Autor Tema: Hasta las bolas.  (Leído 19164 veces)

ENNAS

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Re:Hasta las bolas.
« Respuesta #45 en: Septiembre 24, 2016, 10:43:15 p.m. »
Qué bueno es Mourinho. (O me estoy montando una película yo solo, que también pudiera ser)

Mino Raiola ha sido el gran triunfador del verano. Un tipo que despachaba pizzas en Amsterdamn y empezó a labrarse su carrera como representante acogiendo a dos delanteritos del Ajax, ambos extranjeros, ambos conflictivos, el egipcio Mido y el sueco Ibrahimovic. Nada hacía presagiar este desenlace, dado que su fiel Ibrahimovic llegó gratis al Manchester United y la otra "joya", Balotelli, no le querían ni los segundas italianos. Pero, a cuenta de Ibracadabra, les clavó a los del United un sobreprecio por el defensa costamarfileño Bailly, el medio armenio Mkhitarian y sobre todo el francés Pogba, el fichaje más caro del mundo (por ahora); total unos ciento noventa millones de euros. Son los únicos cuatro fichajes que ha hecho el histórico equipo inglés.

Mourinho nunca tuvo muchas ganas de ir allá, rechazaba la oferta mancuniana y parecía decidido a irse a Italia. Más da la impresión de que aceptó dirigir al Manchester United en cuanto se enteró de que Guardiola había fichado por el Manchester City.

Con su estilo "clementista" ha buscado hacer piña con los jugadores. Ha impuesto un día libre para éllos en contra de la tradición del club. Intentó deshacerse con malas artes de Schweinsteiger para terminar soltándole una idemnización de diez millones de euros como compensación a la profesionalidad del alemán que aguantó todos los desplantes sin rechistar. Todo era poco para complacer al inseguro Pogba, un interior que cae a la izquierda, parecido al madridista Gareth Bale, mucho físico, buena técnica, pero un atolondrado si se le da libertad absoluta en el campo. Según los aficionados veteranos no ha cambiado nada desde que el Manchester le largó a la Juventus, lo único que en la Vecchia Signora con su amor al tacticismo le tenían más controladito en la zona de campo que domina.

Mou ha cogido un conglomerado de veintiocho jugadores con doce nacionalidades distintas, y ha hecho lo más inesperado: Recuperar el juego pausado y técnico que caracterizaba al United (el Barça de Inglaterra) frente a la habitual intensidad de patapum p'arriba que muchos creen que es su sello personal y el marchamo del fútbol británico. Incluso a nivel personal en las ruedas de prensa, el llegado de fuera del mundillo, siempre suspicaz y a la defensiva, se ha convertido en un tipo que reconoce sus errores y se los toma a pitorreo.

Le han dado por todos los lados con la abulia y lentitud de los jugadores, le han dicho que sus chichos se estaban riendo de él y del público. Y algo de huelga de celo ha habido por parte de los criticados, dejadez, desidia. Pero yo veo que quizá (quizá) Mourinho ha dado con la clave del equipo, lo importante no es la ausencia del gran capitán Rooney, lo fundamental es prescindir del belga Fellaini (un tipo al que se lleva vendiendo como estrella desde hace tres años), y dejar a los tres españoles David de Gea, Ander Herrera y Juan Mata como columna vertebral.

A lo mejor es flor de un día, pero Herrera de cierre y Mata de mediocentro constriñen para bien a Pogba al círculo central, puesto que las bandas pertenecen a los jovenes canteranos ingleses Lingard y Rashford (el mejor jugador del Manchester hasta la fecha). Y con ese centro del campo de cinco hombres en cruz muy abiertos, un delantero-boya combinativo y de espaldas a portería y jugando al paso, han hecho un partidazo.

A mí me han recordado al Portugal de la Eurocopa del 84. Un equipo de técnica exquisita pero muy lento que se basaba en los centrocampistas del Oporto, Frasco, Pacheco y Sousa, con el añadido del bemfiquista Carlos Manuel y el extremito del Girondins Chalana. Jugaban de maravilla, era como ver al Brasil del mundial de España celebrado dos años antes, pero a cámara lenta. Eran capaces de subir balones de un área a otra sin dejarles botar en el suelo.

