Autor Tema: Hasta las bolas.  (Leído 18827 veces)

ENNAS

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Hasta las bolas.
« en: Julio 03, 2011, 03:32:37 p.m. »
En un reino desaparecido de castillos de cuentos de hadas, selvas negras y óperas de Wagner vivieron a principios del siglo pasado Cristhoph y Pauline Dassler, humilde matrimonio proletario, él empleado de una fábrica de calzado, élla dueña regente de una pequeña lavanderí­a; viéronse agraciados por el nacimiento de dos varoncitos que harí­an historia, Rudolf y Adolf.


Tras prestar ambos servicio al Kaiser durante la Gran Guerra, el primogénito Rudi fue buscando trabajo acá y allá, mientras el segundón Adi, con ayuda de sus padres, montó su propia compañí­a de calzado deportivo. Tan exitoso fué el negocio que su hermano mayor se le unió formando así­ la Factorí­a de Calzados de los Hermanos Dassler, que en perí­odo de entreguerras supo hacer fortuna equipando a varios atletas de los Juegos Olí­mpicos de 1928.

En la turbulenta Alemania de la década siguiente, ambos hermanos ingresarí­an en el Partido Nazi. Pero en 1936, con motivo de los Juegos Olí­mpicos de Berlí­n, el emprendedor Adi no paró hasta convencer al malvestido atleta estadounidense Jesse Owens de que utilizara la indumentaria y zapatillas de su compañí­a. El resto es historia, con el yanqui ganando cuatro medallas de oro ante el cabreo monumental del Fí¼rher.

Gran triunfo para la empresa familiar, pero inicio de las desavenencias entre ambos hermanos, pues Rudi era un nazi  convencido, no como Adi, que parecí­a haberse inscrito por el interés. Lo que no quita para que la factorí­a de los Hermanos Dassler fabricara para la Wehrmacht primero botas y después cohetes anti-carro. Pero con la guerra ya perdida se sucedieron varios encontronazos a cuenta de las plazas en los refugios antiaéreos. Y tras la guerra, Rudi fué detenido por los estadounidenses en base a una denuncia falsa que lo acusaba de ser miembro de las SS. Rudi siempre sospechó que la infamia habí­a partido de su propio hermano.

Total que para 1947, ambos hermanos dejaron para siempre de dirigirse la palabra. Obviamente disolvieron la compañí­a, pero montaron sendas fábricas de material deportivo que dividieron al pueblo en dos. AdiDas, se llamó la de Adolf y Puma puso por nombre Rudolf a la suya. Cuenta una leyenda que Adidas proporcionó a la selección alemana las botas con tacos desenrroscables que permitieron el Milagro de Berna en el mundial del 54.

Pero Adi tení­a un hijo tan brillante, emprendedor y mal pariente como él...

ENNAS

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #1 en: Julio 03, 2011, 04:33:40 p.m. »
Horst Dassler, digno hijo de su padre, se trasladó a Francia, a Landersheim (Alsacia) donde fundó la compañí­a Adidas France destinada a competir con la homónima bávara de Adi Dassler.

Participaba también de otras compañí­as, una de éllas la relojera suiza Longines, entre cuyos empleados pronto encontró a su joven delfí­n, un tal Sepp Blatter, que según la última actualización de la revista Forbes, es una de las cien personas más influyentes del planeta en la actualidad.


Pero la gran jugada de Horst ha sido saber ver a principios de los años setenta las grandes posibilidades de ventas originadas en base al deporte profesional y maniobrar en consecuencia para colocar a sus acólitos en las principales instancias deportivas. No serí­a faltar a la verdad atribuir la explosión mediática de los í­dolos deportivos. Pero es más ceñido a la realidad recordar que él suscitó que dos oscuros miembros del COI alcanzaran los más altos puestos; el waterpolista brasileño Havelange en la FIFA en 1974 y el jugador de hockey español Samaranch en el propio COI en 1980.

