones de una relación se intensifican o suavizan."
nan Goldin

Spoiler: mostrar
(http://www.espacestemps.net/docannexe/image/1950/img-1.png)
Joanas Back Chateauneuf de Gadagne Avignon 2000
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Greñas en Enero 18, 2008, 12:42:26 am
(http://simpler-solutions.net/pmachinefree/images/uploads/valery6667.jpg)
Paul Valéry
"La violencia es siempre un acto de debilidad y generalmente la operan quienes se sienten perdidos."

Ese seguro que no habló nunca con el campeon del mundo de los pesados mientras este miraba un gps.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Dan en Enero 18, 2008, 01:31:41 am
En otro foro leí­ una firma que me hizo gracia, de un sargento republicano en plena batalla del ebro, "hasta los cojones de vivir momentos históricos".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Marzo 20, 2008, 05:04:30 pm
(http://blogs.ccrtvi.com/media/82/20070627-splath.jpg)
Silvia Plath
"El no ser perfecta, me hiere"
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lacenaire en Marzo 20, 2008, 06:45:10 pm
(http://images.quizfarm.com/1115837235sartre.jpg)
Jean-Paul Sartre
"La vida es una pasión inútil"

A mí­ el existencialismo me parece una corriente im-pre-zio-nante, pero la frase me parece demasiado pomposa. Me gusta más esta otra:

"La vida siepre acaba mal".

Es mí­a. Je, je.

Yo siempre he preferido aquella de "La vida es una mierda,y encima te mueres".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Marzo 20, 2008, 07:01:54 pm
JAJAJA... ;D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Abril 08, 2008, 11:50:07 am
"El mejor pescado, y el mejor convidado, al tercer dí­a apestan."

Proverbio árabe
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Marianito Gafotas en Abril 08, 2008, 06:53:01 pm
"No hay cosas urgentes, sino cabrones que tienen prisa".
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Merrick en Abril 09, 2008, 10:37:20 am
De las aves que vuelan, el cerdo.

Ése no es que tenga complejo de inferioridad; ése es que es inferior.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Abril 10, 2008, 06:58:45 am
Yo seré rentista.

Arthur Rimbaud.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Abril 10, 2008, 11:10:58 am
Cada cual tiene los sueños de los que es capaz.

Julebé
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Don Pésimo en Abril 10, 2008, 11:15:34 am
Mangia mela

Un demonio italiano a Eva, en el Jardí­n del Edén.

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Miss Froy en Abril 10, 2008, 11:20:22 am
"I like my money right where I can see it... hanging in my closet"

Carrie Bradshaw
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bilán en Abril 10, 2008, 11:25:23 am
Cada cual tiene los sueños de los que es capaz.

Julebé

qué cosa más disparatada. Es exactamente al contrario.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Porfirio en Abril 10, 2008, 11:28:42 am
"soy la huella dactilar de la polla de Dios"

C.Bukowski

(no sé si es exacta, la escribo de memoria).
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bilán en Abril 10, 2008, 11:33:01 am
El pensamiento de la derecha intelectual tiende a lo canallesco, el de la izquierda a la estupidez. Son los dos tipos de personajes cómicos de las obras de Shakespeare , el truhan (knave) y el tonto ( fool ).


J. Lacan.

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Shizuka en Abril 10, 2008, 11:36:24 am
"Trabajo mi vida y vivo mi trabajo".

S.

[La autora es tí­mida y literalista]
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Porfirio en Abril 10, 2008, 11:38:31 am
"Trabajo mi vida y vivo mi trabajo".

S.

[La autora es tí­mida y literalista]

Al hilo...

"no se vive impunemente"

J. Riechmann.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Abril 10, 2008, 11:43:21 am
Cada cual tiene los sueños de los que es capaz.

Julebé

qué cosa más disparatada. Es exactamente al contrario.

En el contexto de Plataforma, es perfectamente coherente. Un tipo gris y de existencia mediocre no sueña con viajes iniciáticos mediante los que empaparse de culturas y costumbres ajenas, sino en largarse a una playa en la que beber y follar como un poseso.

el truhan (knave) y el tonto ( fool ).

Podí­a haber hecho un juego de palabras bilingí¼e entre el truhán (knave) y el ingenuo (naí¯f).
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Bilán en Abril 10, 2008, 11:45:43 am
un tipo realmente mediocre, entonces, sí­.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: belzebu en Abril 10, 2008, 12:56:32 pm
No te tomes la vida demasiado en serio. Al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella.

Les Luthiers
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Merrick en Abril 10, 2008, 01:14:22 pm
No te tomes la vida demasiado en serio. Al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella.

Les Luthiers

Lo único que me molesta más que el que no me tomen en serio es que me tomen demasiado en serio.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Didius en Abril 10, 2008, 01:32:02 pm
Tienes menos glamour que un comercial rumano.

Un antiguo areopagita.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Dolordebarriga en Abril 10, 2008, 09:02:07 pm
Ya que estamos banalizando el hilo, siempre me ha parecido de lujo la cita/chiste:

Tienes menos detalles que el salpicadero de un Seat Panda.

Henry Ford.

Tu, citadme a mi, por fi, por fi;

Dolordebarriga

PD: También dijo esto "La mayorí­a de las personas gastan más tiempo y energí­as en hablar de los problemas que en afrontarlos", pero la del Panda es más mejor.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Abril 10, 2008, 09:32:48 pm
Tienes menos glamour que un comercial rumano.

Un antiguo areopagita.

JAJAJA... ;D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Abril 10, 2008, 09:34:11 pm
Tienes menos detalles que el salpicadero de un Seat Panda.
Henry Ford.

Tu, citadme a mi, por fi, por fi;

Dolordebarriga

JAJAJA... ;D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Abril 10, 2008, 09:37:05 pm
(http://sitemaker.umich.edu/visualarchives/files/marlene_dietrich.jpg)
Marlene Dietrich
"¿Cómo sabes que el amor se ha ido? Si dices que estarás ahí­ a las siete y llegas a las nueve, y él o ella no ha llamado a la policí­a todaví­a, se ha ido."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Abril 11, 2008, 06:42:43 am
Yo seré rentista.

Arthur Rimbaud.

Nunca trabajaré.

(...)

Cómo asquea trabajar.


Otra vez Rimbaud.



(Anda que no lo he citado veces...)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lapi_0 en Abril 11, 2008, 08:58:11 am

Tu, citadme a mi, por fi, por fi;

Dolordebarriga

Tú, venga a planchar falditas plisadas de cuadros;

Dolordebarriga
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Recolectando en Abril 11, 2008, 03:32:08 pm
Para buenas digestiones, palillos y murmuraciones

Paremia de nuestro refranero que sirve para ilustrar la función catártica y "digestiva" del lenguaje; explica además por qué los programas de cotilleos coinciden con la sobremesa.  Como dato curioso señalar que la 'palillo' y 'palique' comparten étimo.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Abril 12, 2008, 03:38:01 pm
(http://enciclopedia.us.es/images/thumb/4/42/Greta_Garbo.jpg/180px-Greta_Garbo.jpg)
Greta Garbo
"La vida serí­a tan maravillosa si tan sólo supiéramos qué hacer con ella."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: problemaS en Abril 14, 2008, 09:01:11 pm
In the '60's, people took acid to make the world weird. Now the world is weird and people take Prozac to make it normal.

Pillada por ahí­ en una firma

(Trad: En los 60 la gente tomaba ácido para hacer el mundo raro. Ahora el mundo es raro y la gente toma Prozac para hacerlo normal)

(el que ha escrito esto no debe conocer la ruta del bacalao)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Abril 16, 2008, 04:09:52 am
(http://farm3.static.flickr.com/2113/2211541725_a4747145c4.jpg?v=0)
Coco Chanel
"La moda se pasa de moda, el estilo jamás."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Quercus sucreuQ en Abril 16, 2008, 05:43:29 pm
"Es posible que el bosón de Higgs no sea una auténtica particula elemental, sino un puñado de constituyentes más fundamentales, de forma muy parecida al protón, que constituye en realidad una minigalaxia de quarks y gluones."

IyC.

Qué bonito, ¿verdad? ahora decí­dselo a la persona amada, susurrándole en la oreja:

"Es posible que el bosón de Higgs no sea una auténtica particula elemental, sino un puñado de constituyentes más fundamentales, de forma muy parecida al protón, que constituye en realidad una minigalaxia de quarks y gluones."

Éxito asegurado.

Título: Re: Citas citables
Publicado por: Lapi_0 en Abril 16, 2008, 05:47:32 pm
 ;D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Abril 17, 2008, 07:00:09 am
¡Abajo lo existente!
Título: Re: Citas citables
Publicado por: lorenz en Septiembre 15, 2008, 10:19:09 pm
(http://farm4.static.flickr.com/3044/2570513037_2a80b04075.jpg?v=0)
Tallulah Bankhead
"Hay una regla que yo recomiendo seguir: nunca practicar dos vicios al mismo tiempo".

Tallulah is rock!!!  ;D
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Quercus sucreuQ en Enero 13, 2009, 11:56:43 am
"La gente buena, si se piensa un poco, ha sido siempre gente alegre."

Azucarillo
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Quercus sucreuQ en Marzo 27, 2009, 01:29:49 pm
(http://www.fundacionforesta.org/es/img/cab_ayudar.jpg)
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Marzo 27, 2009, 06:28:02 pm
(http://www.fundacionforesta.org/es/img/cab_ayudar.jpg)

¿El despilfarro de energí­a?
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Quercus sucreuQ en Marzo 27, 2009, 08:21:45 pm
Los cí­nicos sois como payasos que reis por fuera y llorais por dentro.  :P.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Scardanelli en Marzo 28, 2009, 06:41:11 am
Y los anti-cí­nicos sois como mujeres barbudas que por fuera tonteais con el domador y por dentro deseais al hombre bala.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Febrero 23, 2014, 06:39:20 pm
Pertenecí­an estos seres a esa clase bastarda compuesta de personas incultas que han llegado a elevarse y de personas inteligentes que han decaí­do, que está entre la clase llamada media y la inferior, y que combina algunos de los defectos de la segunda con casi todos los vicios de la primera, sin tener el generoso impulso del obrero, ni el honesto orden del burgués.

Eran de esa clase de naturalezas pequeñas que llegan con facilidad a ser monstruosas. [...]

[...] su inteligencia le alcanzaba justo para leer literatura barata. Al envejecer fue sólo una mujer gorda y mala que leí­a novelas estúpidas. Pero no se leen necedades impunemente[...]

No basta ser malo para prosperar.


Los miserables Victor Hugo, 1862. Extraido de la página 35 de este pdf:

http://www.claseshistoria.com/general/pdf/miserables.pdf

Y no es la única gran cita genial de una historia inmensa, por mucho que el autor cargara la mano en las partes más sensibleras. Cuan distinto del bestsellero Alejandro Dumas padre con "El conde de Montecristo", apreciable novela de aventuras, donde para variar, ninguno de sus protagonistas son buenos; pero donde todo es un juego de ricoshombres chinchándose unos a otros sin el menor interés por la sociedad real (de su época) y afanoso sólo de proporcionar un rato de evasión en base a las urdimbres del poder, como en su otra gran novela "Los tres mosqueteros".

http://www.ataun.net/BIBLIOTECAGRATUITA/Cl%C3%A1sicos%20en%20Espa%C3%B1ol/Alejandro%20Dumas/El%20conde%20de%20Montecristo.pdf

Por contra "los miserables" se centra por sobre todo en los fracasados de la vida, nada hay de épico ni heroí­co, como mucho de estoico y resignado/vagamente esperanzado ante un futuro que todos presumí­amos mejor hasta que llegaron los liberales de Tatcher y Reagan a arrasar con el futuro de la humanidad y del planeta. Puestos a elegir entre estas dos glorias de la literatura francesa, antes la de Victor Hugo.

Pieza cabaretesca del musical anglo. La parte en azul, que no garantizo que sea correcta la apreciareí­s en el ví­deo a partir del minuto 2:30:

Madame Thenandier: Master of the house? Isn't worth me spit!
`Comforter, philosopher' and lifelong shit!
Cunning little brain, regular Voltaire
Thinks he's quite a lover but there's not much there
What a cruel trick of nature landed me with such a louse
God knows how I've lasted living with this bastard in the house!

Monsieur Thenardier & Drinkers: Master of the house!

Mme. Thenardier: Master and a half!

M. Thenardier & Drinkers: Comforter, philosopher

Mme. Thenardier: Ah, don't make me laugh!

M. Thenardier & Drinkers: Servant to the poor, butler to the great

Mme. Thenardier: Hypocrite and toady and inebriate!

M. Thenardier & Drinkers: Everybody bless the landlord!
Everybody bless his spouse!

M. Thenardier: Everybody raise a glass

Mme. Thenardier: Raise it up the master's arse

All: Everybody raise a glass to the Master of the House!

Espero que no haya que traducí­roslo.

Título: Re: Citas citables
Publicado por: § en Febrero 24, 2014, 01:26:06 am
A mí­ no me importa a qué raza pertenece: si es blanco, negro o amarillo. Es un hombre y no puede haber nada peor.
Mark Twain

Comentario: no hay comentario.

Oh, qué grande. Me recuerda a mí­ cuando me digo: yo no soy racista, a mí­ me apestan todos por igual.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Marzo 30, 2014, 07:26:10 pm
La esclavitud en nuestros tiempos León Tolstói, 1900.

"Era cierto que por una mera subsistencia, la gente, que se considera libre, pensó necesario entregarse a un trabajo tal, al cual en los dí­as de la servidumbre ningún dueño de esclavos, por cruel que fuese, enviarí­a a sus esclavos. Y no sólo los dueños de esclavos, ningún cochero enviarí­a a su caballo a tal trabajo porque los caballos cuestan dinero, y serí­aun desperdicio que por un trabajo excesivo de treinta y siete horas se acortase la vida de un valioso animal`...]

 Esta maravillosa ceguera que cae sobre la gente de nuestro cí­rculo puede explicarse sólo por el hecho que cuando la gente se comporta mal siempre inventan una filosofí­a de la vida que representa sus malas acciones no como malas del todo, sino únicamente como resultado de inalterables leyes lejos de nuestro control. En los tiempos antiguos tal punto de vista de la vida se hallaba en la teorí­a de que existí­a un deseo inescrutable e inalterable de Dios que ordenaba a unos hombres una posición humilde y de duro trabajo, y a otros una posición elevada y con disfrute de las cosas buenas de la vida. Sobre este tema se escribió una cantidad enorme de libros y se predicó una innumerable cantidad de sermones. El tema se trataba desde todo ángulo posible. Se demostró que Dios habí­a creado diferentes clases de gente: esclavos y amos; y que ambos debí­an estar satisfechos con su posición. Se demostró además que serí­a mejor para los esclavos en el otro mundo; y luego se mostraba que aunque los esclavos eran esclavos, y debí­an permanecer así­, su condición no serí­a tan mala si sus amos fueran bondadosos con ellos. Luego vino la última explicación, después de la emancipación, que la riqueza era encomendada por Dios a algunos para que usaran parte en obras buenas; y así­ no era perjudicial que algunos fueran ricos y otros pobres. Estas explicaciones satisficieron a los ricos y a los pobres (especialmente a los ricos) por mucho tiempo. Pero el dí­a llegó cuando las explicaciones no eran satisfactorias, especialmente para los pobres, que empezaron a entender su posición. Entonces se necesitaban nuevas explicaciones. Y fueron producidas exactamente cuando se necesitaban. Estas nuevas explicaciones vinieron en forma de ciencia; la economí­a polí­tica declaró que habí­a descubierto las leyes que regulan la división del trabajo y la distribución de los productos del trabajo entre los hombres. Estas leyes, de acuerdo a esa ciencia son: que ladivisión del trabajo y el disfrute de sus productos depende de la oferta y la demanda, del capital, renta, salarios, valores, utilidades, etc.; en general, en leyes inalterables que gobiernan las actividades económicas del hombre. Pronto se escribieron numerosos libros y panfletos sobre este tema y se dictaron conferencias y se han publicado tratados y predicado sermones sobre el tema anterior; y todaví­a, sin cesar, se escriben montañas de panfletos y libros, y se dictan conferencias; y todos estos libros y conferencias son tan oscuros e ininteligibles como los tratados y sermones teológicos; y todos ellos, como los tratados teológicos, completamente logran su objetivo; esto es, dan una explicación tal del orden de las cosas existentes que justifica a algunos el abstenerse de trabajar y de vivir del trabajo de otros. El hecho es que la investigación de esta pseudo-ciencia ha sido llevada a mostrar el orden general de las cosas, no la condición de las gentes en un pequeño paí­s bajo circunstancias excepcionales – Inglaterra al final del siglo XVIII y comienzos del XIX– y este hecho no aminoró en lo más mí­nimo la aceptación como válida de los resultados a los cuales llegaron los investigadores, ni la similar aceptación aminora las disputas y desacuerdos interminables entre los que estudian dicha ciencia y son incapaces de ponerse de acuerdo en cuanto al significado de renta, plusvalí­a, ganancias, etc. Sólo se ha reconocido una posición fundamental para todos, y esta es que las relaciones entre los hombres están condicionadas, no por lo que la gente considera correcto o incorrecto, sino por lo que es ventajoso para losque están en posición ventajosa.Se admite como verdad sin duda, que si en una sociedad aparecen muchos ladrones que quitan a los trabajadores el fruto de su trabajo esto sucede no porque los ladrones actúen incorrectamente sino porque así­ son las inevitables leyes económicas, que sólo pueden modificarse lentamente por un proceso evolucionario indicado por la ciencia; y por lo tanto,de acuerdo a la guí­a de la ciencia, los que pertenecen a la clase de ladrones, o reducidores de mercancí­as robadas, pueden calmadamente continuar usando las cosas obtenidas por medio del robo. Aunque la mayorí­a de las gentes de nuestro mundo no conocen los detalles de estas tranquilizadoras explicaciones cientí­ficas, como tampoco conocieron los detalles de las explicaciones teológicas, que justificaban su posición, sin embargo saben que hay una explicación, que los cientí­ficos, los sabios, han comprobado muy convincentemente, y continúan comprobándolo, que el orden existente es el que debe ser, y que por lo tanto debemos vivir bajo este orden sin tratar de alterarlo. Solamente de esta manera puedo explicar la extraordinaria ceguera de la gente de bien de nuestra sociedad, que sinceramente desea el bienestar de los animales, pero que con conciencia tranquila devoran las vidas de sus hermanos"


http://es.scribd.com/doc/50948672/Tolstoi-La-Esclavitud-de-nuestros-tiempos
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 06, 2014, 02:03:31 pm
De gubernatione Dei fue publicado por Salviano de Marsella en el año 450 con el afán de intentar explicar por qué a pesar de que el Imperio Romano habí­a adoptado la única fé verdadera (año 313) todo iba a peor año tras año. Hombre de la pujante Iglesia, se responde diciendo que tenemos lo que nos merecemos por nuestros pecados.

Pero aún con ésto, poniendo en claro que el pretende salvar el ideal (el sistema funciona, tú no), muestra los comportamientos abusivos de los poderosos y la caida en la miseria de la mayorí­a de la población. Menciona de pasada el fenómeno de los bagaudae, revueltas organizadas por bandas compuestas de esclavos huidos, hombres libres arruinados y desertores de las legiones que aterrorizarí­an a los poderosos de Hispania y Galia entre los años 281 y 448.


"Nuestras desgracias, nuestras debilidades, nuestras ruinas y cautividades, la pena que constituye una servidumbre sin tregua, son testimonio de un mal servidor y de un buen señor. ¿Porqué un mal servidor? porque con toda evidencia yo sufro, al menos en parte, lo que merezco. ¿Porqué un buen señor? porque él nos muestra lo que merecemos y sin embargo no nos lo inflinge. El prefiere corregirnos con un castigo pleno de clemencia y de benignidad, antes que hacernos perecer. Nosotros, si se mira en relación a nuestros crí­menes, somos dignos del suplicio de la muerte; pero él, inclinándose más a la misericordia que a la severidad, quiere reformarnos por la moderación de una sanción clemente, más bien que destruirnos con el golpe de una justa represión...

