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La broma infinita, David Foster Wallace.

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Carson_:
Seguramente reseñaré la novela en el hilo pertinente cuando la haya finalizado, que calculo  será, mí­nimo, dentro de un par de meses. Obra magna en todos los sentidos, al menos de momento.  Lectura que me está causando una impresión de vértigo parecida a la experimentada con 2666 de Bolaño: poderí­o narrativo en cada renglón, respeto y transgresión literarios a la vez.

No soy el tipo de lector-burbuja  que ahuyenta al autor por no contaminar la obra aunque, en caso de conflicto, me decanto siempre por el resultado escrito. Estos dí­as pensaba  en él, en la persona. En Entrevistas breves con hombres repulsivos (tres años posterior, del 99) ya se advertí­a un humor “wallaciano” bastante helado. Personajes muchas veces en la frontera de la cordura/lucidez, adictivos. Cuando se suicidó a los 45, su nombre  me sonaba como el de un “valor”  en alza de la nueva narrativa norteamericana.  Poco más. Cuando lees el episodio de Kate Gompert (es una novela plural), te dices: es él tratando de explicar su enfermedad y sí­ntomas. Una depresión resistente que arrastraba desde los 20 años, tratada con distintos fármacos, incluso con terapias agresivas que recuerdan el calvario de Sylvia Plath. Un tipo más atractivo que la media, con una educación «obscenamente exquisita» en sus palabras ( padres profesores de filosofí­a y de literatura), atlético (destacó en tenis),  escritor sobrado. Y va y se anuda una soga al cuello.

No hay una pizca de romanticismo en el suicidio, hay sufrimiento y vidas abortadas.

(La broma infinita se la recomendarí­a a otro “desaparecido”, antibalas. Aunque no sé yo, porque a David Foster Wallace le gustaban Carver y Cormac McCarthy entre muchos otros.)

ENNAS:
A ver como lo explico. No es que el libro no merezca la pena, algo se aprende, algo se aprecia, pero no es ni de lejos La Gran Novela Americanatm que prentenden vender. Ni siquiera una buena novela. Por eso os paso los dos enlaces porque cuando terminé el pdf en español me quedé desilusionado pensado si éso era todo y cargándole la responsabilidad de mi decepción al transcriptor por creer que estaba incompleto. La culpa es del autor, la novela no da más de sí­ también en inglés.

http://www.ecoosfera.com/wp-content/imagenes/Foster-Wallace-David-La-Broma-Infinita.pdf
http://nkelber.com/engl295/wp-content/uploads/2012/07/David-Foster-Wallace-Infinite-Jest-v2.0.pdf

Digamos que es consenso de los crí­ticos que La Gran Novela Americanatm, a piñón fijo, verse sobre las pequeñas miserias de una familia en lo que se hace una mordaz y caústica revisión de la sociedad y cultura estadounidenses. Sarta de lugares comunes, ya veremos que opina el propio Wallace sobre éllos, que si lo pensáis, nos dice que La Gran Novela Americanatm no es más que un episodio extendido de "Los Simpsons". Y por seguir el sí­mil televisivo, "La broma infinita", la broma pesada más bien, es un episodio de "Los Simpsons" escrito por los guionistas de "Perdidos".

Añadiré que los expertos que alaban la obra recomiendan para entenderla en toda su plenitud leerse así­mismo los libros que han dedicado a la antedicha. Negocio editorial completo, hay que comprarse la obra abtrusa, que no compleja, y los estudios dedicados a analizarla. Y yo me pregunto y os pregunto ¿para entender El Quijote me tengo que comprar otros libros dedicados a estudiarlo? Y quien dice El Quijote dice La Iliada, Hamlet, Guerra y Paz...

Escrí­boos este anacoluto/solecismo en mi periodo postprandial etanol-escoto-máltico y bitumenicotí­nico, cefaloctópodos desAEIOU (Arraigados, Estabilizados, Integrados, Orientados, Ubicados).

Ese párrafo anterior es muestra cabal de la manera de escribir de David Foster Wallace; para explicarlo a la pata llana, compuse esa incongrí¼encia sintáctica en plena sobremesa con mis gí¼isquecitos y mis cigarritos, que andáis como pulpos en garaje ¡Y me llevó menos de cinco segundos! Entenderéis que para escribir como DFW no es necesario dos licenciaturas, ni padres intelectuales, ni una depresión crónica, ni una sensibilidad especial. Basta con ser un pedantuelo engreí­do con ganas de epatar.

Pero al igual que "Perdidos" y conste que la novela se publicó en 1996, encontraréis numerosos fans cantando la milonga de que la clave está en la página 223. No es más que una lí­nea de tiempo que no resuelve nada, pues por las interacciones de los personajes la acción bien puede transcurrir en 2009 -la fecha más aceptada- como en 2004, 2008, 2011 ó 2015.