Nada de ésto, por supuesto, lo hizo por altruismo. Horst Dassler fundó una pequeña compañia en Zug (Suiza) llamada International Sports & Leisure que -¡oh, casualidad!- se hizo con la exclusiva de los derechos de transmisión televisiva de los Mundiales de Fútbol desde 1978 y de los Juegos Olí­mpicos de 1984 en adelante. Si alguna oposición hubo, los métodos de regalos y sobornos la acallaron. Tal sucedió en la FIFA donde el contador fue fulminantemente despedido en 1981 por Havelange por cuestionar los balances de la multinacional y sus métodos empresariales ¡y lo sustituyó el delfí­n de Horst, Sepp Blatter!

Pero nunca la dicha es eterna y Horst Dassler falleció de cáncer en 1987, con apenas cincuenta años. Desde entonces I.S.L. ha ido sufriendo embate tras embate por parte de sus competidores. Perdió los derechos de transmisión de los Juegos Olí­mpicos en 1995 ante la competencia de los estadounidenses que liderados por Ted Turner y Nike no querí­an que las olimpiadas de Atlanta (ciudad sede de la CNN y la Coca-Cola) fueran un negocio europeo.

Y fueron a la quiebra tras intentar una jugarreta con los derechos de transmisión de los mundiales del 2002 en Corea y Japón, al vender los mismos a una filial que no los pudo revender a las televisiones públicas. Más información de todos los tejemanejes acá.

Para que entendamos como son las cosas, para salvaguardar las retransmisiones, el notable de la FIFA e hijo del fundador de la multinacional coreana Hyundai, Chung Mong-Soon, palmó pasta a tutiplén. ¿Recordáis los arbitrajes que sufrieron Portugal, Italia y España en ese mundial contra Corea del Sur? Poderoso caballero... que recitaba Quevedo.

ENNAS

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #2 en: Julio 03, 2011, 05:51:29 p.m. »
Y si, en 2001 ISL quebró, dejando un pufo por el que aún a dí­a de hoy andan en juicios con varios dirigentes de la FIFA implicados. Pero no preocuparse los derechos televisivos pasaron a otra compañí­a de Zug llamada Infront, que preside un tal Philippe Blatter que, ¡menuda coincidencia!, es sobrino de Sepp Blatter.

Hay una ramificación hispano-argentina de aquella ISL, que sigue en activo en la actualidad. De élla trataré en extenso en próximos post.


Prefiero cerrar esta saga comentando por encima las polémicas surgidas en torno a la designación de las sedes mundialistas de Rusia 2018 y Qatar 2022 en detrimento de la candidatura inglesa.

La primera reputadamente cae en el haber del magnate petrolero Roman Abramovich, í­ntimo de Vladimir Putin y principal accionista de Gazprom; como tal inversor en dos equipos rusos, CSKA de Moscú y Zenit de Leningrado, amén de ser el presidente del Chelsea United sin que la FIFA tenga objeción alguna al respecto.

La segunda aparentemente se le adjudica a los manejos del presidente de la Confederación Asiática del Fútbol, que mira tu por donde es un qatarí­, Mohammed bin Hammam. Dí­cese que este tipo ha pagado sobornos y no es sólo un rumor, los propios sobornados así­ lo han admitido.

Como es lógico, Inglaterra ha puesto el grito en el cielo y con razón: ¡Corrupción, corrupción, corrupción! Pero... Pero resulta que la única candidatura en contra de la reelección de Sepp Blatter en la FIFA era la encabezada por ¡Mohammed bin Hammam!

No le demos tanta importancia, en el fondo él no es más que el testaferro del jeque Mohammed bin Hamad bin Khalifa Al Thani, hijo aunque no heredero del emir qatarí­ Hamad bin Khalifa Al Thani, que amén de regir los destinos de su pequeño pero próspero emirato petrolero, es el presidente y fundador de QIA, la Qatar Investment Authority. Acá un pequeño resumen de sus inversiones.