¿Pero, por qué hablar de esto con tanto escrúpulo y alegóricamente, cuando no sólo los robos, sino aún los mismos bandidajes de los ricos son puestos en evidencia por los crí­menes más notorios? Porque ¿quién, en proximidad de un rico no ha sido reducido a la pobreza, arrojado entre los pobres? Porque las usurpaciones de los poderosos hacen que los débiles pierdan sus bienes o incluso se pierden ellos con sus propios bienes. Tampoco es sin justicia que la Palabra divina da testimonio de unos y otros cuando dice: "Como la presa del león es el onagro en el desierto, así­ la pastura de los ricos son los pobres" (Eclesiástico 13, 19-23). A fin de cuentas, no son solamente los pobres, sino la casi totalidad del género humano quien padece esta tiraní­a.

¿Acaso la dignidad de la clase elevada es otra cosa sino la puesta en subasta de las ciudades? Y la prefectura de algunos, a quienes no nombraré, ¿es otra cosa para ellos que un coto de caza? No hay peor estrago para la gente pobre que el poder polí­tico: las cargas públicas son compradas por un pequeño número de personas y deben ser pagadas con la ruina de todos; ¿qué puede haber más escandaloso e inicuo que esto? Los miserables pagan el precio de los cargos que no compran: ellos ignoran la compra pero conocen el pago. Para que un pequeño número sea ilustre, el mundo está convulsionado; la elevación de un solo hombre es la ruina de toda la tierra. Lo saben bien todas las provincias; lo saben las provincias de Hispania a las cuales ya no les queda sino el nombre; lo saben las de ífrica, que han dejado de existir; lo saben las Galias, que han sido devastadas -aunque no por todos- y que conservan aún un tenue aliento de vida, porque han sido nutridas por la integridad de unos pocos, aunque devastadas al mismo tiempo por la rapacidad de muchos...

En estos tiempos los pobres son arruinados, las viudas gimen, los huérfanos son pisoteados; tanto que la mayorí­a de ellos, nacidos en familias conocidas, y educados como personas libres, huyen a refugiarse entre los enemigos para no morir bajo los golpes de la persecución pública. Sin duda buscan entre los bárbaros la humanidad de los romanos, puesto que no pueden soportar más entre los romanos una inhumanidad propia de bárbaros. Y aunque sean grandes las diferencias respecto a aquellos entre los cuales se refugian, sea por la religión, como por la lengua e incluso, si se me permite decirlo, por el olor fétido que exhalan los cuerpos y los vestidos de los bárbaros, ellos prefieren no obstante sufrir entre aquellos pueblos tales diferencias de costumbres, que padecer la injusticia desencadenada entre los romanos. Ellos emigran, pues, de todas partes y se dirigen hacia los godos, hacia los bagaudes o hacia los otros bárbaros que dominan por doquier, y no se arrepienten en absoluto de haber emigrado. En efecto, prefieren vivir libres bajo una apariencia de esclavitud que ser esclavos bajo una apariencia de libertad.

De este modo al tí­tulo de ciudadano romano, otrora tan estimado y adquirido a tan alto precio, hoy se lo repudia y se huye de él; hoy es mirado no solamente como vil, sin incluso como abominable.

¿Y qué testimonio puede manifestar más claramente la iniquidad romana, que el ver a muchí­simos ciudadanos honestos y nobles, que habrí­an debido encontrar en el derecho de ciudadaní­a romano el esplendor y la gloria más altas, reducidos ahora por la crueldad y la injusticia romanas a no querer ser más romanos? De esto se deriva el hecho de que aún aquellos que no se refugian entre los bárbaros son obligados a vivir como tales; tal es el caso de gran parte de los hispanos y de una parte no despreciable de los galos, y en fin, de todos aquellos a quienes en todo el mundo romano, la injusticia romana los ha llevado a dejar de ser romanos...

Lo que hay de más vergonzoso y penoso es que las cargas generales no son soportadas por todos; antes bien, las tasas impuestas por los ricos pesan sobre los pobres diablos: los más débiles llevan las cargas de los más fuertes. La única razón que impide a los miserables el pagar los impuestos es que la carga es más pesada que sus fuerzas. Ellos sufren dos cosas diferentes y opuestas: se les tiene envidia y viven en la indigencia; se les tiene envidia, habida cuenta de las tasas que se les imponen; viven en la indigencia, habida cuenta de lo que deben pagar. Considerando lo que pagan creerí­amos que se encuentran en la abundancia; considerando lo que poseen, encontraremos que viven en la indigencia. ¿Quién podrí­a evaluar semejante injusticia? Ellos pagan como ricos y experimentan una indigencia propia de mendigos; más aún, a veces, los ricos inventan impuestos que son pagados por los pobres."
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 18, 2014, 05:41:00 pm
"El hombre no vive únicamente su vida personal como individuo, sino que también, consciente o inconscientemente, participa de la de su época y de la de sus contemporáneos. Aunque inclinado a considerar las bases generales e impersonales de su existencia como bases inmediatas, como naturales, y a permanecer alejado de la idea de ejercer contra ellas una crí­tica, el buen Hans Castorp es posible que sintiese vagamente su bienestar moral un poco afectado por sus defectos. El individuo puede idear toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales saca un impulso para los grandes esfuerzos de su actividad; pero cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, está falta de objetivos y de esperanzas, cuando a la pregunta planteada, consciente o inconscientemente, pero al fin planteada de alguna manera, sobre el sentido supremo más allá de lo personal y de lo incondicionado, de todo esfuerzo y de toda actividad, se responde con el silencio del vací­o, este estado de cosas paralizará justamente los esfuerzos de un carácter recto, y esta influencia, más allá del alma y de la moral, se extenderá hasta la parte fí­sica y orgánica del individuo. Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, sin que la época pueda dar una contestación satisfactoria a la pregunta «¿para qué?», es preciso un aislamiento y una pureza moral que son raros y una naturaleza heroica o
de vitalidad particularmente robusta. Hans Castorp no poseí­a ni lo uno ni lo otro, no era, por lo tanto, más que un hombre; un hombre, en uno de sus sentidos más honrosos."


La montaña mágica Thomas Mann, 1924.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Amazonia en Abril 18, 2014, 11:06:12 pm
No se si se puede dar opinion en este hilo (si no es asi, ruego se me borre).

Lo que ha escrito Ennas, me da que pensar en que tenemos dos yoes, el yo personal y el yo colectivo.
El yo colectivo, seguramente no actuaria de la misma forma en diferentes epocas, lo haria el yo personal¿?, pues tampoco, porque el yo personal, siempre estara influido por el yo colectivo, y la epoca en que nos toca vivir, las costumbres, la decision sobre lo aceptable o no aceptable en cada epoca....da susto solo pensarlo.

Asi pues, nadie somos dueños de nuestros logros,ni tenemos porque culparnos por nuestros propios fracasos, es decir, yo....no soy yo, y si algo algo inapropiado, tampoco eso parte de mi, si no de mi mezcolanzas de yoes y mis circunstancias.

Eso me exculpa de todo, mira que bien.

Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 20, 2014, 04:13:43 pm
"Morir no importa. Pero es horrible no vivir."

Jean Valjean en Los Miserables. Ví­ctor Hugo, 1862.

"No es sólo una fatiga del cuerpo y el espí­ritu gastados por las exigencias de la vida (pues para ésta el sencillo repaso serí­a el remedio más reconstituyente), sino también algo que atañe al alma: la conciencia de la duración, la vivencia del tiempo, que amenaza perderse en una monotoní­a persistente, la conciencia de que ella misma se halla emparentada y unida al sentimiento de la vida y que la una no puede ser debilitada sin que la otra sufra y se debilite a su vez. Se han difundido muchos conceptos erróneos sobre la naturaleza del hastí­o. Se cree que la novedad y el carácter interesante de su contenido «hacen pasar» el tiempo, es decir, lo abrevian, mientras que la monotoní­a y el vací­o alargan a veces el instante y la hora patéticamente. Pero esto es inexacto, pues, siendo en ocasiones así­, la monotoní­a y el vací­o pueden abreviar y acelerar vastas extensiones de tiempo hasta reducirlas a la nada. Por el contrario, un contenido rico e interesante es sin duda capaz de abreviar una hora e incluso un dí­a, pero, considerado en conjunto, confiere al paso del tiempo amplitud, peso y solidez, de manera que los años ricos en acontecimientos pasan con mayor lentitud que los años pobres, vací­os y ligeros, que el viento barre y se alejan volando. El hastí­o es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la brevedad del tiempo provocada por la monotoní­a. Los grandes perí­odos de tiempo, cuando su curso es de una monotoní­a ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espanta mortalmente al espí­ritu. Cuando los dí­as son semejantes entre sí­, no constituyen más que un solo dí­a, y con una uniformidad perfecta la vida más larga serí­a vivida como muy breve y pasarí­a en un momento. La costumbre es una somnolencia o, al menos, un debilitamiento de la conciencia del tiempo, y cuando los años de la niñez son vividos lentamente y luego la vida se desarrolla cada vez más deprisa y se precipita, es también debido a la costumbre. Sabemos perfectamente que la inserción de nuevas costumbres es el único medio de que disponemos para mantenernos vivos, para refrescar nuestra percepción del tiempo, para obtener, en definitiva, un rejuvenecimiento, una confirmación, una mayor lentitud de nuestra experiencia del tiempo y, por ello, la renovación de nuestro sentimiento de la vida en general."

La montaña mágica. Thomas Mann, 1924.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Diciembre 27, 2014, 08:01:58 pm
Los Buddenbrook. Thomas Mann, 1901.

"El reverendo Trieschke de Berlí­n, apodado Trieschke el Lacrimoso porque no habí­a domingo en que no se echase a llorar en el punto adecuado del sermón, se caracterizaba por su cara pálida, sus ojos enrojecidos y una mandí­bula muy parecida a la de un caballo. Se encontraba alojado en casa de los Buddenbrook por ocho o diez dí­as, dirigí­a las reuniones pí­as diarias y parecí­a haber hecho una apuesta con la pobre Clotilde para ver quién comí­a más de los dos...

Trieschke el Lacrimoso se enamoró de Tony.Y no precisamente de su alma inmortal, ¡oh, no!, sino de su labio superior un poco abultado, su espléndida cabellera, sus bellos ojos y sus bonitas curvas. Así­ pues, aquel hombre de Dios, con mujer y cuatro hijos en Berlí­n, se las ingenió para, con uno de los criados, hacer llegar hasta el dormitorio de Tony de la segunda planta una cartita en la que los extractos de la Biblia se mezclaban con una serie de originales e í­ntimas ternezas. Tony la encontró al irse a la cama, la leyó y, muy decidida, bajó con ella en mano al dormitorio de la consulesa en la entreplanta y no tuvo vergí¼enza ninguna en leer en voz bien alta el escrito del reverendo a la luz de las velas. A partir de entonces, la presencia de Trieschke el Lacrimoso en la Mengstrasse resultó impensable."


Thomas Mann no se consideraba un genio a la altura de un Goethe o un Nietzsche, a cambio presumí­a de su trabajo disciplinado, de su estudio exhaustivo (pese a ser autodidacta) y de su profunda reflexión, germánicos valores todos ellos que daban como resultado una prosa densa y prolija. Si uno se acerca a él desde sus pequeños libros -"Señor y perro", "Muerte en Venecia" ve a un escritor culto pero previsible, que no asume riesgos y se queda en el mero ejercicio de estilo.

Pero ya os conté lo maravillosa que es "La Montaña Mágica", de hecho me quedé corto. Claro que ese libro lo escribió cuando ya se le estaban cayendo en pedazos la certezas. Y yo andaba detrás de "Doctor Faustus" otro libro aún más posterior donde Mann, un wagneriano confeso, explicaba y alababa la música dodecafónica como auténtica y verdadera continuación de la música clásica.

En su lugar me topé con la obra maestra de su juventud, cuando no era más que el hijo de buena familia y tení­a ideas conservadoras. Y he de deciros que es otra maravilla que os animo a leerla acá:

https://filologiaunlp.files.wordpress.com/2013/03/mann-thomas-los-buddenbrook.pdf




"no hemos nacido para aquello que nuestros ojos cortos de vista consideran nuestra pequeña felicidad personal, pues no existimos en el mundo de manera aislada, independiente, desligada de los demás, sino que somos eslabones de una cadena"

Con esta frase en mente la pobre Tony Buddenbrook renuncia al amor de su vida -un estudiante izquierdista, un perroflauta- para satisfacer a su padre y a la compañí­a casándose con un atildado comerciante hamburgués al que desprecia pero que siempre tiene buenas palabras para todos y que, pese a que nadie sabe de donde sale su fortuna, parece tenerla y en grandes cantidades.

Pero con el paso de los capí­tulos nos enteramos que el marido es un Pequeño Nicolás que con la ayuda de un banquero Miguel Blesa vive a crédito haciendo pensar a todos que los Buddenbrook cubrirán sus contí­nuas pérdidas. Así­ hasta que la situación revienta. Es decorazonador enterarse de como los socios hamburgueses de la casa, habiendo sido sableados por el Pequeño Nicolás, prefirieron seguir el engaño urdido por Miguel Blesa para satisfacer sus pequeñas deudas con la dote de la boda, antes que avisar del gorrón que metí­an los Buddenbrook en casa. Pero peor es que después ninguno se reformara y le siguieran prestando dinero esperando que el suegro volviera a salvar al Pequeño Nicolás. Éso es lo peor.

O lo serí­a si no fuera por el banquero Miguel Blesa, un auténtico psicópata os lo juro, que cuando el viejo Buddenbrook se niega a asumir la deuda del yerno no tiene empacho en contarle como se han estado aprovechando todos de él y tildarle de tonto. Para el banquero parece ser que lo más importante no es las pérdidas que tendrá con la quiebra, sino demostrar que él es el más listo, que está por encima del resto.

"Ay, sí­, ésa era la cuestión: ¡ésa era la gran pregunta de siempre, la que lo atormentaba desde que tení­a uso de razón! La vida era dura y la vida del comerciante, que se desarrollaba al margen del sentimentalismo y las contemplaciones, vení­a a ser un sí­mbolo de la vida en un sentido amplio. ¿Eran tan firmes como los de sus antecesores los cimientos de Thomas Buddenbrook en aquella vida práctica y dura? ¡Cuántas veces, desde siempre, habí­a tenido motivos para dudar de ello! Cuántas veces, desde su juventud, habí­a debido reprimir sus sentimientos para amoldarlos a esa vida... Conferirles mayor dureza, sufrir esa dureza y, además, no sentirla como tal sino como algo que habí­a de darse por supuesto en su vida... ¿Es que no lo aprenderí­a nunca? Recordaba la impresión que le habí­a causado la catástrofe de 1866 y evocaba el inefable sentimiento de dolor que le habí­a invadido entonces. Habí­a perdido una elevada suma de dinero... pero, ¡ay!, eso no habí­a sido lo más insoportable. Por primera vez en su vida, habí­a sentido en sus propias carnes y en toda su magnitud la cruda brutalidad de ese mundo de los negocios, en el que todos los buenos sentimientos, la dulzura y la amabilidad se desvanecen ante un salvaje instinto de conservación a costa de lo que hiciera falta; en el que la desgracia sufrida por los amigos, aun por los mejores amigos, no despierta compasión, sufrimiento compartido, sino... desconfianza, una desconfianza frí­a y pertinaz. ¿Es que no lo sabí­a ya antes? ¿Cómo podí­a asombrarse de ello a esas alturas? ¡Cómo le habí­an avergonzado después, en horas mejores y más fuertes, aquellas noches en vela, indignado, asqueado y profundamente herido por la odiosa dureza sin escrúpulos de la vida!"

Y esta cita que parece escrita ex professo para la ocasión, para irnos contando una historia de comerciantes burgueses, es en realidad un juego literario más profundo que el lector sólo descubre al final, cuando el patriarca de la familia reflexiona sobre la obra magna del filósofo Arthur Schopenhauer, "El mundo como voluntad y representación". Juego literario que es triple pues el último de los Buddenbrook tiene como amigo del colegio a un pequeño conde que relée una y otra ver el cuentito de Edgar Allan Poe "El hundimiento de la casa Usher".

Este libro que podrí­a parecer un culebrón sobre las desgracias de una rica familia, en realidad es una ficcionalización de la filosofí­a de Schopenhauer, un hombre hosco y misántropo que encontró en los vedas hindús y el taoí­smo el modo de satisfacer sus pulsiones naturales siendo una de éllas oponerse a su archirrival de facultad Hegel. Allí­ donde el padre de la dialéctica proponí­a optimismo en el progreso y su célebre método tres-en-uno para entender el mundo, el de Danzig en su pesimismo vital, fruto no sólo de su educación pietista, postulaba la inquebrantable irracionalidad de la vida que no es sino miseria, dolor y sufrimiento, de paso proclamaba también que Hegel era un tonto a las tres, cosa patente en cuanto uno piensa un poco en su célebre (de Hegel) "todo lo racional es real, lo real es racional". Con todo era Hegel el que tení­a sus clases llenas a rebosar, mientras Schopenhauer, que la verdad era un penas, apenas tení­a cinco alumnos.

Acá tenéis la obra del filósofo, se que es un despropósito pedir que os leáis a dos alemanes plúmbeos a la vez, pero por si os interesa Schopenhauer habla abiertamente de sexo.

http://juango.es/Arthur%20Schopenhauer%20-%20El%20mundo%20como%20voluntad%20y%20representaci%F3n.pdf


Y encima pongo a Wagner, manda narices. Pero viene al caso como epí­tome de los capí­tulos musicales que ocupan gran parte del final explicando la diferencia entre contrapunto y armoní­a.

Podrí­a hablaros sobre lo gracioso que resulta ver a las empigorotadas damas del Báltico escandalizarse sobre los muniqueses a los que consideran perezosos, dejados, juergistas, patanes carentes de modales y distinción, que hablan una jerigonza que difí­cilmente se puede considerar alemán y ni cocinar como Dios manda saben, sólo sirven para trasegar cantidades descomunales de su cerveza Hofbrau. Todo a cuenta del segundo matrimonio de Tony Buddenbrook, con un hombre que atractivo no es, distinguido tampoco, pero al menos es de posibles.

Pero prefiero este párrafo donde un siglo antes de que se inventaran Twitter o Facebook, Thomas Mann ya nos advertí­a de la llegada de un tipo preocupado solo por sí­ mismo y por lucirse ante los demás.

"—Sí­ â€”dijo Tom—, entiendo muy bien lo que quieres decir,Tony. Christian es profundamente indiscreto..., pero es difí­cil de expresar. Carece de eso que podrí­amos denominar equilibrio, equilibrio personal. Por un lado, no es capaz de mantener la compostura cuando otras personas manifiestan sus sentimientos demasiado abiertamente. Es superior a sus fuerzas, no es capaz de disimular, pierde los nervios por completo. Pero luego, por otro lado, también puede perder la contenance cuando él mismo se pone a dar todo lujo de detalles sobre sus intimidades.A veces, casi resulta inquietante. ¿No es similar a cuando uno delira por la fiebre? El delirio también provoca esa falta de compostura y de pudor... Ay, lo que sucede es que Christian está demasiado pendiente de sí­ mismo, de sus procesos interiores. A veces es como si lo poseyera una verdadera maní­a por analizar y verbalizar hasta los procesos mentales más í­nfimos y profundos... Detalles a los que una persona sensata no prestarí­a ninguna atención, de los que no querrí­a saber nada por la sencilla razón de que se avergonzarí­a de contarlos. Ese afán de contarlo todo revela una tremenda falta de pudor, Tony... Por ejemplo, cualquier otra persona podrí­a decir también que le apasiona el teatro, pero lo dirí­a en otro tono, dándole menos importancia..., en resumen: con más humildad. Christian, en cambio, lo proclama a los cuatro vientos como si quisiera decir: ¿Acaso mi pasión por el teatro no es algo sumamente especial e interesante? Parece que se bate con las palabras, que lucha por expresar algo en extremo refinado, secreto y exclusivo de él... Una cosa te digo —prosiguió tras un breve silencio, echando la colilla al fuego a través de la reja de la estufa—: yo también he reflexionado alguna vez acerca de esta angustiada, vanidosa y malsana inclinación a analizar mis propios procesos interiores, porque antes yo también la sentí­a. Pero me he dado cuenta de que no conduce sino a la confusión, la ociosidad y el desequilibrio.Y la rectitud, el equilibrio es lo principal para mí­. Siempre habrá personas en las que esté justificado ese constante interés por sí­ mismas, esa constante observación de sus sentimientos: poetas capaces de recrear una vida interior privilegiada en acertadas y bellas palabras, y de enriquecer con ello los sentimientos de los demás. Pero nosotros no somos más que simples comerciantes, querida mí­a; el resultado de nuestra introspección es insignificante hasta un punto descorazonador. Todo lo más, conseguimos decir que nos causa un placer especial oí­r cómo comienzan a afinar los instrumentos en el teatro, y que no nos atrevemos a querer tragar... Pero, ¡demonios!, no tenemos más remedio que sentarnos a trabajar y hacer algo de provecho, igual que lo hicieron nuestros antepasados.."