Insiste el club de fans en centrarse en la trama polí­tica, que el propio autor sólo esboza entre alucinaciones y presencias fantasmales. Y se preguntaba retóricamente Wallace qué es posmodernismo... Pues posmodernismo eres tú, que mezclas un lenguaje muy técnico a la hora de rellenar páginas como si te pagaran al peso con un tratado de farmacopéa parda, con una fuerte apuesta por el espiritismo.

Todo saber es útil para rellenar crucigramas, lástima que en los crucigramas no esté la verdad. Y que la sabidurí­a consista en saber discriminar informaciones y no en acumularlas sin ton ni son como afectado por un complejo de Diógenes.

El miniargumento polí­tico no es que sea naí¯f, ni banal, ni ingenuo. No. Es que es infantiloide, un grupo de adolescentes colgados en pleno macrobotellón te elaboran una guasa por el estilo. Es penoso, mal planteado, peor desarrollado y ni siquiera resuelto. Defender semejante ejercicio de inmadurez no puede por menos que llevar, si se quiere ser consecuente, a tolerar mal que nos pese "crepúsculos" "juegos del hambre" y "sombras de Grey". A lo mejor por eso a David Foster Wallace se le considera un adelantado, por habernos mostrado, sin pretenderlo, el declive hacia el erial cultural que es el siglo XXI.



Tiene momentos lúcidos y brillantes como cuando describe a los extenuados adolescentes de la escuela de tenis en las duchas, quejándose de que el entreno intensivo les lleva a lesiones crónicas antes incluso de ser profesionales (un saludo a Rafa Nadal, el que se chuta en plena pista central), ese diálogo casi teatral de "agotado, agotado, agotado". Y otros en que muestra la cantidad de mierda en forma de relajantes musculares que se meten los deportistas, y las mil y una maneras de trampear un control antidoping, si bien lo presenta como iniciativa propia de los chavales, y sólo insinúa que es posible que los adultos dirigentes de la escuelita no sólo estén al tanto sino que fomenten de modo directo e indirecto el dopaje entre sus pupilos. Una cobardí­a tal y como hoy sabemos del dopaje de equipo.

No menos impresionante es su descripción de las asociaciones antiadicción. Se detecta en ellas unas ganas de ser sincero y honesto, de dejarse de fatuos ejercicios de estilo y de bromitas de sociedad para marisabidillos. Y por eso es más demoledor en el ánimo del lector. Estas asociaciones se basan en que los tópicos funcionan y por muy risibles y ridí­culos que te parezcan, lo mejor para tí­ es que los asumas, que los interiorices, que los hagas tuyos. "No pienses, actúa" (nefando dicto) sólo que acá actuar significa someterte al sistema sin cuestionarlo. En un ejercico de individualismo exacerbado, este tipo que según los papanatas ofrece una crí­tica feroz a la sociedad, te dice que si te sientes a disgusto en el mundo el problema no es la sociedad, eres tú que no te acomodas a élla. EL SISTEMA FUNCIONA, tú no. Os recuerdo que el libro se publicó en 1996. Pero decidme sinceramente, acá ahora, España 2014, ¿se puede defender semejante sandez ante los atropellos de la oligarquí­a?

En fin, leéroslo, que yo a nadie quito; comparemos nuestras lecturas, que quizá me lo esté tomando por la tremenda vista la deriva de la sociedad, prefigurada en la propia obra para mi disgusto, puede que sea esa la grandeza que yo no quiero admitir en "La broma infinita".

Carson_:
No he abierto links, que es domingo y dí­a de reposo.

Los eslóganes son eso, frases publicitarias. En su momento le comenté a un coforero que no pude con la novela, no por la calidad de David Foster Wallace, que la tiene (a ver, no es algo que pueda explicar, pero cuando llevas bastante leí­do, adviertes a un buen escritor, y él lo era. Además tení­a un estilo propio, para mí­ irritante muchas veces), sino por la envergadura abigarrada. Es un libro para leer a cachos, y cuando el cuerpo te lo pida. Su universo no me “toca”, alguna salpicadura.

Casi me interesa más él que su obra.

Von Scrott:
Probablemente - y por no abundar en lo que dice arriba la rubia, suscribibleble para menda - me repita si digo que a mi Foster Uolas me parece un tipo estupendo para los regates en corto, pero que para aguantar lo que se dice aguantar un partido entero con soltura y dignidad, que me den gente como T. Coraghessan Boyle (si no saben de que les hablo hagánse un favor y leánse - lo harán de un tirón - El balneario de Battle Creek), del que por cierto ya hay disponible en la internete la edición en castellano de "America", lamentable traducción de "The Tortilla Curtain".

Rednuts:
La Gran Novela Americana ya la ha escrito Estifen Kin. Varias veces.

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