Este grupo ha alcanzado notoriedad en el fútbol, no por comprar el Paris Saint-Germain o hacer una oferta al Everton, sino porque a través de su filial "sin ánimo de lucro" Qatar Foundation, presidida por la esposa del emir, la jequesa Mozah bint Nasser Al Missned, van a aportarle 150 millones de euros al vigente campeón de Europa, el F.C. Barcelona y además hay sospechas de que los propietarios del subcampeón, el Manchester United, están estudiando una oferta de compra que rondarí­a entre los 1.6 o los 1.8 ¿billions=cientos de miles de millones? de libras esterlinas, amén de estar haciendo uso de un anticipo qatarí­ para fichajes.

Dan

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #3 en: Julio 03, 2011, 08:23:17 p.m. »
Momentos congraciantes con el foro, patrocinados por Ennas.

Baku

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #4 en: Julio 03, 2011, 08:38:26 p.m. »
Un interesante documental de Canal Historia sobre la cruel y sucia guerra de los hermanos Dassler:

http://www.teledocumentales.com/adidas-vs-puma-una-batalla-de-hermanos/
It's very difficult todo esto.

javi

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #5 en: Julio 03, 2011, 09:35:30 p.m. »
Yo desconocí­a la existencia de Horst Dassler, aunque ahora he terminado de comprender una historia de hace tiempo, de cuando Bernard Tapií¨ perdió el control de Adidas: por qué los franceses sintieron como una puñalada la pérdida de la misma.

Habí­a dos Adidas.

(El documental lo guardo para más tarde)
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Baku

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #6 en: Julio 03, 2011, 10:14:10 p.m. »
No sé si será leyenda urbana, pero tengo entendido que aquí­ un avispado empresario registró la marca y el logo de Puma por lo que los auténticos se tuvieron que comercializar como Dassler Puma en España.
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javi

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #7 en: Julio 03, 2011, 11:33:31 p.m. »
Más que avispado empresario, debió ser un problema de licencias: tení­a entendido que el dueño de la misma para España, con una exclusiva para fabricar productos, no querí­a devolverla o renegociarla antes de la finalización del contrato, por lo que Puma Alemania tuvo que sacar sus productos con la marca Dassler Puma, mientras Lobo Carrasco y ¿Julio Alberto? lucí­an orgullosos en carteles con "Puma de aquí­".

Y como Dassler no controlaba mucho el mercado español, y los otros tení­an una licencia, digamos, "cerrada" (fabricación y comercialización de determinados modelos), pues al olvido los dos.

A mi plim, que soy fan de la otra saga familiar.

La leyenda del avispado empresario, que tampoco, era la de Nike, que tuvo que dejar de usar ese nombre en los logotipos de las prendas en España porque lo tení­a registrado otro.
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Dolordebarriga

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #8 en: Julio 04, 2011, 08:09:39 a.m. »
Muy buen post, Ennas
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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #9 en: Julio 04, 2011, 05:48:17 p.m. »
I agree.


Conocí­a parte de la movida de esta gente, de hecho si no recuerdo mal durante unos años, en España, los productos Puma solo se podí­an comercializar bajo la marca Dassler Puma. Lo que ya no recuerdo si por rollos relacionados con la tangana familiar o por una perdida temporal de derechos sobre la marca como le sucedió a Nike, que durante un tiempo solo podí­a vender productos identificados con el Swoosh, ya que la marca NIKE la tení­an registrada en Spanien unos piernas de por aquí­.
los niggas de guetto son bastante parecidos a los gitanos, que ninguno es comunista porque en la bandera salen herramientas.

javi

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #10 en: Julio 04, 2011, 10:04:47 p.m. »
Me parece que los piernas esos la tení­an registrada desde antes incluso del nacimiento de la marca allá en Oregon, niké se pronunciaba.

Yo ví­, en una misma tienda, compartiendo un mismo estante, unas Puma norecuerdoqué con unas Dassler Puma Boris Becker, unas alicantinas, las otras con algún sello de TUV seguro.
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ENNAS

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #11 en: Julio 09, 2011, 07:28:15 p.m. »
Vaya, bueno, me alegra que os vaya gustando.

Como segunda entrega, inicio una nueva sección llamada...

Grandes deportistas de los que nadie se acuerda

...Y para que se vea que este hilo no va sólo de fútbol, la inicia mi paisano Óscar Freire.