Animáos a leer al menos "Los Buddenbrook", es magní­fico, de verdad, aunque su autor se quite méritos. El otro me lo estoy leyendo ahora así­ que no hay resumen.

Creation Gore Vidal, 1981.

Bueno sabéis que ando a la caza de libros de este autor estadounidense, y encontré este enlace a una descarga en word que está en inglés.

https://phillipkay.files.wordpress.com/2011/07/creation.doc

En su estilo liviano y ameno nos habla del mundo en el siglo V antes de Cristo desde el punto de vista de un cortesano del Imperio Persa.

Así­ nos hace saber que las guerras médicas fueron en realidad un conflicto interno griego en que los persas se vieron envueltos sin querer, todo a causa del incendio de Sardes, uno de los centros comerciales persas (en la actual Turquí­a) por los atenienses. Nos muestra las dobleces de los más celebrados héroes griegos, así­, Milcí­ades el vencedor en Maratón habí­a estado al servicio de los persas; Temí­stocles, vencedor de Salamina, finalizó sus dí­as como consejero del Shahanshah; y el rey espartano Pausanias, vencedor en Platea fué ejecutado por traición por aceptar sobornos de Persépolis.

No es mejor la situación anterior donde todos los tiranos griegos estaban a sueldo de Persia y comí­an en la mesa del Rey de Reyes. Basaban su poder en satisfacer las demandas del pueblo gracias al oro persa, demagogia pura. Claro que si las palabras tirano y demagogia suenan tan mal en nuestros oí­dos es porque tení­an y tienen la enemiga de las élites. Y los persas, astutos, ante las primeras revueltas de las ciudades jonias en Asia convinieron en fomentar la democracia en las polis, entendiendo democracia como el gobierno participativo de las élites y sólo de estas.

La celebrada democracia ateniense, pues, es un invento persa. Donde los oligarcas de buena familia que habí­an dado sagas de tiranos refugiados en Persia pero curiosamente eran proespartanos, competí­an con el supuesto partido popular, formado por atenienses de pura sangre pero menguados recursos (Pericles y Sócrates entre éllos) que de puertas afuera predicaba patriotismo y llegaba a acuerdos secretos de cooperación con el malvado archienemigo asiático. Y mientras el grueso de la población ateniense, bien por ser mujeres, bien por ser niños, bien por ser esclavos, bien por ser extranjeros, o bien por tener un trabajo que hacer cosa propia de gentes de sangre impura, quedaban al margen de la majestuosa democracia.

No menos ajetreada es la vida en el mayor Imperio conocido hasta esa época. A la habitual sospecha de que Darí­o usurpó el poder al legí­timo hijo de Ciro el Grande calificándole de impostor (lo que explicarí­a las revueltas de todas las provincias contra él a la muerte de Smerdis) añade Gore Vidal el hecho de que Cambises murió por una herida que se autoinflingió con su espada, siendo que su portaespadas y hombre de cofianza era el propio Dario. Por no hablar del hecho de que Ciro el Grande siempre se proclamo descendiente de Teispes, jamás mencionó a Aquemenes. A la final la legitimidad de Darí­o vino dada por desposarse con todas las hijas de Ciro, muy especialmente Atossa, auténtica forjadora del Imperio Aqueménida, que no sólo colocó a su hijo, el muy infatuado Jerjes como sucesor, sino que le buscó una esposa en principio tan capaz como élla, la cruel Amestris, que causarí­a gran quebranto al imperio con sus celos, aunque conseguirí­a salvar la dinastí­a elevando a su segundo hijo Artajerjes al trono, a costa del primogénito.

Más estos hechos, que mal que bien son de dominio común entre los estudiantes, siendo interesantes y contados con abundancia de chismorreos , no son nada ante la posibilidad de descubrir otros mundos y otras culturas.

Así­ nuestro imposible protagonista atraviesa el Indo aprovechando que la fructí­fera satrapí­a de Gandhara está en manos de los persas y se planta en el Ganges justo a tiempo para conocer al Buda, que no le llama la atención, pero sobre todo, para ver el ascenso del Imperio de Magadha una ciudad del curso bajo del cauce sagrado que unificó todo el norte de la India hasta el mar de Bengala. Desde los parricidios iniciales en la declinante Kosala y en la pujante Magadha hasta el enfrentamiento final pasando por las innumeras y extenuantes guerras contra la confederación de repúblicas de Liccavi.

(http://www.columbia.edu/itc/mealac/pritchett/00maplinks/early/janapadas/wikimap.jpg)

Es decir al igual que cuando habla de griegos o persas, Gore Vidal explica que la explosión de talento que vivió la Humanidad en aquel siglo no fue un hecho fortuito y casual sino que hubo unas bases polí­ticas y económicas que permitieron el surgimiento de tantos prohombres del saber humano.

Y para corroborar esta afirmación traslada el protagonista a la China de aquel entonces, donde tiene oportunidad de conocer la triste disolución del Imperio Zhou en ducados y baroní­as perpetuamente temerosos del vecino, mientras el emperador que no impera ni en su palacio escenifica nombramientos y vasallajes. En tan decadente situación conoce a quién se rinde a la realidad y la evade, Lao-Tsé, y a quién combate por recuperar la antigua grandeza, Confucio y se decanta claramente por el segundo, al paso que nos mantiene al tanto de las intrigas en su ducado original de Lu.

(http://www.globalsecurity.org/military/world/china/images/map-500bc.jpg)

"-¿Cuáles son las cuatro peores cosas?
El Maestro dijo:
-La crueldad. Dejar al pueblo en su natural ignorancia, y condenarlo a muerte por obrar mal.
La opresión. Obligarle a cumplir inmediatamente sus mandatos sin previo aviso.
La inhumanidad. Dar órdenes vagamente y exigir un cumplimiento exacto.
La mezquindad. Regatear al conceder recompensas a los que son dignos de ella. "

"Un pueblo gobernado despóticamente y en el que se mantiene el orden por medio de castigos, puede evitar la infracción de la ley pero perderá su sentido moral."

"El hombre principal socorre al necesitado, pero no añade nada a la opulencia del poderoso."


Todas estás y otras iguamente edificantes citas de Confucio las encontraréis acá:

http://ellibrodurmiente.org/wp-content/uploads/2011/08/Pedro-Guirao-Analectas-de-Confucio.pdf

Es un libro muy bello, el "Creación" de Gore Vidal, aunque esté en inglés y con la horrible letra del Word también os animo a pasar un gran rato con él; es como jugar al Civilization.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Septiembre 20, 2015, 10:26:53 pm
El inmortal Jorge Luis Borges, 1947.

Salomon saith. There is no new thing upon the earth. So that as Plato had and imagination, that all knowledge was but remembrance; so Salomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion.
FRANCIS BACON: Essays LVIII.

En Londres, a principios del mes de junio de 1929, el anticuario Joseph Carthapilus, de Esmirna, ofreció a la princesa de Lucinge los seis volúmenes en cuarto menor (1715-1720) de la Ilí­ada de Pope. La princesa los adquirió; al recibirlos, cambió unas palabras con él. Era, nos dice, un hombre consumido y terroso, de ojos grises y barba gris, de rasgos singularmente vagos. Se manejaba con fluidez e ignorancia en diversas lenguas; en muy pocos minutos pasó del francés al inglés y de inglés a una conjunción enigmática de español de Salónica y de portugués de Macao. En octubre, la princesa oyó por un pasajero del Zeus que Cartaphilus habí­a muerto en el mar, al regresar a Esmirna, y que lo habí­an enterrado en la isla de Ios. En el último tomo de la Ilí­ada halló éste manuscrito.

El original está redactado en inglés y abunda en latinismos. La versión que ofrecemos es literal.

I

Que yo recuerde, mis trabajos comenzaron en un jardí­n de Tebas Hekatómpylos, cuando Diocleciano era emperador. Yo habí­a militado (sin gloria) en las recientes guerras egipcias, yo era tribuno de una legión que estuvo acuartelada en Berenice, frente al Mar Rojo: la fiebre y la magia consumieron a muchos hombres que codiciaban magnánimos el acero. Los mauritanos fueron vencidos; la tierra que antes ocuparon las ciudades rebeldes fue dedicada eternamente a los dioses plutónicos; Alejandrí­a, debelada, imploró en vano la misericordia del César; antes de un año las legiones reportaron el triunfo, pero yo logré apenas divisar el rostro de Marte. Esa privación me dolió y fue tal vez la causa de que yo me arrojara a descubrir, por temerosos y difusos desiertos, la secreta Ciudad de los Inmortales.

Mis trabajos empezaron, he referido, en un jardí­n de Tebas. Toda esa noche no dormí­, pues algo estaba combatiendo en mi corazón. Me levanté poco antes del alba; mis esclavos dormí­an, la Luna tení­a el mismo color de la infinita arena. Un jinete rendido y ensangrentado vení­a del Oriente. A unos pasos de mí­, rodó del caballo. Con una tenue voz insaciable me preguntó en latí­n el nombre del rí­o que bañaba los muros de la ciudad. Le respndí­ que era el Egipto, que alimentan las lluvias. Otro es el rí­o que persigo, replicó tristemente, el rí­o secreto que purifica de la muerte a los hombres. Oscura sangre le manaba del pecho. Me dijo que su patria era una montaña que está del otro lado del Ganges y que en esa montaña era fama que si alguien caminara hasta el Occidente, donde se acaba el mundo, llegarí­a al rí­o cuyas aguas dan la inmortalidad. Agregó que en la margen ulterior se eleva la Ciudad de los Inmortales, ricas en baluartes y anfiteatros y templos. Antes de la aurora murió, pero yo determiné descubrir la ciudad y su rí­o. Interrogados por el verdugo, algunos prisioneros mauritanos confirmaron la relación del viajero; alguien recordó la llanura elí­sea, en el término de la tierra, donde la vida de los hombres es perdurable; alguien, las cumbres donde nace el Pactolo, cuyos moradores viven un siglo. En Roma, conversé con filósofos que sintieron que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agoní­a y multiplicar el número de sus muertes. Ignoro si creí­ alguna vez en la Ciudad de los Inmortales: pienso que entonces me bastó la tarea de buscarla. Flavio, procónsul de Getulia, me entregó doscientos soldados para la empresa. También recluté mercenarios, que se dijeron conocedores de los caminos y que fueron los primeros en desertar.

Los hechos ulteriores han deformado hasta lo inextricable el recuerdo de nuestras primeras jornadas. Partimos de Arsinoe y entramos en el abrasado desierto. Atravesamos el paí­s de los trogloditas, que devoran serpientes y carecen del comercio de la palabra; el de los garamantes, que tienen mujeres en común y se nutren de Leones; el de los augilas, que sólo veneran el Tártaro. Fatigamos otros desiertos, donde es negra la arena, donde el viajero debe usurpar las horas de la noche, pues el fervor del dí­a es intolerable. De lejos divisé la montaña que dio nombre al Océano: en sus laderas crece el euforbio, que anula los venenos; en la cumbre habitan los sátiros, nación de hombres ferales y rústicos, inclinados a la lujuria. Que en esas regiones bárbaras, donde la tierra es madre de monstruos, pudieran albergar en su seno una ciudad famosa, a todos nos pareció inconcebible. Proseguimos la marcha, pues hubiera sido una afrenta retroceder. Algunos temerarios durmieron con la cara expuesta a la Luna; la fiebre los ardió; en el agua depravada de las cisternas, otros bebieron la locura y la muerte. Entonces comenzaron las deserciones; muy poco después, los motines.Para reprimirlos, no vacilé ante el ejercicio de la severidad. Procedí­ rectamente, pero un centurión me advirtió que los sediciosos (ávidos de vengar la crucifixión de uno de ellos) maquinaban mi muerte. Hui del campamento, con los pocos soldados que me eran fieles. En el desierto los perdí­, entre los remolinos de arena y la vasta noche. Una flecha cretense me laceró. Varios dí­as erré sin encontrar agua, o un solo enorme dí­a multiplicado por el sol, por la sed y por el temor de la sed. Dejé el camino al arbitrio de mi caballo. En en alba, la lejaní­a se erizó de pirámides y de torres. Insoportablemente soñé con un exiguo y ní­tido laberinto: en el centro habí­a un cántaro; mis manos casi lo tocaban, mis ojos lo veí­an, pero tan intrincadas y perplejas eran las curvas que yo sabí­a que iba a morir antes de alcanzarlo.

II

Al desenredarme por fin de esa pesadilla, me vi tirado y maniatado en un oblongo nicho de piedra, no mayor que una sepultura común, superficialmente excavado en el agrio declive de una montaña. Los lados eran húmedos, antes pulidos por el tiempo que por la industria. Sentí­ en el pecho un doloroso latido, sentí­ que me abrasaba la sed. Me asomé y grité débilmente. Al pie de la montaña se dilataba sin rumor un arroyo impuro, entorpecido por escombros y arena; en la opuesta margen resplandecí­a (bajo el último sol o bajo el primero) la evidente Ciudad de los Inmortales. Vi muros, arcos, frontispicios y foros: el fundamento era una meseta de piedra. Un centenar de nichos irregulares, análogos al mí­o, surcaban la montaña y el valle. En la arena habí­a pozos de poca hondura; de esos mezquinos agujeros (y de los nichos) emergí­an hombres de piel gris, de barba negligente, desnudos. Creí­ reconocerlos: pertenecí­an a la estirpe bestial de los trogloditas, que infestan las riberas del golfo Arábigo y las grutas etiópicas; no me maravillé de que no hablaran y de que devoraran serpientes.

La urgencia de la sed me hizo temerario. Consideré que estaba a unos treinta pies de la arena; me tiré, cerrados los ojos, atadas a la espalda las manos, montaña abajo. Hundí­ la cara ensangrentada en el agua oscura. Bebí­ como se abrevan los animales. Antes de perderme otra vez en el sueño y en los delirios, inexplicablemente repetí­ unas palabras griegas: los ricos teucros de Zelea que beben el agua negra del Esepo...

No sé cuántos dí­as y noches rodaron sobre mí­. Doloroso, incapaz de recuperar el abrigo de las cavernas, desnudo en la ignorada arena, dejé que la Luna y el Sol jugaran con mi aciago destino. Los trogloditas, infantiles en la barbarie, no me ayudaron a sobrevivir o a morir. En vano les rogué que me dieran muerte. Un dí­a, con el filo de un pedernal rompí­ mis ligaduras. Otro, me levanté y pude mendigar o robar - yo, Marco Flaminio Rufo, tribuno militar de una de las legiones de Roma - mi primera detestada ración de carne de serpiente.

La codicia de ver a los Inmortales, de tocar la sobrehumana Ciudad, casi me vedaba dormir. Como si penetraran mi propósito, no dormí­an tampoco los trogloditas: al principio inferí­ que me vigilaban; luego, que se habí­an contagiado de mi inquietud, como podrí­an contagiarse los perros. Para alejarme de la bárbara aldea elegí­ la más pública de las horas, la declinación de la tarde, cuando casi todos los hombres emergen de las grietas y de los pozos y miran el Poniente, sin verlo. Oré en voz alta, menos para suplicar el favor divino que para intimidar a la tribu con palabras articuladas. Atravesé el arroyo que los médanos entorpecen y me dirigí­ a la Ciudad. Confusamente me siguieron dos o tres hombres. Eran (como los otro de ese linaje) de menguada estatura; no inspiraban temor, sino repulsión. Debí­ rodear algunas hondonadas irregulares que me parecieron canteras; ofuscado por la grandeza de la Ciudad, yo la habí­a creí­do cercana. Hacia la medianoche, pisé, erizada de formas idolátricas en la arena amarilla, la negra sombra de sus muros. Me detuvo una especie de horror sagrado. Tan abominadas del hombre son la novedad y el desierto, que me alegré de que uno de los trogloditas me hubiera acompañado hasta el fin. Cerré los ojos y aguardé (sin dormir) que relumbrara el dí­a.

He dicho que la Ciudad estaba fundada sobre una meseta de piedra. Esta meseta comparable a un acantilado no era menos ardua que sus muros. En vano fatigué mis pasos: el negro basamento no descubrí­a la menor irregularidad, los muros invariables no parecí­an consentir una sola puerta. La fuerza del dí­a hizo que yo me refugiara en una caverna; en el fondo habí­a un pozo, en el pozo una escalera que se abismaba hacia la tiniebla inferior. Bajé; por un caos de sórdidas galerí­as llegué a una vasta cámara circular, apenas visible. Habí­a nueve puertas en aquel sótano; ocho daban a un laberinto que falazmente desembocaba en la misma cámara; la novena (a través de otro laberinto) daba a una segunda cámara circular, igual a la primera. Ignoro el número total de las cámaras; mi desventura y mi ansiedad las multiplicaron. El silencio era hostil y casi perfecto; otro rumor no habí­a en esas profundas redes de piedra que un viento subterráneo, cuya causa no descubrí­; sin ruido se perdí­an entre las grietas hilos de agua herrumbrada. Horriblemente me habitué a ese dudoso mundo; consideré increí­ble que pudiera existir otra cosa que sótanos provistos de nueve puertas y que sótanos largos que se bifurcan. Ignoro el tiempo que debí­ caminar bajo tierra; sé que alguna vez confundí­, en la misma nostalgia, la atroz idea de los bárbaros y mi ciudad natal, entre los racimos.

En el fondo de un corredor, un no provisto muro me cerró el paso, una remota luz cayó sobre mí­. Alcé los ofuscados ojos: en lo vertiginoso, en lo altí­simo, vi un cí­rculo de luz tan azul que pudo parecerme púrpura. Unos peldaños de metal escalaban el muro. La fatiga me relajaba, pero subí­, sólo deteniéndome a veces para torpemente sollozar de felicidad. Fui divisando capiteles y astrálagos, frontones triangulares y bóvedas, confusas pompas del granito y del mármol. Así­ me fue deparado ascender de la ciega región de negros laberintos entretejidos a la resplandeciente Ciudad.

Emergí­ a una suerte de plazoleta; mejor dicho, de patio. Lo rodeaba un solo edificio de forma irregular y altura variable; a ese edificio heterogéneo pertenecí­an las diversas cúpulas y columnas. Antes que ningún otro rasgo de ese monumento increí­ble, me suspendió lo antiquí­simo de su fábrica. Sentí­ que era anterior a los hombres, anterior a la Tierra. Esa notoria antigí¼edad (aunque terrible de algún modo para los ojos) me pareció adecuada al trabajo de obreros inmortales. Cautelosamente al principio, con indiferencia después, con desesperación al fin, erré por escaleras y pavimentos del inextricable palacio. (Después averigí¼é que eran inconstantes la extensión y la altura de los peldaños, hecho que me hizo comprender la singular fatiga que me infundieron.) Este palacio es fábrica de los dioses, pensé primeramente. Exploré los inhabitados recintos y corregí­: Los dioses que lo edificaron han muerto. Noté sus peculiaridades y dije: Los dioses que lo edificaron estaban locos. Lo dije, bien lo sé, con una incomprensible reprobación, que era casi un remordimiento, con más horror intelectual que miedo sensible. A la impresión de enorme antigí¼edad se agregaron otras: la de lo interminable, la de lo atroz, la de los complejamente insensato. Yo habí­a cruzado un laberinto, pero la ní­tida Ciudad de los Inmortales me atemorizó y repugnó. Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrí­as, está subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, la arquitectura carecí­a de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo, las increí­bles escaleras inversas, con los peldaños y balaustrada hacia abajo. Otras, adheridas aéreamente al costado de un muro monumental, morí­an sin llegar a ninguna parte, al cabo de dos o tres giros,en la tiniebla superior de las cúpulas. Ignoro si todos los ejemplos que he enumerado son literales; sé que durante muchos años infestaron mis pesadillas; no puedo saber ya si tal o cual rasgo es una transcripción de la realidad o de las formas que desatinaron mis noches. Esta Ciudad (pensé) es tan horrible que su mera existencia y perduración, aunque en el centro de un desierto secreto, contamina el pasado y el porvenir y de algún modo compromete a los astros. Mientras perdure, nadie en el mundo podrá ser valeroso o feliz. No quiero describirla; un caos de palabras heterogéneas, un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularan monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas, pueden (tal vez) ser imágenes aproximativas.