Entre nos y sotto voce
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No hace ni una semana me decía a mi mismo que si Mourinho consigue sacar algo positivo de esta banda de mamertos habría que hacerle una estatua en Old Trafford.


Estamos a principio de temporada, lo sé. Y pretender que el entrenador está buscando recuperar esencias, sean del Manchester United o de la selección portuguesa del 84 puede parecer excesivo. Ha sido solo un partido contra el devaluado Leicester. Pero creo que de verdad merece la pena seguir a Mou en esta nueva aventura.









Siento no encontrar vídeos extensos de lo bien que jugaba Portugal, tampoco hay muchos del Oporto que combinaban la aparente lentitud y el juego al toque de los centrocampistas con dos balas en el ataque como Futre y el argelino Madjer. Ni de Fernando Chalana, el Astérix moreno. No obstante, todo lo que pilléis en Google os ayudará a recordar o reconocer a aquella gran generación lusa.

ENNAS

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Re:Hasta las bolas.
« Respuesta #46 en: Octubre 12, 2016, 07:11:45 p.m. »
Albert Roger Mooh Miller pateaba con soltura un balón hecho a base de papeles de periódicos arrugados atados con lianas cuando llamó la atención de un equipo de Duala, el puerto y ciudad más habitada del Camerún. Desgraciadamente no eran los exitosos Caimanes u Ónices sino el modesto Leopardos. Con todo, consiguió subirlos a primera y que ganaran dos títulos de liga. Se ganó la internacionalidad para la Copa de África de 1972, con sede en su país, en la que consiguieron llegar a semifinales. Y, de paso, un contrato por el segundo equipo de la capital, el Tonnerre Kalara, algo así como Trueno Libre, creo, aunque su escudo es un libro abierto.

Allá en Yaundé, ganó la copa, la recopa de África y el balón de oro africano en 1976. Como suele ser habitual, los franceses le ofrecieron un contrato. El sueño perfecto de cualquier niño africano estaba a punto de convertirse en... pesadilla.

En Valenciennes, en la frontera con Bélgica se encontró con un frío inaudito, el piso prometido era una buhardilla de veinte metros cuadrados y la para él sustanciosa suma de 3.000 francos (unas 75.000 pesetas) no le daban para llegar a fin de mes. Además el equipo, que ya contaba con dos extranjeros, le obligó a jugar en el filial pese a tener veintinueve años. Al año siguiente, entró en el primer equipo y en principio se salío, seis goles en ocho partidos. No se le volvió a ver entre acusaciones de glotón y problemático. Por aquel entonces gansterizó su nombre a Roger Milla.

A pesar de los desprecios del Valenciennes, el opulento Mónaco se fijó en aquel nueve combinativo que surtía de goles a sus compañeros jugando de espaldas a portería; su nueva faceta después de haberse hecho un nombre en Camerún a base de goles. Por diversas circunstancias tampoco hubo lugar y se vió traspasado en 1981 al Sporting Club de Bastia.

Eran los corsos un equipo de retales, pero entre éllos algunos preciosos, el medio internacional francoargelino Jean-François Larios, dos ex valencianistas el neerladés Johnny Rep y el catalán Daniel Solsona, el espigado internacional marroquí Abdelkrim Merry "Krimau"... No era tan modesto el Sporting Club como su historial pudiera indicar, más allá de aquella final de la UEFA del 77 que perdieron contra el PSV Eindhoven.

Las buenas prestaciones de Milla en Córcega le llevaron, a sus treinta años, a reincorporarse a la selección camerunesa, que, mira tu por donde se clasificó para el mundial de España. Os pondré los tres vídeos que circulan en youtube, pero por favor, fijaros en los recursos de Milla -el 9 de verde-, como combina con los volantes M'Bida (un chupón egoista) y Abega, como la pone para el mediocentro cañonero Kundé. Aquel Camerún no perdió (ni ganó) y tuvo la mala suerte de estar encuadrado en el grupo cuyos dos clasificados (Italia y Polonia) llegaron a semifinales.

Admirad el despliege de aquella selección de relleno de nuestro mundial, y en particular de como era el nueve de los leones indomables el que hacía jugar y anotar a los demás.


Y otro día si tal, sigo con las maravillas del Sporting Club y de Roger Milla, si no os parece mal.