Nacido en Torrelavega, Cantabria, en un año mágico para el futuro del deporte español, 1976 -no tenéis más que buscar sus coetáneos- dí­cese que de ciclista aficionado Freire destacaba más por sus ataques a pocos quilómetros de meta que por su sprint, cosa hasta cierto punto lógica debido a que la feroz competencia por llegar a profesionales anula cualquier táctica de equipo en favor de las exhibiciones individuales.

Pasó de su pequeño Club Ciclista Besaya (un rí­o local) a formar parte del mundillo del ciclismo vasco de la mano del hoy controvertido Josean Matxí­n Fernández, director deportivo implicado en los mil y un escándalos de dopaje del Saunier Duval, y antes de éso forjador de figuras en ciernes del todopoderoso Mapei de los noventa.

Y fue justamente en una de las pruebas más prestigiosas del ciclismo aficionado español, la gipuzcoana Memorial Balenciaga, allá por 1997, donde se ganó su primer contrato profesional. Como espectador y ojeador de lujo acudió Javier Mí­nguez, director entre otros de íngel Arroyo, Eduardo Chozas, Laudelino Cubino, Alberto Fernández (sit tibi terra levis), Juan Fernández, Anselmo Fuerte, ílvaro Pino, Faustino Rupérez...

Pues bien, el veterano director deportivo intentaba montar un nuevo equipo profesional auspiciado por la compañí­a de seguros en la que tiene su otra profesión (Javier Mí­nguez oficialmente trabaja de corredor de seguros), los italianos de La Mondiale, que en España ofrecen su servicio bajo el nombre de Seguros Vitalicio. Habí­a acudido básicamente con la idea de observar al entonces prometedor sprinter vizcaí­no Pedro Horrillo, dentro de una prueba en la que también participaban Igor Astarloa, Carlos Sastre, Paco Mancebo u Óscar Sevilla.

Freire ganó el Memorial y su primer contrato profesional. Para más adorno, el seleccionador español, el ex-pupilo de Mí­nguez, Paco Antequera, lo llevó al mundial ciclista sub-23 de ese mismo año, donde Óscar consegurí­a la plata tras el noruego Kurt-Axle Arverssen.

Es Óscar Freire un sprinter peculiar, apenas rebasa el metro setenta, por tanto es una cabeza más bajito que los metronoventa que imperan en las llegadas. Al contrario que sus colegas de volatta, Freire no va de guapo y de matón, otra cosa que asombra mucho en su puesto y posición. Pero tiene carácter y esto fue clave para que tras dos años anodinos en cuanto a victorias (apenas un tercer puesto en el Campeonato de España de 1998) y fructuosos en cuanto a experiencia, se volviera a ganar plaza en la selección española -que seguí­a dirigiendo Paco Antequera- para el mundial de Verona 1999.

Allá fué como supuesto relleno, entre quejas no del todo infundadas de otros no seleccionados. Pero supo meterse en la escapada buena, la que llevaba a Camezind, Casagrande, Konischev, Robin, Ullrrich, Vandenbroucke (sit tibi terra levis), Vinokourov y Zberg. Y ni siquiera esperó al sprint; sorprendentemente lanzó un ataque a la salida de la última curva que cogió desprevenidos a los más expertos y reconocidos compañeros de fuga.


Sorprendente, esplendoroso... y en medio de una situación personal dificililla. En el Vitalicio Seguros, Freire no tení­a más amigos que Horrillo -el favorito de Mí­nguez-; equipo construido básicamente para grandes rondas y pruebas de una semana, acudí­a de mala gana y por obligación a las clásicas de un dí­a que tanto gustan y tanto reconocimiento le han dado al pequeño sprinter cántabro. De hecho, se sabe que Freire anunció que dejaba el equipo antes del mundial y no cambió de idea tras el oro, para gran disgusto de Mí­nguez.

A su vez en Italia el todopoderoso factotum deportivo "La Gazzetta dello Sport", organizador entre otras pruebas del Giro, recibió el triunfo de Freire con el célebre "Vince Mister Nessuno". Inicio del larguí­simo desencuentro entre Freire y los medios de comunicación transalpinos, que siempre le tildan de sorpresa y echan encima suya toda la mierda que pueden.