No recuerdo las etapas de mi regreso, entre los polvorientos y húmedos hipogeos. Únicamente sé que no me abandonaba el temor de que, al salir del último laberinto, me rodeara otra vez la nefanda Ciudad de los Inmortales. Nada más puedo recordar. Ese olvido, ahora insuperable, fue quizá voluntario; quizá las circunstancias de mi evasión fueron tan ingratas que, en algún dí­a no menos olvidado también, he jurado olvidarlas.

III

Quienes hayan leí­do con atención el relato de mis trabajos, recordarán que un hombre de la tribu me siguió como un perro podrí­a seguirme, hasta la sombra irregular de los muros. Cuando salí­ del último sótano, lo encontré en la boca de la caverna. Estaba tirado en la arena, donde trazaba torpemente y borraba una hilera de signos, que eran como letras de los sueños, que uno está a punto de entender y luego se juntan. Al principio, creí­ que se trataba de una escritura bárbara; después vi que es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura. Además, ninguna de las formas era igual a otra, lo cual excluí­a o alejaba la posibilidad de que fueran simbólicas. El hombre las trazaba, las miraba y las corregí­a. De golpe, como si le fastidiara ese juego, las borró con la palma y el antebrazo. Me miró, no pareció reconocerme. Sin embargo, tan grande era el alivio que me inundaba (o tan grande y medrosa mi soledad) que di en pensar que ese rudimental troglodita, que me miraba desde el suelo de la caverna, habí­a estado esperándome. El Sol caldeaba la llanura; cuando emprendimos el viaje de regreso a la aldea, bajo las primeras estrellas, la arena era ardorosa bajo los pies. El troglodita me precedió; esa noche concebí­ el propósito de enseñarle a reconocer, y acaso a repetir, algunas palabras. El perro y el caballo (reflexioné) son capaces de lo primero; muchas aves, como el ruiseñor de los Césares, de lo último. Por muy basto que fuera el entendimiento de un hombre, siempre serí­a superior al de los irracionales.

La humildad y miseria el troglodita me trajeron a la memoria la imagen de Argos, el viejo perro moribundo de la Odisea, y así­ le puse el nombre de Argos y traté de enseñárselo. Fracasé y volví­ a fracasar. Los arbitrios, el rigor y la obstinaión fueron del todo vanos. Inmóvil, con los ojos inertes, no parecí­a percibir los sonidos que yo procuraba inculcarle. A unos pasos de mí­, era como si estuviera muy lejos. Echado en la arena, como una pequeña y ruinosa esfinge de lava, dejaba que sobre él giraran los cielos, desde el crepúsculo del dí­a hasta el de la noche. Juzgué imposible que no se percatara de mi propósito. Recordé que es fama entre los etí­opes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar y atribuí­ a suspicacia o a temor el silencio de Argos. De esa imaginación pasé a otras, aún más extravagantes. Pensé que Argos y yo participábamos de universos distintos; pensé que nuestras percepciones eran iguales, pero que Argos las combinaba de otra manera y construí­a con ellas otros objetos; pensé que acaso no habí­a objetos para él, sino un vertiginoso y continuo juego de impresiones breví­simas. Pensé en un mundo sin memoria, sin tiempo, consideré la posibilidad de un lenguaje que ignorara los sustantivos, un lenguaje de verbos impersonales o de indeclinables epí­tetos. Así­ fueron muriendo los dí­as y con los dí­as los años, pero algo parecido a la felicidad ocurrió una mañana. Llovió, con lentitud poderosa.

Las noches del desierto pueden ser frí­as, pero aquélla habí­a sido un fuego. Soñé que un rí­o de Tesalia (a cuyas aguas yo habí­a restituido un pez de oro) vení­a a rescatarme; sobre la roja arena y la negra piedra yo lo oí­a acercarse; la frescura del aire y el rumor atareado de la lluvia me despertaron. Corrí­ desnudo a recibirla. Declinaba la noche; bajo las nubes amarillas la tribu, no menos dichosa que yo, se ofrecí­a a los ví­vios aguaceros en una especie de éxtasis. Parecí­an coribantes a quienes posee la divinidad. Argos, puestos los ojos en la esfera, gemí­a; raudales le rodaban por la cara; no sólo de agua, sino (después lo supe) de lágrimas. Argos, le grité, Argos.

Entonces, con mansa admiración, como si descubriera una cosa perdida y olvidada hace mucho tiempo, Argos balbuceó estas palabras: Argos, perro de Ulises. Y después, también sin mirarme: Este perro tirado en el estiércol.

Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. Le pregunté qué sabí­a de la Odisea. La práctica del griego le era penosa; tuve que repetir la pregunta.

Muy poco, dijo. Menos que el rapsoda más pobre. Ya habrán pasado mil cien años desde que la inventé.

IV

Todo me fue dilucidado aquel dí­a. Los trogloditas eran los Inmortales; el riacho de aguas arenosas, el Rí­o que buscaba el jinete. En cuanto a la ciudad cuyo nombre se habí­a dilatado hasta el Ganges, nueve siglos harí­a que los Inmortales la habí­an asolado. Con las reliquias de su ruina erigieron, en el mismo lugar, la desatinada ciudad que yo recorrí­: suerte de parodia o reverso y también templo de los dioses irracionales que manejan el mundo y de los que nada sabemos, salvo que no se parecen al hombre. Aquella fundación fue el último sí­mbolo a que condescendieron los Inmortales; marca una etapa en que, juzgando que toda empresa es vana, determinaron vivir en el pensamiento, en la pura especulación. Erigieron la fábrica, la olvidaron y fueron a morar en las cuevas. Absortos, casi no percibí­an el mundo fí­sico.

Esas cosas Homero las refirió, como quien habla con un niño. También me refirió su vejez y el postrer viaje que emprendió, movido, como Ulises, por el propósito de llegar a los hombres que no saben lo que es el mar ni comen carne sazonada con sal ni sospechan lo que es un remo. Habitó un siglo en la Ciudad de los Inmortales. Cuando la derribaron, aconsejó la fundación de la otra. Ello no debe sorprendernos; es fama que después de cantar la guerra de Ilión, cantó la guerra de las ranas y los ratones. Fue como un dios que creara el cosmos y luego el caos.

Ser inmortal es baladí­; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarí­sima. Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todos los demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo Más razonable me parece la rueda de ciertas religiones del Indostán; en esa rueda, que no tiene principio ni fin, cada vida es efecto de la anterior y engendra la siguiente, pero ninguna determina el conjunto... Adoctrinada por un ejercicio de siglos, la república de hombres inmortales habí­a logrado la perfección de la tolerancia y casi con desdén. Sabí­a que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así­ como en los juegos de azar las cifras pares y las cifras impares tienden al equilibrio, así­ también se anulan y se corrigen el ingenio y la estolidez, y acaso el rústico poema del Cid es el contrapeso exigido por un solo epí­teto de las Églogas o por una sentencia de Heráclito. El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así­, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.

El concepto del mundo como sistema de precisas compensaciones influyó vastamente en los Inmortales. En primer término, los hizo invulnerables a la piedad. He mencionado las antiguas canteras que rompí­an los campos de la otra margen; un hombre se despeñó en la más honda; no podí­a lastimarse ni morir, pero lo abrasaba la sed; antes de que le arrojaran una cuerda pasaron setenta años. Tampoco interesaba el propio destino. El cuerpo no era más que un sumiso animal doméstico y le bastaba, cada mes, la limosna de unas horas de sueño, de un poco de agua y de una piltrafa de carne. Que nadie quiera rebajarnos a ascetas. No hay placer más complejo que el pensamiento y a él nos entregábamos. A veces, un estí­mulo extraordinario nos restituí­a al mundo fí­sico. Por ejemplo, aquella mañana, el viejo goce elemental de la lluvia. Esos lapsos eran rarí­simos; todos los Inmortales eran capaces de perfecta quietud; recuerdo alguno a quien jamás he visto de pie: un pájaro anidaba en su pecho.

Entre los corolarios de la doctrina de que no hay cosa que no esté compensada por otra, hay uno de muy poca importancia teórica, pero que nos indujo, a fines o a principios del siglo X, a dispersarnos por la faz de la Tierra. Cabe en estas palabras Existe un rí­o cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro rí­o cuyas aguas la borren. El número de rí­os no es infinito; un viajero inmortal que recorra el mundo acabará, algún dí­a, por haber bebido de todos. Nos propusimos descubrir ese rí­o.

La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegí­aco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós.

V

Recorrí­ nuevos reinos, nuevos imperios. En el otoño de 1066 milité en el puente de Stamford, ya no recuerdo si en las filas de Harold, que no tardó en hallar su destino, o en las de aquel infausto Harald Hardrada que conquistó seis pies de tierra inglesa, o un poco más. En el séptimo siglo de la Héjira, en el arrabal de Bulaq, transcribí­ con pausada caligrafí­a, en un idioma que he olvidado, en un alfabeto que ignoro, los siete viajes de Simbad y la historia de la Ciudad de Bronce. En un patio de la cárcel de Samarcanda he jugado muchí­simo al ajedrez. En Bikanir he profesado la astrologí­a y también en Bohemia. En 1683 estuve en Kolozsvár y después en Leipzig. En Aberdeen, en 1714, me suscribí­ a los seis volúmenes de la Ilí­ada de Pope; sé que los frecuenté con deleite. Hacia 1729 discutí­ el origen de ese poema con un profesor de retórica, llamado, creo, Giambattista; sus razones me parecieron irrefutables. El 4 de octubre de 1921, el Patna, que me conducí­a a Bombay, tuvo que fondear en un puerto de la costa eritrea 1. Bajé; recordé otras mañanas muy antiguas, también frente al Mar Rojo, cuando yo era tribuno de Roma y la fiebre y la magia y la inacción consumí­an a los soldados. En las afueras vi un caudal de agua clara; la probé, movido por la costumbre. Al repechar el margen, un árbol espinoso me laceró el dorso de la mano. El inusitado dolor me pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contemplé la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo soy mortal, me repetí­, de nuevo me parezco a todos los hombres. Esa noche dormí­ hasta el amanecer.

...He revisado al cabo de un año, estas páginas. Me constan que se ajustan a la verdad, pero en los primeros capí­tulos, y aun en ciertos párrafos de los otros, creo percibir algo falso. Ello es obra, tal vez, del abuso de rasgos circunstanciales, procedimiento que aprendí­ en los poetas y que todo lo contamina de falsedad, ya que esos rasgos pueden abundar en los hechos, pero no en su memoria... Creo, sin embargo, haber descubierto una razón más í­ntima. La escribiré; no importa que me juzguen fantástico.

La historia que he narrado parece irreal, porque en ella se mezclan los sucesos de dos hombres distintos. En el primer capí­tulo, el jinete quiere saber el nombre del rí­o que baña las murallas de Tebas; Flaminio Rufo, que antes ha dado a la ciudad el epí­teto de Hekatómpylos, dice que el rí­o es el Egipto; ninguna de esas locuciones es adecuada a él, sino a Homero, que hace mención expresa en la Ilí­ada, de Tebas Hekatómpylos, y en la Odisea, por boca de Proteo y de Ulises, dice invariablemente Egipto por Nilo. En el capí­tulo segundo, el romano, al beber el agua inmortal, pronuncia unas palabras en griego; esas palabras son homéricas y pueden buscarse en el fin del famoso catálogo de las naves. Después, en el vertiginoso palacio, habla de "una reprobación que era casi un remordimiento"; esas palabras corresponden a Homero, que habí­a proyectado ese horror. Tales anomalí­as me inquietaron; otras, de orden estético, me permitieron descubrir la verdad. El último capí­tulo las incluye; ahí­ está escrito que milité en el puente de Stamford, que transcribí­, en Bulaq, los viajes de Simbad el Marino y que me suscribí­, en Aberdeen, a la Ilí­ada inglesa de Pope. Se lee inter alia: "En Bikanir he profesado la astrologí­a y también en Bohemia". Ninguno de esos testimonios es falso; lo significativo es el hecho de haberlos destacado. El primero de todos parece convenir a un hombre de guerra, pero luego se advierte que el narrador no repara en lo bélico y sí­ en la suerte de los hombres. Los que siguen son más curiosos. Una oscura razón elemental me obligó a registrarlos; lo hice porque sabí­a que eran patéticos. No lo son, dichos por el romano Flaminio Rufo. Lo son, dichos por Homero; es raro que éste copie, en el siglo trece, las aventuras de Simbad, de otro Ulises, y descubra, a la vuelta de muchos siglos, en un reino boreal y un idioma bárbaro, las formas de su Ilí­ada. En cuanto a la oración que recoge el nombre de Bikanir, se ve que la ha fabricado un hombre de letras, ganoso (como el autor del catálogo de las naves) de mostrar vocablos espléndidos 2.

Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No es extraño que el tiempo haya confundido las que alguna vez me representaron con las que fueron sí­mbolos de la suerte de quien me acompañó tantos siglos. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto.

Postdata de 1950

Entre los comentarios que ha despertado la publicación anterior, el más curioso, ya que no el más urbano, bí­blicamente se titula A coat of many colours (Manchester, 1948) y es obra de la tenací­sima pluma del doctor Nahum Cordovero. Abarca unas cien páginas. Habla de los centones griegos, de los centones de la baja latinidad, de Ben Jonson, que definió a sus contemporáneos con retazos de Séneca, del Virgilius evangelizans, de Alexander Ross, de los artificios de George Moore y de Eliot, y finalmente, de "la narración atribuida al anticuario Joseph Cartaphilus". Denuncia, en el primer capí­tulo, breves interpolaciones de Plinio (Historia naturalis, V, 8); en el segundo, de Thomas de Quincey (Writings, III, 439); en el tercero, de una epí­stola de Descartes al embajador Pierre Chanut; en el cuarto, de Bernard Shaw (Back to Methuselah, V). Infiere de esas intrusiones, o hurtos, que todo el documento es apócrifo.

A mi entender, la conclusión es inadmisible. Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos.

A Cecilia Ingenieros.

oOo

1. Hay una tachadura en el manuscrito; quizás el nombre del puerto ha sido borrado.

2. Ernesto Sábato sugiere que el « Geambattista » que discutió la formación de la Ilí­ada con el anticuario Cartaphilus es Geambattista Vico; ese italiano defendí­a que Homero es un personaje simbólico, a la manera de Plutón o de Aquiles.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: ENNAS en Septiembre 27, 2015, 07:12:26 pm
Diario de la rosa Ursula K. Le Guin, 1976.

30 de agosto.

La doctora Nades me recomienda que escriba un diario sobre mi trabajo. Opina que si se sigue cuidadosamente, cuando vuelves a leerlo puedes recordar observaciones, advertir errores y aprender de ellos, y observar el progreso o las desviaciones del pensamiento positivo, pudiendo así­ corregir el curso de tu tarea mediante un proceso de regeneración.

Prometo escribir todas las noches en este cuaderno y volverlo a leer al final de cada semana.

Me gustarí­a haberlo hecho mientras fui ayudante, pero ahora es todaví­a más importante puesto que tengo mis propios pacientes.

Desde ayer tengo seis pacientes, toda una carga para una psicoscopista, pero cuatro de ellos son los niños autistas con los que he estado trabajando todo el año para el estudio que realiza la doctora Nades para el Departamento Nacional de Psiquiatrí­a (mis notas al respecto se hallan en los archivos psi de la clí­nica). Los otros dos acaban de ser admitidos.

Ana Jest, cuarenta y seis años, empleada en una panaderí­a, casada, sin hijos, diagnóstico: depresión, enviada por la policí­a local (intento de suicidio).

Flores Sorde, treinta y seis años, ingeniero, soltero, sin diagnóstico, enviado por el TRTU (conducta psicopática: violenta).

La doctora Nades dice que es importante que escriba las cosas todas las noches tal como me sucedieron durante el trabajo: la espontaneidad es más informativa al examinarse una misma (igual que en autopsicoscopia). Dice que es mejor escribirlo, no grabarlo, y conservarlo en privado para que no lo redacte pensando que otra persona va a leerlo. Es difí­cil. Nunca antes he escrito nada sólo para mí­. ¡Sigo haciéndolo como si fuera para la doctora Nades! Si el diario es útil, quizá pueda enseñárselo a ella algún dí­a y pedirle consejo.

Creo que Ana Jest se halla en una depresión menopáusica y que una terapia hormonal bastará. ¡Bien! Veamos lo mala que soy pronosticando.

Mañana trabajaré con los dos pacientes en el psicoscopio. Es excitante tener mis propios enfermos. Estoy impaciente por empezar. Aunque, claro, el trabajo en equipo fue muy educativo. Análisis material psicos de once a diecisiete horas. Nota: ¡Ajustar el detector cerebral en siguiente sesión! Concreción visual débil. Muy poco auditiva, sensibilidad débil, imagen corporal errática. Análisis de laboratorio sobre equilibrio hormonal, mañana.

Resulta sorprendente cuán vulgar es la mente de muchas personas. Claro que la pobre mujer está en una depresión grave. La entrada en la dimensión Con fue nebulosa e incoherente, y la dimensión Incon estaba muy abierta, pero oscura. ¡Y las cosas que salieron de la oscuridad fueron tan triviales! Un par de zapatos viejos y la palabra "geografí­a". Y los zapatos eran difusos, un simple esquema de un-par-de-zapa tos, quizá de hombre o quizá de mujer, tal vez azules oscuros o tal vez marrones. Es un tipo definitivamente visual pero no ve nada con claridad. No mucha gente lo hace. Es deprimente. Cuando yo era estudiante de primer año solí­a pensar en lo maravillosas que serí­an otras mentes, en lo fantástico que serí­a compartir todo aquel mundo distinto, los diferentes coloridos de sus pasiones e ideas. ¡Qué ingenua!

La primera vez que me di cuenta fue en la clase de la doctora Ramia. Estudiábamos una grabación de una persona muy famosa, próspera, y advertí­ que el sujeto nunca habí­a mirado o tocado un árbol, no conocí­a ninguna diferencia entre un roble y un álamo, o ni siquiera entre una margarita y una rosa. Para él todo era simplemente "árboles" o "flores", percibidos esquemáticamente. Lo mismo sucedí­a con los rostros de las personas, aunque tení­a trucos para diferenciarlos; fundamentalmente, aquel tipo veí­a los nombres, como una etiqueta, y no las caras. Se trataba de una mente Abstracta, por supuesto, pero aún puede ser peor con los Concretos, cuyas percepciones se presentan en una especie de todo indefinido: sopa de arvejas con un par de zapatos dentro.

¿Me estoy "adaptando"? He estado todo el dí­a estudiando los pensamientos de una deprimida y me he deprimido. Más arriba he escrito "Es deprimente". Ya veo el valor de este diario. Sé que soy superimpresionable.

Claro, por eso soy una buena psicoscopista. Pero es peligroso.

Ninguna sesión con F. Sorde hoy, puesto que el efecto sedante no ha desaparecido. Los enviados por la TRTU suelen estar tan drogados que no se los puede someter a examen durante varios dí­as.

Mañana a las cuatro sesión psicoscópica de rapidez visual con Ana J. ¡Mejor me acuesto!

1 de septiembre.

La doctora Nades dice que lo que escribí­ ayer es justo lo que ella tení­a en mente y me invitó a mostrarle este diario otra vez cuando tenga dudas. Pensamientos espontáneos, no los datos técnicos, que en cualquier caso están registrados en los archivos. Sin tachar nada. La sinceridad es muy importante.

El sueño de Ana fue interesante pero patético. ¡El lobo que se convertí­a en una torta! Una torta desagradable, confusa, tosca... Su visualidad es más clara en sueños, pero el tono de sensibilidad permanece bajo (pero recuerda: tú contribuyes al efecto, no lo interpretas). Hoy inicié la terapia hormonal.

F. Sorde despertó, pero demasiado confuso para someterle a una sesión psicos. Asustado. Se negó a comer. Se quejó del costado. Creí­ que estaba dudoso sobre el tipo de hospital que es este y le expliqué que él estaba fí­sicamente bien. Contestó: "¿Cómo demonios lo sabe?", y tení­a toda la razón, porque llevaba puesta la camisa de fuerza por causa de la notación V en su informe. Lo examiné y descubrí­ magulladuras y contusión. El examen por rayos X que pedí­ mostró dos costillas rotas. Expliqué al paciente que habí­a estado en unas condiciones en las que fue preciso inmovilizarle para evitar que se autolesionara. Dijo: "Cada vez que uno de ellos me hací­a una pregunta, el otro me daba una patada". Repitió esto varias veces, colérico y confuso. ¿Sistema paranoico delusivo? Si no cesa cuando las drogas desaparezcan, procederé de acuerdo con esta suposición. Responde muy bien hacia mi persona, preguntó mi nombre cuando lo visité con la placa de rayos X y accedió a comer. Me vi obligada a excusarme ante él. No es un buen principio con un paranoico. La lesión de las costillas debí­a haber estado consignada en su informe por la agencia que lo envió o por el médico que lo admitió. Este tipo de negligencias es molesto.

Pero también hay buenas noticias. Rina (sujeto 4 del estudio sobre autismo) vio hoy una frase en primera persona. Surgió de repente, en primer término de la alta Con, en caracteres sencillos y muy negros: Quiero dormir en la habitación grande. (Duerme sola debido al problema de las heces.) La frase permaneció clara durante unos cinco segundos. Ella la leí­a en su mente igual que yo en la pantalla holográfica. Hubo una subverbalización débil, pero no subvocalización, nada en el audio. Todaví­a no ha hablado, ni siquiera para sí­ misma, en primera persona. Expliqué todo el asunto a Tí­o y él le preguntó a Rina después de la sesión: "Rina, ¿dónde quieres dormir?". "Rina duerme en la habitación grande." Ningún pronombre, ninguna comunicación. Pero uno de estos dí­as ella dirá Yo quiero... en voz alta. Y en base a esto podrá, quizás, desarrollar finalmente una personalidad. Quiero, luego existo.

Hay mucho miedo. ¿Por qué hay tanto miedo allí­?

4 de septiembre.

Fui a la ciudad aprovechando mis dos dí­as de descanso. Estuve con B. en su nuevo piso del norte de la ribera. ¡¡¡Tres habitaciones para ella sola!!! Pero en realidad no me gustan esos viejos edificios, hay ratas y cucarachas. Parecen tan antiguos y extraños... como si los años del hambre estuvieran todaví­a allí­, aguardando. Fue agradable volver aquí­, a mi pequeña habitación, toda para mí­ pero con otras muy cerca, en la misma planta, con amigas y colegas. Extrañé el escribir en este cuaderno. Formo hábitos con mucha rapidez. Tendencia compulsiva.

Ana mejoró mucho: vestida, peinada, estaba tejiendo. Pero la sesión fue floja. Le pedí­ que pensara en tortas y la gruesa torta-lobo, tosca, monótona, surgió ocupando toda la dimensión Incon, mientras en la Con Ana intentaba, obedientemente, visualizar un delicioso pastel de queso. No estaba del todo mal: colores y rasgos ya más vigorosos. Sigo deseando que todo quede en un simple tratamiento hormonal. Claro que ellos sugerirán terapia electroconvulsiva, y un coanálisis del material psicoscópico serí­a perfectamente posible. Deberemos empezar con la torta-lobo, etc. ¿Pero hay motivo para ello? Ella ha estado haciendo pan durante veinticuatro años y su estado fí­sico es deficiente. No puede cambiar su situación. Con un buen equilibrio hormonal podrí­a, al menos, soportarla.

F. Sorde: tranquilo pero aún suspicaz. Extrema reacción de miedo cuando le dije que debí­amos iniciar la primera sesión. Para apaciguarlo me senté y le hablé sobre la naturaleza y funcionamiento del psicoscopio. Escuchó atentamente.

-¿Sólo empleará el psicoscopio? -preguntó.
-Sí­.
-¿No habrá electroshock?
-No.
-¿Me lo promete?

Le expliqué que soy una psicoscopista y que nunca he manejado el equipo de terapia electroconvulsiva, que pertenece a un departamento completamente distinto. Le dije que mi trabajo con él serí­a diagnóstico, no terapéutico. Siguió escuchando con atención. Se trata de una persona instruida y entiende la diferencia entre conceptos tales como "diagnóstico" y "terapéutica". Es curioso que me pidiera una promesa. Eso no concuerda con un modelo paranoico, no se piden promesas a gente que no es de tu confianza. Me acompañó dócilmente pero se detuvo al entrar en la sala de psicoscopí­a y palideció al ver el aparato. Expliqué el chiste de la doctora Aven sobre el sillón del dentista, que ella siempre empleó con los pacientes nerviosos. Y F. S. comentó: "¡Mientras no sea una silla eléctrica!".

Tratándose de individuos inteligentes, creo que es mejor no guardar secretos, cosa que impone sobre el sujeto una autoridad falsa y un sentimiento de desamparo (véase Técnica psicoscópica, de T. R. Olma). Por eso le mostré la silla y el casco electródico y le expliqué su funcionamiento. Posee algunas nociones sobre el psicoscopio y sus preguntas también reflejaron sus conocimientos de ingeniero. Se sentó en la silla cuando se lo pedí­. Atemorizado, sudaba profusamente cuando le ajusté la corona y las abrazaderas y, evidentemente, el olor a sudor lo avergonzaba. Si supiera cómo huele Rina después de haber estado haciendo cuadros con excrementos... Cerró los ojos y se aferró a los brazos del sillón con tanta fuerza que perdió el color de las manos. Y también las pantallas estaban casi blancas.

-No hace daño, ¿verdad? -dije al cabo de un rato en tono alegre.
-No lo sé.
-Bien, ¿sí­ o no?
-¿Quiere decir que ya está conectado?
-Sí­, desde hace noventa segundos.

Abrió los ojos y miró a su alrededor todo lo que le permitieron las abrazaderas de la cabeza.

-¿Dónde está la pantalla? -preguntó. Le expliqué que el paciente nunca mira la pantalla en funciona miento, porque la objetivación puede ser muy nociva.
-¿Como la realimentación para un micrófono? -dijo. Su sonrisa al decir esto fue exactamente la misma que la doctora Aven solí­a usar. Sin lugar a dudas, F. S. es una persona inteligente. Nota: ¡Los paranoicos inteligentes son peligrosos!
-¿Qué es lo que ve? -me preguntó.
-Estése quieto, no quiero ver lo que dice sino lo que piensa -contesté.
-Pero eso no le incumbe a usted, ya lo sabe -afirmó amablemen te, casi burlándose.

Entre tanto, la palidez del miedo se habí­a convertido en repliegues volitivos, oscuros, intensos. Pocos segundos después de que dejara de hablar, una rosa apareció en la totalidad de la dimensión Con: una rosa abierta, maravillosamente percibida y visualizada, clara y uniforme, completa.

-¿Qué es lo que pienso, doctora Sobel? -dijo al cabo de un momento.
-Osos en el zoológico.

Me pregunto por qué respondí­ así­. ¿Autodefensa? ¿Contra qué? F. se rió y el Incon se oscureció. Enseguida, la rosa se diluyó y desapareció.

-Era una broma -dije-. ¿Puede volver a pensar en la rosa?

La palidez del miedo volvió a presentarse.

-Escuche -proseguí­-, está muy mal que hablemos así­ en la primera sesión. Tiene mucho que aprender antes de poder coanalizar, y yo tengo mucho que aprender sobre usted. No hagamos más bromas, ¿de acuerdo? Limí­tese a relajarse fí­sicamente y piense en cualquier cosa que le guste.

Hubo agitación y subverbalización en la dimensión Con, y la Incon se desvaneció hasta un tono grisáceo, represión. La rosa volvió a aparecer débilmente unas cuantas veces. F. intentó concentrarse en ella, pero no pudo. Observé varias imágenes fugaces: yo misma, mi uniforme, uniformes de la TRTU, un coche gris, una cocina, el guarda violento (potentes imágenes aurales, chillidos), un escritorio, documentos sobre éste... Se aferró a ellos. Eran los planos de una máquina. Empezó a mirarlos. Era un intento deliberado de supresión, y muy efectivo.

-¿Qué tipo de máquina es ésa? -dije por fin.

Al principio respondió en voz alta. Pero se detuvo y permitió que yo obtuviera la respuesta, subvocalmente, en el auricular.

-Planos para un conjunto motriz rotativo a tracción. -Dijo eso o algo parecido... Las palabras exactas, por supuesto, están grabadas. Lo repetí­ en voz alta, antes de preguntar:
-No se trata de planos secretos, ¿verdad?
-No -contestó en voz alta. Y añadió-: No conozco ninguno secreto.

Su reacción ante una pregunta es intensa y compleja. Cada frase es como un montón de piedras arrojadas a un estanque: los anillos entrelazados se difunden rápida y ampliamente por el Con y penetran en el Incon, provocando respuestas a todos los niveles. Al cabo de pocos segundos todo eso fue ocultado por un gran letrero que apareció en primer término en la alta Con, visualizado deliberadamente como la rosa y los planos, reforzado auditivamente mientras lo leí­a una y otra vez: ¡NO PASAR! ¡NO PASAR! ¡NO PASAR!

La imagen empezó a hacerse borrosa y a fluctuar, dominada por señales somáticas. Flores dijo que estaba cansado y terminé la sesión (a las doce y cinco).

Le quité la corona y las abrazaderas y le ofrecí­ una taza de té que recogí­ en el mostrador del vestí­bulo. Se sorprendió por el detalle y las lágrimas se asomaron en sus ojos. Sus manos, tanto tiempo aferradas al sillón, estaban agarrotadas y le costó trabajo sostener la taza. Le dije que no deberí­a estar tan tenso y temeroso, que intentábamos ayudarle, no hacerle daño.

Me miró. Los ojos son como una pantalla del psicos, pero no puedes leer en ellos. Me habrí­a gustado que aún llevara puesta la corona pero, al parecer, nunca puedes recoger en el psicos los momentos más interesantes.

-Doctora -dijo-, ¿por qué estoy en este hospital?
-Para diagnosis y terapia.
-Diagnosis y terapia... ¿de qué?

Le dije que, aunque en aquel momento no lo recordara, se habí­a comportado extrañamente. Me preguntó cómo y cuándo, y le respondí­ que todo se aclararí­a cuando la terapia hiciera efecto. Aunque hubiera conocido su episodio psicopático yo habrí­a dicho lo mismo. Era el procedimiento correcto. Pero me sentí­ en una posición falsa. Si el informe de la TRTU no hubiera sido secreto, yo estarí­a hablando con conocimiento de los hechos. Y hubiera podido contestar mejor a lo que me preguntó después.

-Me despertaron a las dos de la madrugada -explicó-, me encarcelaron, interrogaron, golpearon y drogaron. Supongo que me habré comportado un poco raro en aquel momento. ¿No le habrí­a pasado lo mismo a usted?
-A veces -dije-, una persona sometida a tensión malinterpreta las acciones de otra gente. Bébase el té y lo llevaré a la sala. Tiene fiebre.
-La sala -dijo, con una especie de estremecimiento. Y añadió, casi desesperado-: ¿De verdad no sabe por qué me encuentro aquí­?

Esto fue extraño, como si me hubiera incluido en su sistema delusivo, en "su bando". Comprobar esta posibilidad en Rheingeld. Deberí­a suponer que ello implicarí­a una cierta transferencia y no ha habido tiempo suficiente para eso.

He pasado la tarde analizando las holografí­as de Jest y Sorde. Nunca he visto una imagen psicoscópica tan perfecta y ví­vida como aquella rosa, ni siquiera en alucinaciones causadas por las drogas. Las sombras de un pétalo sobre otro, la húmeda y aterciopelada textura de los pétalos, el color rosa repleto de luz natural, la corona central amarilla... Estoy segura que hasta el olor habrí­a percibido si el aparato tuviera el sistema adecuado para ello. No se trataba de un recuerdo sino de algo real, enraizada en la tierra, viva y en desarrollo, con el tallo, espinoso y fuerte, bajo ella.

Muy cansada, debo irme a la cama.

Vuelvo a leer las notas de hoy. ¿Llevo bien el diario? Todo lo que he escrito es lo que sucedió y lo que se dijo. ¿Es espontáneo? Por lo menos, era importante para mí­.

5 de septiembre.

Hoy, mientras comí­a, he discutido el problema de la resistencia consciente con la doctora Nades. He explicado que ya habí­a trabajado con obstáculos inconscientes (los niños y sujetos depresivos como Ana J.) y que tengo cierta habilidad para superarlos, pero que nunca me habí­a encontrado con un obstáculo consciente como el letrero NO PASAR de F. S., o con el dispositivo que empleó hoy, efectivo durante toda una sesión de veinte minutos: concentración en su respiración, ritmos corporales, dolor en las costillas e impulso vital partiendo de la sala psicoscópica. La doctora sugirió que le vendara los ojos para superar el último truco, y que fijara mi atención en la dimensión Incon, puesto que él no puede evitar que aparezcan cosas allí­. Con todo, es sorprendente la amplitud de la zona de acción recí­proca de sus campos Con e Incon, y la intensidad de resonancia de uno sobre otro. Creo que su concentración en el ritmo respiratorio le permitió lograr algo parecido a una situación de "trance". Claro está que la gran parte de lo que se denomina trance es mero faquirismo ocultista, un rasgo primitivo sin interés para la ciencia operativa.

Hoy Ana ha pensado para mí­ en "un dí­a de mi vida". Todo tan gris y desvaí­do... ¡Pobrecilla! Ni siquiera le ha complacido nunca pensar en comida, aunque se sustenta con una ración mí­nima. La única cosa clara durante un instante fue un rostro infantil, ojos castaño claro, una gorra de punto rosa, mejillas redondeadas... En la discusión que tuvimos después de la sesión, me explicó que siempre pasa por el patio de una escuela cuando va camino del trabajo porque "me gusta ver a los pequeños corriendo y gritando". Su marido aparece en la pantalla como un voluminoso traje de faena y un murmullo enojado, amenazante. ¿Se da cuenta de que no ve su rostro ni oye palabra alguna que él dijera durante muchos años? Pero no hay razón para hablar de ello. Tal vez sea mejor que no lo haga.

Hoy advertí­ que lo que está tejiendo es una gorra roja.

Por recomendación de la doctora Nades, leo Falta de afecto: un estudio, de De Cams.


6 de septiembre.

En medio de la sesión (respirando de nuevo), grité: "¡Flores!"

Las dos dimensiones psí­quicas quedaron en blanco pero la verificación somática apenas varió. Respondió en voz alta, soñoliento, al cabo de cuatro segundos. No es un "trance", sino una autohipnosis.

-El aparato controla su respiración -dije-. No me hace falta saber que sigue respirando. Es fastidioso.
-Me gusta controlarme yo mismo, doctora.

Me acerqué a él, le quité la venda y lo miré. Tení­a un rostro apacible, el que se acostumbra a ver en hombres que tratan con maquinaria, sensibles pero pacientes, como un asno. Esto es una estupidez. No lo tacharé. Se supone que debo ser espontánea al escribir. Los asnos tienen caras bonitas. Se les atribuye estupidez y rebeldí­a, pero su aspecto es inteligente y bonachón, como si hubieran sufrido mucho pero sin guardar rencor, como si tuvieran algún motivo para no ser rencorosos. Y el cí­rculo blanco que rodea sus ojos los hace parecer indefensos.

-Cuanto más respira -dije-, menos piensa. Necesito su cooperación. Estoy intentando averiguar qué es lo que usted teme.
-Pero yo lo sé -respondió.
-¿Y por qué no me lo ha dicho?
-Porque nunca me lo ha preguntado.
-Eso es ilógico. -Y, pensándolo ahora, es gracioso mostrarse indignada ante un paciente mental por el hecho de que sea ilógico-. Bien, pues ahora se lo pregunto.
-Temo al electroshock. Que me destruyan la mente. Que me retengan aquí­. O que me dejen marchar cuando ya no recuerde nada. -Respiraba con dificultad mientras hablaba.
-Bien, ¿por qué no piensa en eso mientras observo las pantallas?
-¿Por qué debo hacerlo?
-¿Y por qué no? Ya me lo ha explicado, ¿por qué no puede pensar en ello? ¡Quiero ver el color de sus pensamientos!
-El color de mis pensamientos no es de su incumbencia -dijo enfadado.

Pero yo observaba la pantalla mientras hablaba y vi aquella actividad desguarnecida. Además, todo lo que hablábamos estaba siendo grabado, y lo he estudiado durante toda la tarde. Es fascinante. Hay dos niveles subverbales aparte de las palabras habladas. Todas las reacciones y distorsiones emotivo-sensoriales son vigorosas y complejas. El me "ve" de tres formas distintas, por ejemplo, o quizá más; ¡el análisis es terriblemente difí­cil! Las correspondencias Con-Incon son muy complicadas, los recuerdos y las impresiones nuevas se mezclan con toda rapidez y, con todo, el conjunto está unificado en su complejidad. Es igual que esa máquina que F. estudiaba, muy intrincada pero única, matemáticamente armónica. Como los pétalos de la rosa.

Cuando advirtió que yo estaba observando, empezó a gritar: "¡Mirona! ¡Maldita mirona! ¡Déjeme solo! ¡Váyase!". Después empezó a llorar. Durante varios segundos la pantalla reflejó claramente su imaginación: él mismo rompí­a las abrazaderas de la cabeza y los brazos, destrozaba a patadas el aparato y salí­a corriendo del edificio. En el exterior, la extensa cumbre de una colina, cubierta con hierba poco crecida y reseca, bajo el cielo del atardecer, y Flores allí­, solo. Estaba agarrado a la silla, sollozando.
Acabé la sesión, le quité la corona electródica y le pregunté si deseaba té, pero él se negó a responder. Desaté sus brazos y le traje una taza. Hoy habrí­a azúcar, una caja llena. Se lo hice saber y le dije que le pondrí­a dos terrones. Bebió un poco de té.

-¿Sabe que me gusta el azúcar? -dijo en un tono premeditadamente irónico, porque estaba avergonzado de sus lloros-. Supongo que lo debe saber por su psicoscopio.
-No diga tonterí­as -respondí­-. A todo el mundo le gusta el azúcar cuando pueden conseguirlo.
-No, mi pequeña doctora, no pueden.

En el mismo tono, me preguntó mi edad y si estaba casada. Se mostraba resentido.