Más y mejor (y con jugosos cotilleos) a continuación si las fuerzas y el Johnnie Walker etiqueta roja lo permiten.

ENNAS

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #12 en: Julio 10, 2011, 10:50:32 a.m. »
Empezaba Óscar Freire la temporada del cambio de siglo con el maillot arcoiris y un contrato con el mejor equipo del momento, los italo-belgas del Mapei, con Bartoli y su entonces escudero Bettini por los transalpinos, el veteraní­smo Musseuw o Steels por los flamencos y el ruso de Collado Villalba Pavel Tonkov como único escalador para grandes rondas.

Aceptó la oferta de irse junto a su antiguo rival y ahora amigo y lanzador, Pedro Horrillo; además, en el equipo se reencontró con su director de aficionados, Matxí­n. Dí­cese que fue apadrinado por otro recién llegado cinco años menor que él, el joven, brillante e irregular Filippo Pozzato, el protegido de Bugno.



No pareció ser ví­ctima de la célebre maldición del arco iris e hizo una temporada completita: rodaje en Mallorca y Andalucí­a, puesta a punto en la Tirreno-Adriatico (dos victorias) y podio en su primera Milán-San Remo (3º). No parece que estuviera en las clásicas belgas, aunque consta un noveno puesto en la Amstel Gold Race holandesa.

De allí­ pasó a disputar sin pena ni gloria los Juegos Olí­mpicos de Sydney; las clásicas veraniegas, quinto en San Sebastián y sexto en Zí¼rich; la Vuelta a España -victorias en Córdoba y Albacete-; y el campeonato del mundo de Plouay (Francia) donde "sólo" pudo hacer tercero.

Por desgracia, comenzaba a padecer de sus problemas de espalda, para los que ningún médico daba razón, y que le tuvieron casi en blanco la temporada siguiente, prácticamente hasta el mundial de Lisboa, que ganó y la clásica para sprinters Paris-Tours en la que hizo segundo (ése año ganó Virenque escapado con su habitual trampa de ir tras la moto de la tele francesa).


En el último año de Mapei en el pelotón, 2002, de nuevo de arcoiris, Freire comenzó su rodaje en España, hizo tercero en la Tirreno-Adriático, quinto en la Milán-San Remo ("sorpresa" le sigue llamando La Gazzetta); esta vez fue a algunas clásicas belgas, la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja, evitando las de los empedrados, el Tour de Flandes y la Paris-Roubaix, por no ser adecuadas a sus caracterí­sticas. Con todo, su mejor puesto fue un quinto, de nuevo en la holandesa Amstel Gold Race. Debutó en el Tour de Francia (victoria en Sarrebruck) aunque no lo concluyó.

sólo se hace a autorizado

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #13 en: Julio 10, 2011, 06:40:33 p.m. »
Se que con esta historia de Óscar Freire nos pretendes decir algo ENNAS, pero no adivino qué... puedes incluir la moraleja por favor.

ENNAS

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Re: Hasta las bolas.
« Respuesta #14 en: Julio 16, 2011, 12:17:51 p.m. »
Eso es en verdad lo que me está fallando. Me gustarí­a decir que no creo en las moralejas porque implican un orden (determinismo) que la vida en realidad no tiene; queda muy filosófico. Y me sirve de excusa para ocultar que en realidad preparo poco las cosas: las pienso de cabeza por encima y después vengo al foro y me lí­o a escribir; con lo cual, al no tener previsto un desarrollo y mucho menos un final, me quedan deslavazadas.

Deberí­a cambiar de método, escribirlas en casa y corregidas y revisadas, copipastearlas acá. Eso implicarí­a trabajar a diario, cosa que no vendrí­a mal para los hilos y post que tengo colgados. Esta historia de Freire me está quedando mal, solo es un anuario plomazo carente de amenidad, a ver si en su etapa en el Rabobank lo enderezo.

Pero antes hablaremos de locos, borrachos, lí­ricos (y resultadistas).