-¿No quiere casarse? -preguntó-. ¿Está aferrada a su trabajo? ¿A ayudar a los enfermos mentales a volver a una vida constructiva de servicio a la nación?
-Me gusta mi trabajo porque es difí­cil e interesante. Como el suyo. A usted le gusta su trabajo, ¿no es cierto?
-Me gustaba. Me he despedido de todo eso.
-¿Por qué?
-¡Zzzzzt! -dijo dándose golpecitos en la cabeza-. Todo se ha ido, ¿no es así­?
-¿Por qué está tan convencido de que le prescribirán electroshock? Todaví­a no he dado mi diagnóstico.
-¿Diagnosticarme? Mire, basta de comedia, por favor. Mi diagnóstico ya está hecho. Lo hicieron los instruidos doctores de la TRTU. Caso grave de desafección. Sí­ntoma determinante: ¡Perversidad! Terapia: Encerradlo en una habitación llena de miserias humanas, llorosas y apaleadas, escrutad su mente igual que hicisteis con sus notas, y abrasadla... destrozadla. ¿Cierto, doctora? ¿Por qué todas estas preguntas, diagnósticos, tazas de té...? ¿No puede seguir adelante sin todo esto? ¿Debe escarbar en todo lo que soy antes de pegarle fuego?
-Flores -dije pacientemente-, es usted el que está diciendo "acaben conmigo". ¿No se oye decirlo? El psicoscopio no destruye nada. Y tampoco estoy usándolo para obtener pruebas. Esto no es un tribunal, no se le está juzgando. Yo no soy juez. Soy médico.
-Si usted es un médico -interrumpió-, ¿no puede ver que no estoy enfermo?
-¿Cómo voy a ver nada si me impide el paso con sus estúpidos carteles de NO PASAR? -grité. Sí­, grité. Mi paciencia era una actitud y se rompió en pedazos. Pero comprendí­ que esto le habí­a afectado, y por eso continué-. Parece enfermo, actúa como un enfermo, dos costillas rotas, fiebre, inapetencia, arrebatos de llanto... ¿Es eso estar saludable? ¡Si no está enfermo, demuéstremelo! ¡Déjeme que vea cómo es por dentro, por dentro de todo eso!

Bajó la vista hacia su taza, emitió una especie de risa y se encogió de hombros.

-No puedo ganar -dijo-. ¿Para qué hablar con usted? ¡Parece tan honrada, maldita sea!

Me fui. Es chocante cómo puede herirte un enfermo. El problema es que estoy acostumbrada a los niños, cuyo rechazo es total, como animales que tiemblan, se esconden o muerden en su pánico. Pero con este hombre, inteligente y de más edad que yo, primero hay comunicación, confianza, y luego el ataque. Es peor.

Es penoso escribir todo esto. Vuelve a ser doloroso. Pero es útil. Ahora entiendo mucho mejor muchas cosas que F. dijo. Creo que no se lo enseñaré a la doctora Nades hasta que complete el diagnóstico. Si hay algo de cierto en lo que dijo de que le habí­an detenido por sospecha de desafección (y realmente es descuidado en la forma que habla), la doctora Nades podrí­a pensar que debe hacerse cargo del caso, a causa de mi inexperiencia. Deberí­a lamentarme por eso. Necesito experiencia.

7 de septiembre.

¡Tonta! Por eso te dio el libro de De Cams. Claro que lo sabe. Como directora de la sección tiene acceso al expediente de la TRTU sobre F. S. Me dio este caso deliberadamente.

No hay duda que es educativo.

Sesión de hoy: F. S. sigue colérico y huraño. Intencionadamente ha imaginado una escena sexual. Era un recuerdo, pero cuando ella estaba jadeando bajo F. éste ha cambiado la cara por una caricatura de mi propio rostro. Fue muy ví­vido. Dudo que una mujer pudiera haberlo hecho; la memoria femenina sobre un acto sexual es normalmente menos clara y más sublime, la mujer y su acompañante no se convierten en marionetas de carne, con cabezas recambiables. Al cabo de un rato se cansó de la representación (pese a toda su vividez hubo poca participación somática, ni siquiera una erección) y su mente empezó a errar. Por primera vez. Volvió a surgir uno de los dibujos que habí­a en el escritorio. Debe ser dibujante, porque modificó el plano con un lápiz. Al mismo tiempo sonaba una canción en la radio, en un tono mental puro. Y en el Incon, sobreponiéndose en la zona de acción recí­proca, una habitación muy grande, en la penumbra, contemplada desde la estatura de un niño, los antepechos de la ventana muy altos, anocheciendo tras las ventanas, oscureciéndose las ramas de los árboles, y en la habitación una voz de mujer, dulce, quizá leyendo en voz alta, a veces siguiendo la canción. Mientras tanto la ramera de la cama surgí­a y desaparecí­a en esfuerzos voluntarios, cada vez menos visible, hasta que sólo quedó un pezón. Todo esto lo he analizado por la tarde. Es la primera secuencia, de unos diez segundos, la que he podido analizar con claridad y por completo.

-¿Qué ha aprendido? -preguntó F. al acabar la sesión, con su tono irónico.

Me limité a silbar un trozo de canción, y pareció asustarse.

-Es una tonada muy bonita -dije-. No la habí­a escuchado antes. Si es suya, no la silbaré en ningún otro sitio.
-Es de un cuarteto. -Su cara de "asno", indefenso y paciente, miraba hacia otro lado-. Me gusta la música. ¿No vio...?
-Vi a la chica. Y mi rostro sobre ella. ¿Sabe lo que me gustarí­a ver?

Meneó la cabeza. Arisco, avergonzado.

-Su infancia. -Esto le sorprendió. Estuvo callado un rato.
-De acuerdo -dijo finalmente-. Tendrá mi infancia. ¿Por qué no? En cualquier caso va a obtenerlo todo, ¿no? ¿Puedo ver una grabación? Deseo ver lo que usted ve.
-Claro que sí­. Pero no le parecerá tan significativo como usted piensa. Tardé ocho años en aprender a observar. Empecé con mis propias grabaciones. Las estudié durante meses antes de lograr reconocer alguna cosa.

Le puse en mi silla, con el auricular, y repetí­ para él treinta segundos de la última secuencia. Después se quedó pensativo y serio.

-¿Qué era -preguntó- todo ese movimiento de escaleras arriba y abajo en... en último termino, supongo que es la palabra?
-Observación visual (sus ojos estaban cerrados) e impulso propioceptivo subconsciente. La dimensión Inconsciente y la corporal se sobreponen en gran medida todo el tiempo. Separamos las tres dimensiones porque raramente coinciden por completo, excepto en los bebés. El brillante movimiento triangular, a la izquierda de la pantalla holográfica, era probablemente el dolor de sus costillas.
-¡No lo considero así­!
-Usted no lo ve, ni siquiera era consciente de él en aquel momento. No podemos traducir un dolor de costilla en una pantalla holográfica, por esto lo simbolizamos visualmente. Igual sucede con todas las sensaciones, afectos, emociones...
-¿Ve todo eso de golpe?
-Ya le he dicho que me costó ocho años. ¿Y se da cuenta de que eso es tan sólo una parte? Nadie puede reproducir toda una psique en una pantalla. Nadie sabe los lí­mites de la psique, como no sean los del universo.
-Tal vez no sea tan necia, doctora -dijo al cabo de un momento-. Tal vez es sólo que la absorbe su trabajo. Eso puede ser peligroso. Estar tan absorta en su trabajo... ya sabe.
-Amo mi trabajo, y espero que sea de utilidad.

Yo estaba atenta a sí­ntomas de desafección. F. sonrió un poco y dijo "pedante", en tono de tristeza.

Ana va progresando. Algunos problemas con la comida, todaví­a. La he metido en el grupo de terapia mutua de George. Lo que necesita, o al menos una cosa que necesita, es compañí­a. Después de todo, ¿por qué ha de comer? ¿Quién desea que ella viva? Lo que denominamos psicosis a veces es simple realismo. Pero los seres humanos no pueden vivir tan sólo de realismo.

El modelo de F. S. no se ajusta a ninguno de los tipos psicoscópicos de paranoia clásica del Rheingeld.

Me cuesta trabajo entender el texto de De Cams. La terminologí­a polí­tica es muy distinta de la psicológica. Todo parece atrasado. Debo prestar mucha atención a partir de ahora en las sesiones de gimnasia de los domingos por la noche. Mi mente ha estado muy embotada. O quizá, como dijo F. S., demasiado absorta en mi trabajo... y sin prestar atención a su contexto, a eso se referí­a él. Sin pensar para qué trabajo.

10 de septiembre.

El cansancio me ha impedido escribir este diario las dos últimas noches. Por descontado, todos los datos están grabados y en mis notas de análisis. He trabajado muchí­simo con los análisis de F. S. Es muy excitante. Su mente es francamente inusual. No es brillante, sus test de inteligencia arrojan un buen promedio, no es original o artista, no se perciben signos esquizofrénicos, no puedo decir de qué se trata. Me sentí­ honrada compartiendo la infancia que recordó para mí­. No sé de qué se trata. Habí­a dolor y miedo, por supuesto; la muerte de su padre por cáncer, meses y meses de miseria cuando F. S. tení­a doce años... Eso fue terrible, pero el resultado final no es dolor. No lo ha olvidado o reprimido, sino que lo ha cambiado todo por su amor a sus padres y a su hermana, por la música, por la forma, peso y ajuste de las cosas, por su recuerdo de la luz y los problemas de tiempos muy lejanos, por una mente que siempre actúa silenciosamente, buscando, buscando la integridad.

Aún no puede hablarse de un coanálisis formal, es demasiado pronto, pero él colabora muy inteligentemente. Hoy le pregunté si era consciente respecto a la figura del Personaje Desconocido que acompañaba varios recuerdos Con en la dimensión Incon. Lo describí­ diciendo que tení­a una enmarañada mata de pelo.

-¿Se refiere a Dokkay? -dijo sorprendido.

Aquella palabra habí­a sido audible subverbalmente, pero no la habí­a relacionado con la figura.

Me explicó que, cuando tení­a cinco o seis años, Dokkay era el nombre que poní­a a un "oso" con el que normalmente soñaba o pensaba.

-Yo cabalgaba sobre él -me explicó-. Era enorme, y yo muy pequeño. Derrumbaba las paredes y destruí­a las cosas, las cosas malas, ¿comprende?, los delincuentes, los espí­as, la gente que asustaba a mi madre, las cárceles, los callejones oscuros que me daba miedo atravesar, policí­as armados, el prestamista... A todos los vencí­a. Y después andaba por encima de los escombros, hacia la cumbre de la colina, llevándome en su lomo. Cuando llegábamos se quedaba quieto. Siempre estaba anocheciendo, un momento antes de que salieran las estrellas. Es extraño recordar esto. ¡Han pasado treinta años! Después se convirtió en una especie de amigo, un chico o un hombre, con el pelo igual que un oso. Siguió aplastándolo todo, y yo a su lado. Fue muy divertido.

Escribo todo esto de memoria, no está grabado. La sesión se interrumpió por un corte de corriente. Es exasperante que el hospital ocupe un lugar tan bajo en la lista de prioridades del gobierno.

Esta noche he asistido a la sesión de pensamiento positivo y he tomado notas. La doctora K. habló sobre los peligros y falsedades del liberalismo.


11 de septiembre.

Esta mañana F. S. ha intentado mostrarme a Dokkay, pero no lo ha conseguido.

-Ya no puedo verlo -dijo en voz alta, riéndose-. Creo que en algún momento me convertí­ en él.
-Muéstreme cuándo sucedió eso.
-De acuerdo.

Y al instante empezó a recordar un episodio de sus primeros años de adolescencia. No tení­a nada que ver con Dokkay. F. vio una detención. Se le dijo que aquel hombre habí­a sido detenido por difundir propaganda ilegal. Más tarde pudo ver uno de los panfletos. En el margen de su visibilidad se podí­a leer: "¿Existe una justicia igualitaria?" Lo leyó, pero sin recordar el texto, y tampoco pretendió ocultarlo de mi vista. La detención era un recuerdo intenso. La camisa azul del hombre joven, su tos, el sonido de los golpes, los uniformes de los agentes de la TRTU, un coche que se alejaba, un coche gris con sangre en la puerta... La escena se repitió una y otra vez. El coche enfilando la calle, alejándose por ella... Fue un suceso traumático para F. S. y podrí­a explicar su exagerado temor ante la violencia de la justicia nacional, justificada en aras de la seguridad nacional. Esto pudo llevarle a comportarse irracionalmente cuando le investigaron, dando la impresión de que tendí­a a la desafección. Una impresión falsa, creo.

Y voy a demostrar por qué lo creo.

-Flores -le pregunté después de que recordara el caso-, piense en democracia, por favor.
-Mi pequeña doctora, no puede atrapar a un perro viejo con tanta facilidad.
-No pretendo atraparle. ¿Puede pensar en democracia, sí­ o no?
-Pienso mucho en ella.

E inició una actividad cerebral, música. Se trataba del coro de la última parte de la Novena Sinfoní­a de Beethoven, que reconocí­ gracias al tiempo que pasé estudiando arte en la escuela superior. Lo cantábamos para acompañar algún discurso patriótico.

-¡No cambie de tema! -grité.
-No grite, ya la oigo.

La habitación era a prueba de ruidos, por supuesto, pero el sonido del audio era tremendo, como si el coro fuera de miles de personas.

-No cambio de tema -dijo F. en voz alta-. Pienso en democracia. Eso es democracia. Esperanza, fraternidad, ningún obstáculo... Todos los obstáculos demolidos. ¡Yo, usted, nosotros hacemos el universo! ¿Lo oye?

Volvió a surgir la cumbre de la colina, la hierba poco crecida, la sensación de elevación, el viento, el cielo... La música era el cielo.

Cuando acabamos le quité la corona y le di las gracias.

No entiendo por qué un médico no puede agradecer a un paciente el que le haya revelado tanta belleza, tanta riqueza. Es importante que el médico mantenga su autoridad, claro, pero no es preciso mostrarse dominante. Comprendo que en polí­tica las autoridades deban dirigir y ser acatadas, pero la medicina psicológica es algo distinto. Un médico no puede "curar" al paciente, el paciente se "cura" a sí­ mismo, sin nuestra ayuda; no es nada que contradiga al pensamiento positivo.


14 de septiembre.

Estoy aturdida después de mi larga conversación de hoy con F. S. Voy a intentar clarificar mis ideas.

Flores está intranquilo, no puede participar en una terapia de trabajo debido a su lesión en las costillas. La clasificación "violenta" de su conducta le afectaba profundamente y, por ello, he puesto en juego mi autoridad para que eliminaran la V de su expediente y le trasladaran a la sala B de hombres (eso fue hace tres dí­as). Su cama es la inmediata a la del viejo Arca, y cuando fui a buscarle para la sesión encontré a los dos hombres hablando, F. sentado en la cama del otro.

-Doctora Sobel -dijo F. S.-. ¿Conoce a mi vecino, el profesor Arca, de la facultad de Artes y Letras de la universidad?

Sí­, claro que lo conocí­a. Llevaba allí­ cuatro años, más que yo. Pero F. S. habló con tanta cortesí­a y seriedad...

-¿Cómo está usted, profesor Arca? -dije. Y estreché la mano del anciano.

El profesor me saludó educadamente, como si fuera una extraña. Es normal que no reconozca a una persona de un dí­a para otro. Luego me dirigí­ con F. a la sala psicoscópica.

-Doctora -me preguntó Flores-, ¿sabe cuántos tratamientos de electroshock ha sufrido ese hombre?
-No.

-Sesenta. Me lo repite cada dí­a. Con orgullo. -Hizo una pausa antes de seguir hablando-. ¿Sabí­a usted que era un erudito de fama internacional? Escribió un libro, La idea de la libertad, sobre las ideas del siglo XX respecto a la libertad en polí­tica, arte y ciencia. Lo leí­ cuando me hallaba en la escuela de ingenieros. El libro existí­a entonces. En las bibliotecas. Ahora ya no. En ningún sitio. Pregunte al doctor Arca. Ni siquiera sabe que lo ha escrito.

-Después de una terapia electroconvulsiva -dije-, casi siempre hay fallos de memoria. Pero puede recuperar la conciencia. Es algo que ocurre muchas veces, espontáneamente.
-¿Al cabo de sesenta sesiones?

F. S. es un hombre alto, cargado de espaldas. Su figura es impresionante, hasta vestido con el pijama del hospital. Pero yo también soy alta. No me llama "mi pequeña doctora" porque tenga menos estatura que él. La primera vez que lo dijo fue cuando se enfadó conmigo y lo sigue diciendo cuando está enojado pero, por lo que me conoce, no pretende herirme.

-Mi pequeña doctora -dijo hoy-, deje de fingir. A este hombre le destruyeron la mente con toda deliberación, y usted lo sabe.

Ahora intentaré escribir con exactitud lo que respondí­, porque es importante.

-No apruebo el uso de la terapia electroconvulsiva como método normal. No recomendarí­a su empleo para mis pacientes, a no ser que se tratara de casos especí­ficos de melancolí­a senil. Elegí­ la psicoscopí­a porque es un método integrativo, no destructivo.

Todo esto es cierto, y, sin embargo, nunca antes lo habí­a dicho o pensado.

-¿Qué recomendará en mi caso? -preguntó F.

Le expliqué que, en cuanto terminara mi diagnóstico, mis recomen daciones serí­an sometidas a la aprobación de la directora y subdirectora de la sección. Dije que, hasta el momento, nada en su historia o personalidad justificaba el uso de la terapia de electroshock, pero que, al fin y al cabo, aún no habí­amos avanzado mucho.

-Demos tiempo al tiempo -dijo, mientras caminaba penosamente, con los hombros caí­dos.
-¿Por qué? ¿Le gusta estar así­?
-No. Me gusta usted. Y me gustarí­a retrasar el final inevitable.
-¿Por qué insiste en un final inevitable, Flores? ¿No comprende lo irracional que es pensar en ese único punto?
-Rosa -era la primera vez que utilizaba mi nombre de pila-, Rosa, es imposible ser racional con el infortunio. Hay aspectos que la razón no puede considerar. Claro que soy irracional, me enfrento a una destrucción inminente de mi memoria, de mí­ mismo. Pero no me equivoco. Sabe que no me dejarán salir de aquí­ sin... -Dudó mucho antes de completar la frase-. Sin cambiarme.
-Un episodio psicopático...
-No tuve ningún episodio psicopático. Ya deberí­a saberlo.
-Entonces, ¿por qué lo enviaron aquí­?
-Algunos de mis colegas prefieren considerarse rivales, competidores. Me enteré de que informaron a la TRTU que yo era un liberal subversivo.
-¿Qué pruebas tení­an?
-¿Pruebas? -Habí­amos llegado ya a la sala psicoscópica. Se llevó las manos a la cara por un instante y rió como aturdido-. ¿Pruebas? Bien, hubo una reunión en mi sección y estuve hablando con un visitante extranjero, un colega, un proyectista. Y tengo amigos, ya sabe, gente que no produce, bohemios. Y este verano demostré al jefe de sección por qué un proyecto que ya habí­a sido aprobado por el gobierno no funcionarí­a. Eso fue una tonterí­a. Tal vez me encuentro aquí­ por... por imbécil. Además, leo. He leí­do el libro del profesor Arca.
-Pero todo eso no es importante, usted piensa positivamente, ama su patria, ¡eso no es desafección!
-No lo sé. Amo la idea democrática, la esperanza, sí­, amo eso. No podrí­a vivir sin ello. ¿Pero a la patria? ¿Se refiere a eso que hay en el mapa, fronteras, y que todo lo que hay dentro de las fronteras es bueno, y que no importa lo que haya fuera de ellas? ¿Cómo es posible que un adulto ame una idea tan infantil?
-Pero usted no traicionarí­a la nación ante un enemigo exterior.
-Bien, si tuviera que elegir entre la nación y la humanidad, o entre una nación y un amigo... tal vez lo harí­a. Si es que eso es traición. Para mí­ es moralidad.

F. es un liberal. A eso exactamente se referí­a la doctora Katin el domingo pasado.

Se trata de una psicopatí­a clásica: ausencia de afecto normal. Dijo "tal vez lo harí­a" con tanta frialdad...

No. Eso no es verdad. Lo dijo con dificultad, con dolor. Fui yo la que se sorprendió por no sentir nada... impasible, frí­a...

¿Cómo voy a tratar este tipo de psicosis, una psicosis polí­tica? He leí­do dos veces el libro de De Cams y creo que ahora lo entiendo, pero sigue habiendo este vací­o entre lo polí­tico y lo psicológico. El libro me enseña cómo pensar, pero no cómo actuar positivamente. Comprendo como deberí­a pensar y sentir F. S., y la diferencia entre eso y su presente estado mental. Pero no sé cómo educarle para que piense positivamente. De Cams dice que la desafección es una condición negativa que debe ser superada con ideas y emociones positivas, pero esto no encaja con F. S. El vací­o no está en él. De hecho, es en ese vací­o de De Cams, entre lo polí­tico y lo psicológico, donde encajan sus ideas. Pero si son ideas erróneas, ¿cómo explicarlo?

Necesito que me aconsejen, pero no puedo pedí­rselo a la doctora Nades. Cuando me dio el De Cams me dijo que allí­ encontrarí­a todo lo que me hiciera falta. Si le digo que no ha sido así­ estarí­a confesando mi incompetencia y me quitarí­a el caso. Realmente, creo que es una especie de caso de prueba, que me están probando. Necesito esta experiencia, estoy aprendiendo, y además el paciente confí­a en mí­ y me habla con toda libertad. Porque sabe que todo lo que me diga será confidencial. Así­ que no puedo enseñar este diario o discutir estos problemas con nadie hasta que la curación esté en marcha y no sea imprescindible el secreto.

Pero no veo cuando puede llegar ese momento. Parece como si la confidencia tuviera que ser siempre algo esencial entre nosotros.

Debo enseñarle a que adapte su conducta a la realidad, o le enviarán a terapia de electroshock cuando la sección revise los casos en noviembre. En eso F. tiene toda la razón.


9 de octubre.

Dejé de escribir el diario cuando el material de F. S. le pareció (o me pareció a mí­) "peligroso". Acabo de leerlo todo esta noche y me he dado cuenta de que nunca podré mostrárselo a la doctora N. Voy a proseguir y escribiré todo lo que me venga en gana. Tal como ella me dijo, aunque creo que siempre esperó poderlo leer. Pensó que yo se lo enseñarí­a, y así­ lo hice, al principio, o que no tendrí­a problemas si me pedí­a verlo. Y ayer lo hizo, pero respondí­ que lo habí­a dejado porque sólo repetí­a las cosas que ya constan en los registros de análisis. Su desaprobación fue evidente, pero no dijo nada. Nuestra relación maestra-alumna ha cambiado durante las últimas semanas. Ya no estoy tan necesitada de dirección, y tras la salida del hospital de Ana Jest, el documento sobre el autismo y mi logrado análisis de las grabaciones de T. R. Vinha la doctora ya no puede pretender que siga dependiendo de ella. Pero es posible que se resienta de mi independencia. He arrancado las tapas del cuaderno y conservo las páginas sueltas en el hueco de la cubierta del Rheingeld. Será difí­cil que las encuentre allí­. Mientras estaba haciendo eso me dio dolor de estómago y de cabeza.

Alergia: Una persona puede ser expuesta al polen o picada mil veces por las pulgas sin manifestar reacción. Pero si contrae una infección virulenta, un trauma psí­quico o le pica una abeja, empezará a estornudar, toser, rascarse, llorar, etc., a la próxima ocasión que encuentre polen o que le pique una pulga. Lo mismo ocurre con otros irritativos. La persona debe ser sensibilizada.

¿Por qué hay tanto miedo allí­?, me preguntaba hace algún tiempo. Ahora ya lo sé. ¿Por qué no hay intimidad? Es injusta y sórdida. No puedo leer los archivos "secretos" que ella tiene en su oficina, pero yo trabajo con los pacientes y ella no. Yo no debo tener material "secreto". Eso corresponde sólo a las personas autorizadas. Todos sus secretos son buenos, hasta cuando son mentiras.

Escucha. Escucha, Rosa Sobel. Doctora en medicina, titulada en psicoterapia, titulada en psicoscopia. ¿Te estás adaptando?

¿A quién pertenecen tus pensamientos?

Has estado trabajando de dos a cinco horas diarias durante seis semanas en el interior de la mente de una persona. Una mente generosa, í­ntegra, sana. Nunca antes habí­as hecho algo así­. Sólo habí­as trabajado con inválidos y asustados. Nunca antes te habí­as enfrentado a esto.

¿Quién es el terapeuta, tú o él?

Pero si él está bien, ¿qué es lo que tengo que curar? ¿Cómo puedo ayudarlo? ¿Cómo puedo salvarlo?

¿Enseñándole a mentir?


(Sin fecha).

He pasado las dos últimas noches, hasta las doce, revisando las pruebas psicoscópicas del profesor Arca, grabadas cuando fue admitido, hace once años, antes del tratamiento electroconvulsivo.

Esta mañana la doctora N. me preguntó por qué habí­a buscado "expedientes tan antiguos" (eso significa que Selena le informa de los expedientes que se emplean). (Conozco perfectamente la sala de psicoscopí­a pero es igual, la escudriñaré diariamente a partir de ahora.) Contesté que me interesaba estudiar el desarrollo de la desafección ideológica en los intelectuales. Coincidimos en que el intelectualismo tiende a nutrir el pensamiento negativo y puede desembocar en psicosis, y que los que lo padecí­an debí­an ser tratados mentalmente, igual que el profesor Arca, y devueltos a la sociedad en el caso de que siguieran siendo competentes. Fue una discusión interesante y armoniosa.

Mentí­. Mentí­. Mentí­ deliberadamente, sabiendo que lo hací­a. Ella mintió. Es una mentirosa. ¡También es una intelectual! Toda ella es una mentira. Y una cobarde, me temo.

Busqué las grabaciones de Arca para obtener una perspectiva. Para demostrarme que Flores no es único ni excepcional. Esto es cierto. Las diferencias son fascinantes. La dimensión Con del doctor Arca era espléndida, arquitectónica, pero el material Incon era menos consistente e interesante. El doctor Arca sabí­a mucho más que Flores y la potencia y belleza de los movimientos de su pensamiento era también muy superior. Flores es a menudo muy confuso. Eso constituye un elemento de su vitalidad. El doctor Arca es... fue un pensador abstracto, igual que yo, y por eso disfruté menos con sus grabaciones. Eché a faltar la solidez, el realismo espaciotemporal y la intensa claridad sensorial de la mente de Flores.

Esta mañana, en la sala de psicoscopí­a, expliqué a F. lo que habí­a estado haciendo. Su reacción, cosa normal, no fue la que yo esperaba. Aprecia al anciano y pensé que esto le gustarí­a.

-¿Han conservado las grabaciones y han destruido la mente, es eso lo que me está diciendo? -dijo.

Le aclaré que todas las grabaciones se conservan para usos educativos, y le pregunté si eso no le alegraba, si no le confortaba saber que aún existí­a un registro de los pensamientos originales de Arca. Después de todo, ¿no era algo parecido a su libro, el resultado final de una mente que tarde o temprano envejecerí­a y que, de todas formas, morirí­a?

-¡No! -repuso-. ¡No, porque el libro está prohibido y la grabación es secreta! ¿Sin libertad ni intimidad, ni siquiera en la muerte? ¡Eso es lo peor de todo!

Al finalizar la sesión me preguntó si me atreverí­a a destruir sus grabaciones de diagnóstico, en el caso de que fuera enviado a terapia de electroshock. Respondí­ que era muy fácil archivar mal o perder ese tipo de registros, pero que me parecí­a una pérdida cruel. Yo habí­a aprendido de él y otras personas podrí­an hacer lo mismo, más tarde.

-¿Es que no comprende que no podré servir a la gente con pasaportes de seguridad? No me utilizarán, esa es toda la cuestión. Usted nunca me ha utilizado. Hemos trabajado juntos. Hemos cubierto el plazo los dos juntos.

En el último perí­odo, la cárcel habí­a ocupado ampliamente sus pensamientos. Fantasí­as, ilusiones de cárceles, campos de concentración... Sueña con la cárcel igual que un preso sueña con la libertad.

Realmente, si yo supiera la forma adecuada, le enviarí­a a la cárcel. Pero es imposible: está aquí­. Si informara que él es peligroso, polí­ticamente hablando, volverí­an a llevárselo a la sala de violentos y le aplicarí­an el electroshock. Aquí­ no hay jueces para condenarlo a vivir. Tan sólo médicos para dar sentencias de muerte.

Lo único que puedo hacer es prolongar el diagnóstico tanto como sea posible, y hacer una solicitud para coanálisis total, acompañada de un firme pronóstico de curación completa. Pero ya he redactado tres veces el informe y resulta muy difí­cil escribirlo de forma que quede claro que yo conozco el carácter ideológico de la enfermedad (para que no anulen al instante mi diagnóstico) y al mismo tiempo parezca un caso benigno y curable de modo que me permitieran tratarlo con el psicoscopio. Y entonces, ¿por qué malgastar un año empleando un equipo muy costoso, cuando se tiene a mano una cura económica y sencilla? No importa lo que yo diga, siempre recurrirán a este argumento. Faltan dos semanas para la revisión de casos de la sección. Debo escribir el informe de tal manera que les resulte imposible rechazarlo. Pero... ¿Y si Flores tiene razón? ¿Y si todo esto es sólo una comedia, mentira tras mentira? ¿Y si ellos tienen órdenes, ya desde el principio, de la TRTU? "Destruidlo..."



(Sin fecha).

Hoy revisión de la sección.

Si me quedo aquí­ puedo hacer algo, algo bueno. No no no no no quiero no quiero ni siquiera esto qué puedo hacer ahora cómo puedo detenerlo.



(Sin fecha).

La noche pasada soñé que corrí­a a lomos de un oso por un profundo desfiladero entre escarpadas montañas, que se elevaban hacia un cielo oscuro, era invierno, habí­a hielo en las rocas.



(Sin fecha).

Mañana por la mañana le diré a Nades que dimito y pediré que me trasladen al hospital infantil. Pero ella debe aprobar el traslado. Si no lo hace estoy perdida. Ya lo estoy ahora. He cerrado la puerta para escribir esto. En cuanto lo haya escrito lo quemaré todo. Todo se ha terminado.

Nos encontramos en el vestí­bulo. El estaba con un enfermero.

Le tomé la mano. Era grande, huesuda, y estaba muy frí­a.

-¿Ha llegado el momento, Rosa? -preguntó-. ¿El electroshock...?

Me habló en voz baja. Yo no querí­a que perdiera la esperanza antes de que bajara las escaleras y llegara al pasillo. El pasillo es muy largo.

-No -contesté-. Algunas pruebas más... un electroencefalograma, probablemente.
-Entonces, ¿nos veremos mañana?
-Sí­.

Y nos vimos. Entré allí­ esta tarde. F. estaba despierto.

-Soy la doctora Sobel, Flores -dije-. Soy Rosa.
-Mucho gusto en conocerla -respondió en un murmullo.

Padece una ligera parálisis facial en el lado izquierdo. Desaparecerá.

Soy Rosa. Soy la rosa. La rosa, soy la rosa. La rosa sin flor, la rosa toda espinas, la mente que él hizo, la mano que el tocó, la rosa de invierno...
Título: Re: Citas citables
Publicado por: poshol na en Septiembre 27, 2015, 09:37:40 pm
Joder con la cita, como para memorizarla para poder citarla.
Título: Re: Citas citables
Publicado por: Von Scrott en Septiembre 27, 2015, 10:00:46 pm

Los sobrecicos de azúcar del bar donde desayuna este hombre deben ser dignos de verse.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Diciembre 24, 2016, 06:38:18 pm
George Orwell's Brilliant Guide to Writing Well

By George Orwell June 17, 1946

Most people who bother with the matter at all would admit that the English language is in a bad way, but it is generally assumed that we cannot by conscious action do anything about it. Our civilization is decadent, and our language—so the argument runs—must inevitably share in the general collapse. It follows that any struggle against the abuse of language is a sentimental archaism, like preferring candles to electric light or hansom cabs to airplanes. Underneath this lies the half-conscious belief that language is a natural growth and not an instrument which we shape for our own purposes.

Now, it is clear that the decline of a language must ultimately have political and economic causes: it is not due simply to the bad influence of this or that individual writer. But an effect can become a cause, reinforcing the original cause and producing the same effect in an intensified form, and so on indefinitely. The point is that the process is reversible. Modern English, especially written English, is full of bad habits which spread by imitation and which can be avoided if one is willing to take the necessary trouble. If one gets rid of these habits one can think more clearly, and to think clearly is a necessary first step toward political regeneration: so that the fight against bad English is not frivolous and is not the exclusive concern of professional writers. I will come back to this presently, and I hope that by that time the meaning of what I have said here will have become clearer. Meanwhile, here are four specimens of the English language as it is now habitually written.

These passages have not been picked out because they are especially bad—I could have quoted far worse if I had chosen—but because they illustrate various of the mental vices from which we now suffer. They are a little below the average, but are fairly representative samples. I number them so that I can refer back to them when necessary:

(1) I am not, indeed, sure whether it is not true to say that the Milton who once seemed not unlike a seventeenth-century Shelley had not become, out of an experience ever more bitter in each year, more alien (sic) to the founder of that Jesuit sect which nothing could induce him to tolerate.
—Professor Harold Laski (Essay in Freedom of Expression).

(2) Above all, we cannot play ducks and drakes with a native battery of idioms which prescribes such egregious collocations of vocables as the Basic put up with for tolerate or put at a loss for bewilder.
—Professor Lancelot Hogben (Interglossa).

(3) On the one side we have the free personality: by definition it is not neurotic, for it has neither conflict nor dream. Its desires, such as they are, are transparent, for they are just what institutional approval keeps in the forefront of consciousness; another institutional pattern would alter their number and intensity; there is little in them that is natural, irreducible, or culturally dangerous. But on the other side, the social bond itself is nothing but the mutual reflection of these self-secure integrities. Recall the definition of love. Is not this the very picture of a small academic? Where is there a place in this hall of mirrors for either personality or fraternity?
—Essay on psychology in Politics (New York).

(4) All the “best people” from the gentlemen’s clubs, and all the frantic fascist captains, united in common hatred of socialism and bestial horror of the rising tide of the mass revolutionary movement, have turned to acts of provocation, to foul incendiarism, to medieval legends of poisoned wells, to legalize their own destruction of proletarian organizations, and rouse the agitated petty-bourgeoisie to chauvinistic fervor on behalf of the fight against the revolutionary way out of the crisis.
—Communist pamphlet

Each of these passages has faults of its own, but quite apart from avoidable ugliness, two qualities are common to all of them. The first is staleness of imagery; the other is lack of precision. The writer either has a meaning and cannot express it, or he inadvertently says something else, or he is almost indifferent as to whether his words mean anything or not. This mixture of vagueness and sheer incompetence is the most marked characteristic of modern English prose, and especially of any kind of political writing; as soon as certain topics are raised, the concrete melts into the abstract and no one seems able to think of turns of speech that are not hackneyed: prose consists less and less of words chosen for the sake of their meaning, and more and more of phrases tacked together like the sections of a prefabricated hen-house. I list below various of the tricks by means of which the work of prose-construction is habitually dodged:

Dying metaphors: A newly invented metaphor assists thought by evoking a visual image, while on the other hand a metaphor which is technically “dead” (e.g., iron resolution) has in effect reverted to being an ordinary word and can generally be used without loss of vividness. But in between these two classes there is a huge dump of worn-out metaphors which have lost all evocative power and are merely used because they save people the trouble of inventing phrases for themselves. Examples are: Ring the changes on, take up the cudgels for, toe the line, ride roughshod over, stand shoulder to shoulder with, play into the hands of, no axe to grind, grist to the mill, fishing in troubled waters, Achilles’ heel, swan song, hotbed. Many of these are used without knowledge of their meaning (what is a “rift,” for instance?), and incompatible metaphors are frequently mixed, a sure sign that the writer is not interested in what he is saying.

Operators, Or verbal false limbs: These save the trouble of picking out appropriate verbs and nouns, and at the same time pad each sentence with extra syllables which give it an appearance of symmetry. Characteristic phrases are: render inoperative, militate against, prove unacceptable, make contact with, be subjected to, give rise to, give grounds for, have the effect of, play a leading part (role) in, make itself felt, serve the purpose of, etc., etc. The keynote is the elimination of simple verbs. Instead of being a single word, such as break, stop, spoil, mend, kill, a verb becomes a phrase, made up of a noun or adjective tacked on to some general-purposes verb such as prove, serve, form, play, render. In addition, the passive voice is wherever possible used in preference to the active, and noun constructions are used instead of gerunds (by examination of instead of by examining). The range of verbs is further cut down by means of the -ize and de- formations, and banal statements are given an appearance of profundity by means of the not un- formation. Simple conjunctions and prepositions are replaced by such phrases as with respect to, the fact that, in view of, in the interests of, on the hypothesis that; and the ends of sentences are saved from anti-climax by such refunding commonplaces as greatly to be desired, cannot be left out of account, a development to be expected in the near future, deserving of serious consideration, brought to a satisfactory conclusion, etc.

Pretentious diction: Words like phenomenon, element, individual (as noun), objective, categorical, effective, virtual basic, primary, constitute, exhibit, exploit, utilize, eliminate, liquidate, are used to dress up simple statements and give an air of scientific impartiality to biased judgments. Adjectives like epoch-making, epic, historic, unforgettable, triumphant, inevitable, inexorable, veritable, are used to dignify the sordid processes of international politics, while writing that aims at glorifying war usually takes on anarchaic color, its characteristic words being: realm, throne, chariot, trident, sword, shield, banner, jackboot, clarion. Foreign words and expressions such as cul de sac, ancien regime, deus ex machina, status quo, gleichschaltung, Weltanschauung, are used to give an air of culture and elegance. Except for the useful abbreviations i.e., e.g. and etc., there is no real need for any of the hundreds of foreign phrases now current in English. Bad writers, and especially scientific, political and sociological writers, are nearly always haunted by the notion that Latin or Greek words are grander than Saxon ones, and unnecessary words like expedite, ameliorate, predict, extraneous, clandestine, subaqueous and hundreds of others constantly gain ground from their Anglo-Saxon opposite numbers. The jargon peculiar to Marxist writing (hyena, hangman, cannibal, petty bourgeois, lackeys, flunkey, mad dog. White Guard, etc.) consists largely of words and phrases translated from Russian, German or French; but the normal way of coining a new word is to use a Latin or Greek root with the appropriate affix and, where necessary, the -ize formation. It is often easier to make up words of this kind (deregionalize, impermissible, extramarital, non-fragmentatory) than to think up the English words that will cover one’s meaning. The result, in general, is an increase in slovenliness and vagueness.

Meaningless words: In certain kinds of writing, particularly in art criticism and literary criticism, it is normal to come across long passages which are almost completely lacking in meaning. Words like romantic, plastic, values, human, dead, sentimental, natural, vitality, as used in art criticism, are strictly meaningless, in the sense that they not only do not point to any discoverable object, but are hardly even expected to do so by the reader. When one critic writes, “The outstanding feature of Mr. X’s work is its living quality,” while another writes, “The immediately striking thing about Mr. X’s work is its peculiar deadness,” the reader accepts this as a simple difference of opinion. If words like black and white were involved, instead of the jargon words dead and living, he would see at once that language was being used in an improper way. Many political words are similarly abused. The word fascism has now no meaning except in so far as it signifies “something not desirable.” The words democracy, socialism, freedom, patriotic, realistic, justice, have each of them several different meanings which cannot be reconciled with one another. In the case of a word like democracy, not only is there no agreed definition, but the attempt to make one is resisted from all sides. It is almost universally felt that when we call a country democratic we are praising it: Consequently the defenders of every kind of regime claim that it is a democracy, and fear that they might have to stop using the word if it were tied down to any one meaning. Words of this kind are often used in a consciously dishonest way. That is, the person who uses them has his own private definition, but allows his hearer to think he means something quite different. Statements like Marshal Pétain was a true patriot. The Soviet Press is the freest in the world. The Catholic Church is opposed to persecution, are almost always made with the intent to deceive. Others words used in variable meanings, in most cases more or less dishonestly, are: class, totalitarian, science, progressive, reactionary, bourgeois, equality.

Now that I have made this catalogue of swindles and perversions, let me give another example of the kind of writing that they lead to. This time it must of its nature be an imaginary one. I am going to translate a passage of good English into modern English of the worst sort. Here is a well known verse from “Ecclesiastes”:

I returned, and saw under the sun, that the race is not to the swift, nor the battle to the strong, neither yet bread to the wise, nor yet riches to men of understanding, nor yet favor to men of skill; but time and chance happeneth to them all.

Here it is in modern English:
Objective consideration of contemporary phenomena compels the conclusion that success or failure in competitive activities exhibits no tendency to be commensurate with innate capacity, but that a considerable element of the unpredictable must invariably be taken into account.

This is a parody, but not a very gross one. Exhibit three, on page 872, for instance, contains several patches of the same kind of English. It will be seen that I have not made a full translation. The beginning and ending of the sentence follow the original meaning fairly closely, but in the middle the concrete illustrations—race, battle, bread—dissolve into the vague phrase “success or failure in competitive activities.” This had to be so, because no modern writer of the kind I am discussing—no one capable of using phrases like “objective consideration of contemporary phenomena’’—would ever tabulate his thoughts in that precise and detailed way. The whole tendency of modern prose is away from concreteness.

As I have tried to show, modern writing at its worst does not consist in picking out words for the sake of their meaning and inventing images in order to make the meaning clearer. It consists in gumming together long strips of words which have already been set in order by someone else, and making the results presentable by sheer humbug. The attraction of this way of writing is that it is easy. It is easier—even quicker, once you have the habit—to say In my opinion it is a not unjustifiable assumption that than to say/think. When you are composing in a hurry—when you are dictating to a stenographer, for instance, or making a public speech—it is natural to fall into a pretentious, Latinized style. Tags like a consideration which we should do well to bear in mind or a conclusion to which all of us would readily assent will save many a sentence from coming down with a bump. By using stale metaphors, similes and idioms, you save much mental effort, at the cost of leaving your meaning vague, not only for your reader but for yourself. This is the significance of mixed metaphors. The sole aim of a metaphor is to call up a visual image. When these images dash—as in The Fascist octopus has sung its swan song, the jackboot is thrown into the melting pot—it can be taken as certain that the writer is not seeing a mental image of the objects he is naming; in other words he is not really thinking.

Look again at the examples I gave at the beginning of this essay. Professor Laski (1) uses five negatives in 53 words. One of these is superfluous, making nonsense of the whole passage, and in addition there is the [printer’s] slip alien for akin, making further nonsense, and several avoidable pieces of clumsiness which increase the general vagueness. Professor Hogben (2) plays ducks and drakes with a battery which is able to write prescriptions, and while disapproving of the everyday phrase put up with, is unwilling to look egregious up in the dictionary and see what it means. (3) if one takes an uncharitable attitude toward it, is simply meaningless: probably one could work out its intended meaning by reading the whole of the article in which it occurs. In (4), the writer knows more or less what he wants to say, but an accumulation of stale phrases chokes him like tea leaves blocking a sink. People who write in this manner usually have a general emotional meaning—they dislike one thing and want to express solidarity with another—but they are not interested in the detail of what they are saying. A scrupulous writer, in every sentence that he writes, will ask himself at least four questions, thus: What am I trying to say? What words will express it? What image or idiom will make it clearer. Is this image fresh enough to have an effect? And he will probably ask himself two more: Could I put it more shortly? Have I said anything that is avoidably ugly? But you are not obliged to go to all this trouble. You can shirk it by simply throwing your mind open and letting the ready made phrases come crowding in. They will construct your sentences for you—even think your thoughts for you, to certain extent—and at need they will perform the important service of partially concealing your meaning even yourself. It is at this point that the special connection between politics and the debasement of language becomes clear.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: Quercus sucreuQ en Diciembre 24, 2016, 07:26:31 pm
Mecaguenlapú que pedazo de cita, eso ni citable ni na.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Mayo 07, 2017, 07:16:03 pm
Hoy, por cortesía de la revista El Viejo Topo, un artículo que Einstein escribió en 1949 para el Monthly Review neoyorquino defendiendo el socialismo.

¿Por qué el socialismo? (http://www.elviejotopo.com/topoexpress/por-que-socialismo/)

Nótese un tema muy propio de los intelectuales de hace un siglo, la decadencia espiritual de la sociedad capitalista; obsérvese como se expresa en términos que nos resultarán, por desgracia, harto familiares en nuestros días: el individualismo exacerbado, la compulsión consumista, el desaforado mercado del ocio y entretenimiento, no la ausencia sino la hipertrofia de valores contradictorios e incompatibles entre sí... En suma el sojuzgamiento del hombre en favor de la maquinaria.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: Amazonia en Mayo 08, 2017, 03:46:53 pm
Es....
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 08, 2018, 08:48:39 pm
"Aquel que en el orden civil quiere conservar la primacía de los sentimientos, no sabe lo que quiere. Siempre en contradicción consigo mismo siempre oscilando entre sus inclinaciones y sus deberes, nunca será ni hombre ni ciudadano; no será bueno ni para él ni para los otros"

Emilio Jean-Jacques Rousseau, 1762.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: Quercus sucreuQ en Diciembre 18, 2019, 12:55:17 pm
"O sea, que las dos cosas que se me dan bien son masturbarme y educar a mis hijas. Queda raro todo junto, pero es la verdad"

Louie.

Acusado de masturbarse delante de compañeras de trabajo, lo que le da una macabra dimensión al asunto.

La serie no está ni tan mal, pero me gustó más Lucky Louie.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 04, 2020, 04:19:49 pm
La odisea Homero, siglo octavo antes de Cristo.

"Forastero, salud, bien tratado serás, pero antes
de explicar a qué vienes habrás de saciar tu apetito.

Es de ver cómo inculpan los hombres sin tregua a los dioses
achacándonos todos sus males. Y son ellos mismos
los que traen por sus propias locuras su exceso de penas.

Estos hombres se cuidan tan sólo de cítara y canto
con razón, pues que comen sin costo de ajena despensa.

Sois sañudos, oh dioses, no hay ser que os iguale en envidia,
no sufrís a las diosas que yazgan abierta y lealmente
con mortales si alguno les place como esposo...

... Mas si eres
una más de las muchas mortales que pueblan la tierra,
venturosos tres veces tu padre y tu madre, tres veces
venturosos también tus hermanos. De goces el alma
inundada por tí sentirán al mirar tal renuevo
cuando mueve sus pasos a unirse en los ritmos del coro;
pero aquel venturoso ante todos con mucho en su pecho
que te lleve a su hogar vencedor con sus dones nupciales.
Ser mortal como tú nunca he visto hasta aquí con mis ojos.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: PP2000 en Abril 04, 2020, 08:19:25 pm
Spoiler: mostrar
La odisea Homero, siglo octavo antes de Cristo.

"Forastero, salud, bien tratado serás, pero antes
de explicar a qué vienes habrás de saciar tu apetito.

Es de ver cómo inculpan los hombres sin tregua a los dioses
achacándonos todos sus males. Y son ellos mismos
los que traen por sus propias locuras su exceso de penas.

Estos hombres se cuidan tan sólo de cítara y canto
con razón, pues que comen sin costo de ajena despensa.

Sois sañudos, oh dioses, no hay ser que os iguale en envidia,
no sufrís a las diosas que yazgan abierta y lealmente
con mortales si alguno les place como esposo...

... Mas si eres
una más de las muchas mortales que pueblan la tierra,
venturosos tres veces tu padre y tu madre, tres veces
venturosos también tus hermanos.
De goces el alma
inundada por tí sentirán al mirar tal renuevo
cuando mueve sus pasos a unirse en los ritmos del coro;
pero aquel venturoso ante todos con mucho en su pecho
que te lleve a su hogar vencedor con sus dones nupciales.
Spoiler: mostrar
Ser mortal como tú nunca he visto hasta aquí con mis ojos.[/i]


Hombre, para citar una cítara hay que citarla entera (esos puntos suspensivos), el caso es que será por los puntos suspensivos o porque me faltan lecturas de bachillerato, qui lo sá, no tengo ni puta idea de que va la parte mostrada de la cita,... para mí que falta remate y coda, gol de señor, pero bueno, me da igual, seguro que es cupla mía, mis disculpas por anticipado: ENNAS, ¿qué que es lo que nos querías decir?
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 04, 2020, 09:08:06 pm
Sólo quería poneros citas amables.

El contexto en la obra es que Ulises el de divina paciencia, Ulises el sufrido de entrañas, llega como naúfrago exhausto a Feacia, remota isla de riqueza simpar y navegantes que no necesitan timón para llegar a destino ¿te suena el mito de la Atlántida? Allí la hija del prócer local (mi griego clásico es pésimo pero entiendo que un (w)anax y no un basileus como es el propio Ulises) sale a lavar a la costa con sus sirvientas, y mientras están alegremente jugando a lanzarse la pelota su algarabía despierta a Ulises que, completamente desnudo, no sabe como dirigirse a las jovencitas.

Los párrafos que señalas hacen referencia al teatro griego antiguo donde sólo había un actor principal declamando al que daba réplica un coro de doce figurantes, y a las costumbres matrimoniales griegas: si varios hombres competían por una mujer, ésta se iba con quién le fuera de su agrado siempre y cuando ofreciera mayor dote que los demás.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: PP2000 en Abril 04, 2020, 10:27:57 pm
vale
mola

¿al final había o no moraleja en la selección y omisión en puntos suspensivos de lo traído como citable o solo te llenaba los cuerpos cavernosos de tu pollas la inefable sonoridad en castellano torturado del griego clásico de sus versos?
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 08, 2020, 10:51:51 pm
No, es que corto el verso porque la obra está mucho más encadenada.

Es una historia preciosa pero no por las aventuras fantásticas, que apenas duran un canto, sino por las humoradas que se gasta el autor con los valores del mundo pasado en el que viven.

Ejemplos:

"Bajo tal apariencia le habló la ojizarca Atenea:
'¿Cómo así tan dejada, oh Nausícaa, naciste de madre?
Olvidados están tus vestidos y el tiempo
de tu boda se acerca; bien lindos tendrías que llevarlos
ese día y cuidar que los lleve el cortejo. Se alcanza
buen renombre con ello y el gozo rebosa a los padres
en el alma al sentir el rumor con que admiran las gentes.'"

"Dijo así, sonrióse Atenea la diosa ojizarca,
su mano tendió a acariciarle, mas ya bajo forma
de mujer alta, hermosa, perita en brillantes labores.
Y dejándose oir, dirigióle palabras aladas:
'Bien astuto y taimado ha de ser quien a ti te aventaje
en urdir añagazas del modo que fuere, aunque en ello
te saliera quizás al encuentro algún dios: ¡siempre el mismo
trapacista de dolos sin fin! ¿ni en tu patria siquiera
dejaras ese gusto de inventos y engaños que tienes
en el alma metido?'..."


En ambos casos es la patrona de Atenas, diosa de la sabiduria, pero famosa por su mal genio. Es lo que tiene ser virgen cuando eres inmortal. Y sin embargo ahí la tienes, burlona con la hija del rey de Feacia y complacida como una madre con las travesuras de un hijo en el caso de su protegido Ulises.

La idea es que os leáis "La odisea".

Que sí, que todos os sabéis la historia -más o menos- y como termina. Pero seguro que casi ninguno recordábais lo bien escrita que está, y los muchos momentos de magia que os esperan en cada canto.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 18, 2020, 11:51:09 am
Dios mío, Tú que estás en el Reino de los Cielos, que es adentro.
Me gustaría que me dijeras Tu nombre, quiero decir el verdadero. Aunque Tú también servirá.
Quisiera saber que Te propones. Sea lo que fuere, por favor, ayúdame a superarlo. Aunque tal vez esto no sea cosa Tuya; no creo ni remotamente que lo que está ocurriendo aquí sea lo que Tú querías.
Tengo suficiente pan de cada día, de manera que no perderé el tiempo en eso. No es el principal problema. El problema está en tragártelo sin que te asfixie.
Llegamos a la parte del perdón. No te molestes en perdonarme. Hay cosas más importantes. Por ejemplo: si los demás están a salvo, que lo sigan estando. No permitas que sufran demasiado. Si tienen que morir, procura que sea de forma rápida. Tal vez puedas incluso brindarles un cielo. Para eso Te necesitamos. Para hacer el infierno nos bastamos solos.
Supongo que debería decir que perdono a quien ha hecho esto, quienquiera que haya sido, y lo que hacen ahora, sea lo que fuere. Lo intentaré, pero no es fácil.
Luego viene lo de la tentación. En el centro de internamiento, la tentación significaba mucho más que comer o dormir. Saber era una tentación. Lo que no sepáis no os puede tentar, solía decir Tía Lydia.
Quizá no quiera saber realmente qué está ocurriendo. Quizá sea mejor que lo ignore. Quizá no soportase saberlo. La Caída de Adán fue una caída de la inocencia al conocimiento.
Pienso mucho en la lámpara de araña, aunque ahora ya no está. Pero podría usar un gancho del armario. He analizado las posibilidades. Lo único que habría que hacer después de atarse sería inclinar el peso hacia delante y no ofrecer resistencia.
Líbranos del mal.
A continuación viene lo del reino, el poder y la gloria. Ahora resulta difícil creer en eso. Pero de todos modos lo intentaré. Con esperanza, como ponen en las lápidas.
Debes de sentirte bastante desgarrado. Supongo que no es la primera vez.
Si yo fuera Tú, estaría harta. Ya no podría más. Supongo que ésa es la diferencia entre nosotros.
Me siento irreal hablándote de este modo. Me siento como si le hablara a una pared. Me gustaría que Tú me contestaras. Me siento tan sola.
Completamente sola junto al teléfono. Salvo que no tengo teléfono. Y si lo tuviera, ¿a quién podría llamar?
Oh, Dios. Esto no es ninguna broma. Oh, Dios, oh, Dios. ¿Cómo seguir viviendo?


El cuento de la criada. Margaret Atwood, 1984.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: PP2000 en Abril 18, 2020, 03:01:42 pm
Dios da respuestas al que le pregunta pero no a gritos.
Le pasa un poco como a todo el mundo.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Abril 25, 2020, 06:03:42 pm
De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia.
Y la otra no es caridad.


Campos de Castilla. Antonio Machado, 1912.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: Von Scrott en Abril 25, 2020, 08:44:20 pm

si porque bebo alcohol me llaman alcohólico, por qué cuando bebo fanta no me llaman fantástico.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Mayo 03, 2020, 09:55:45 am
"Sin embargo, el cuerpo deteriorado y desfigurado de los viejos ya era objeto de una repugnancia unánime, y sin duda fue la canícula del verano de 2003, especialmente mortífera en Francia, la que provocó la primera toma de conciencia global del fenómeno. «La manifestación de los viejos» fue el titular de 'Libération' un día después de darse a conocer las primeras cifras: más de diez mil personas habían muerto en el país en el curso de dos semanas; algunos habían muerto solos en su casa, otros en el hospital o en una residencia de ancianos, pero en cualquier caso todos habían muerto por falta de cuidados. En las semanas siguientes, este mismo periódico publicó una serie de reportajes terribles, ilustrados con fotos dignas de campos de concentración, en los que se describía la agonía de los viejos amontonados en salas comunes, desnudos en sus camas, con pañales, gimiendo todo el día sin que nadie acudiera a rehidratarlos ni darles un vaso de agua; en los que se describía la ronda de las enfermeras, incapacesde comunicarse con las familias de vacaciones, recogiendo regularmente los cadáveres para hacer sitio a los recién llegados. «Escenas indignas de un país moderno», escribía el periodista sin darse cuenta de que en realidad eran la prueba de que Francia se estaba convirtiendo en un país moderno, que sólo un país genuinamente moderno era capaz de tratar a los viejos como meros desechos, y que semejante desprecio de los ancestros habría sido inconcebible en África o en un país asiático tradicional."

La posibilidad de una isla. Michel Houellebecq, 2006.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS como Administrador. en Agosto 20, 2020, 10:11:22 am
"A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar
de que no tenemos ahora el vigor que antaño
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos;
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida
a esforzarse, buscar, encontrar y no rendirse."


Ulises. Alfred Tennyson, 1833.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: idemdelienzo en Agosto 20, 2020, 02:08:02 pm
...Me olvidaba de los cerdos, que en Ítaca prosperan especialmente. Se comen las bellotas de nuestras grandes encinas y, después de la vendimia, cuando se ha terminado de pisar la uva y los chicos y chicas, ebrios de juventud y de mosto, buscan la sombra de los arbustos, nuestros cerdos gustan de hozar entre los restos de la fermentación... Cerdos de orujo se podría decir.
Entonces cantan de forma encantadora, se agarran mutuamente de las patas y bailan sobre las patas traseras. Mi padre nombró porquerizo a su amigo Eumiaos y mientras él se ocupaba de ellos, yo me ocupaba de su hija. ¡Ah, la audacia de la juventud, el variado esplendor de la pocilga revolcadora!

Narración de Ulises. Troya . Gisberto Hahaes
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Octubre 10, 2020, 07:34:39 pm
Lecturas veraniegas que como proceden de libros viejos que llevamos a una aldea de Cantabria no tengo claro que no os las haya puesto antes:

"Había vuelto a encontrar el país extranjero, en el que hay que dar lo mejor que se tiene para poder sobrevivir y para ganar, con el máximo esfuerzo, la menor parcela de bienestar."

"Hay épocas en la vida en las que todo se deshace a un tiempo, en las que todo se separa de nosotros y en las que se sienten deseos de dejarse caer y de seguir ese sonido de la flauta que hace de eco a la muerte. Hay épocas en la vida en las que los amigos, los parientes y las mujeres a las que se ha amado desaparecen uno tras otro en poco tiempo, despojándonos de toda esperanza superflua, abandonándonos, desnudos, en medio del árido mundo que ocultaban con sus sonrisas, su afabilidad y con sus queridas mentiras."


La séptima carta. Vintila Horia, 1964.




"El hombre medio está cansado y asustado, y un hombre cansado y asustado no puede tener ideales. Tiene que comprar alimentos para su familia. En nuestra época hemos presenciado una declinación tremenda en la moral pública y privada. No se puede esperar calidad de la gente cuya vida está sujeta a una falta de calidad. No se puede tener calidad con una producción en masa. No se quiere la calidad porque dura demasiado. De modo que se la sustituye por la moda, que no es más que una estafa comercial destinada a hacer que las cosas caigan en desuso."

El largo adiós. Raymond Chandler, 1953.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: SrCualquiera en Octubre 10, 2020, 07:53:30 pm
Gracias Ennas, muy bien traídas  :)
Título: Re:Citas citables
Publicado por: PP2000 en Octubre 11, 2020, 07:06:10 pm
Gracias Ennas, muy bien traídas  :)
Es cierto, en la puta edad media los artesanos que cultivaban una mierda no tenían que preocuparse en comprar alimentos para sus familias, fijo que andaban cagados de arriba abajo acumulando las pocas monedas que circulaban con respecto a los siervos de gleba que cultivaban lo que se comían, lástima que la cantidad que les dejaban a cuenta fuera arbitrariamente a la perenne hambruna
Título: Re:Citas citables
Publicado por: PP2000 en Noviembre 02, 2020, 03:34:07 pm
Konputagailuek aurretik garatutako diseinuak sarriago berrerabiltzeko aukera ere ematen dute, diseinu berrian erabil daitezkeen aurretik diseinatutako zatiren liburutegiak ingeniariei aurkeztuz

Traducido:
Ingenieros de la era digital, eso que te han pedido ya lo ha hecho alguien, abrevia y copia.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS como Administrador. en Enero 17, 2021, 11:40:00 am
"Y es que entre las leyes misteriosas de la vida está el que siempre nos percatemos tardíamente de sus valores verdaderos y esenciales: de la juventud, cuando desaparece; de la salud, cuando nos abandona; y de la libertad, la esencia más preciosa de nuestra alma, sólo en el momento en que nos la pueden arrebatar o cuando ya nos la han arrebetado."

Montaigne. Stefan Zweig, 1942.
Título: Re:Citas citables
Publicado por: ENNAS en Junio 06, 2021, 09:47:43 am
«Hay muchísimos quejicas indolentes, holgazanes y vagos deseosos de quejarse de casi cualquier cosa y no es difícil encontrarlos. Yo no soy uno de esos.» Nomadland. Jessica Bruder, 2018.

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