Autor Tema: El gran embrutecimiento.  (Leído 144999 veces)

ENNAS

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El gran embrutecimiento.
« en: Abril 23, 2014, 02:42:45 a. m. »
El gran embrutecimiento es el tí­tulo de uno de los últimos subcapí­tulos de "La montaña mágica" un libro que no se pudo publicar hasta 1924 después de trece años de trabajo por parte de su autor Thomas Mann, un hombre de buena familia y profundamente conservador que en el trascurso de su vida, al igual que le pasara a Tólstoi, a base de reflexionar sobre la condición humana terminaron derivando hacia posiciones izquierdistas, lo que en el caso del alemán le llevó a tener problemas tanto con los nazis como con los estadounidenses y de ambos paí­ses se tuvo que exiliar.

"Se juzgará que el narrador ha encargado su paleta de una manera demasiado romántica asociando la palabra embrutecimiento con el principio demoní­aco y afirmando que producí­an un terror mí­stico. Sin embargo, no se trataba de una fábula y nos atenemos muy exactamente a la aventura personal de nuestro héroe, aventura cuyo conocimiento se escapa a todo control y que demuestra que el embrutecimiento pueda, en ciertas circunstancias, adquirir ese carácter e inspirar tales sentimientos. Hans Castorp miró alrededor de él. No veí­a más que cosas lúgubres, inquietantes, y sabí­a lo que veí­a, veí­a la vida del tiempo, la vida despreocupada y privada de esperanza, la vida muerta.
Esa vida era activa a su manera. Existí­an ocupaciones de todas clases, pero, de vez en cuando, una de ellas degeneraba en una moda furiosa a la que todo el mundo se sacrificaba con fanatismo."


Este fragmento se complementa con observaciones anteriores ya hechas sobre el personaje:

"Usted siempre quiere que todo sea inofensivo, Castorp, tiene este temperamento. Es capaz de ocuparse de cosas que no sean absolutamente inofensivas, pero las trata como si las fuesen, y cree de ese modo complacer a Dios y a los hombres. Usted es una especie de cobardón y de hipócrita, querido, y cuando su primo le trata como a un perrito faldero se produce un curioso eufemismo."

"El hombre no vive únicamente su vida personal como individuo, sino que también, consciente o inconscientemente, participa de la de su época y de la de sus contemporáneos. Aunque inclinado a considerar las bases generales e impersonales de su existencia como bases inmediatas, como naturales, y a permanecer alejado de la idea de ejercer contra ellas una crí­tica, el buen Hans Castorp es posible que sintiese vagamente su bienestar moral un poco afectado por sus defectos. El individuo puede idear toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales saca un impulso para los grandes esfuerzos de su actividad; pero cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, está falta de objetivos y de esperanzas, cuando a la pregunta planteada, consciente o inconscientemente, pero al fin planteada de alguna manera, sobre el sentido supremo más allá de lo personal y de lo incondicionado, de todo esfuerzo y de toda actividad, se responde con el silencio del vací­o, este estado de cosas paralizará justamente los esfuerzos de un carácter recto, y esta influencia, más allá del alma y de la moral, se extenderá hasta la parte fí­sica y orgánica del individuo. Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, sin que la época pueda dar una contestación satisfactoria a la pregunta «¿para qué?», es preciso un aislamiento y una pureza moral que son raros y una naturaleza heroica o de vitalidad particularmente robusta. Hans Castorp no poseí­a ni lo uno ni lo otro, no era, por lo tanto, más que un hombre; un hombre, en uno de sus sentidos más honrosos."

"No es sólo una fatiga del cuerpo y el espí­ritu gastados por las exigencias de la vida (pues para ésta el sencillo repaso serí­a el remedio más reconstituyente), sino también algo que atañe al alma: la conciencia de la duración, la vivencia del tiempo, que amenaza perderse en una monotoní­a persistente, la conciencia de que ella misma se halla emparentada y unida al sentimiento de la vida y que la una no puede ser debilitada sin que la otra sufra y se debilite a su vez. Se han difundido muchos conceptos erróneos sobre la naturaleza del hastí­o. Se cree que la novedad y el carácter interesante de su contenido «hacen pasar» el tiempo, es decir, lo abrevian, mientras que la monotoní­a y el vací­o alargan a veces el instante y la hora patéticamente. Pero esto es inexacto, pues, siendo en ocasiones así­, la monotoní­a y el vací­o pueden abreviar y acelerar vastas extensiones de tiempo hasta reducirlas a la nada. Por el contrario, un contenido rico e interesante es sin duda capaz de abreviar una hora e incluso un dí­a, pero, considerado en conjunto, confiere al paso del tiempo amplitud, peso y solidez, de manera que los años ricos en acontecimientos pasan con mayor lentitud que los años pobres, vací­os y ligeros, que el viento barre y se alejan volando. El hastí­o es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la brevedad del tiempo provocada por la monotoní­a. Los grandes perí­odos de tiempo, cuando su curso es de una monotoní­a ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espanta mortalmente al espí­ritu. Cuando los dí­as son semejantes entre sí­, no constituyen más que un solo dí­a, y con una uniformidad perfecta la vida más larga serí­a vivida como muy breve y pasarí­a en un momento. La costumbre es una somnolencia o, al menos, un debilitamiento de la conciencia del tiempo, y cuando los años de la niñez son vividos lentamente y luego la vida se desarrolla cada vez más deprisa y se precipita, es también debido a la costumbre. Sabemos perfectamente que la inserción de nuevas costumbres es el único medio de que disponemos para mantenernos vivos, para refrescar nuestra percepción del tiempo, para obtener, en definitiva, un rejuvenecimiento, una confirmación, una mayor lentitud de nuestra experiencia del tiempo y, por ello, la renovación de nuestro sentimiento de la vida en general."

Nuestro no muy heroico protagonista pasa el tiempo adorando a otra huésped de la institución donde está recluido y el elevado lenguaje en que la evoca y la requiebra y los desencuentros entre ambos son la parte más emocionante de la novela:

—¡Poeta! —dijo ella—. Burgués, humanista y poeta. ¡Un alemán completo, como hace falta!
—Temo mucho que no seamos como Dios manda —dijo él— . Bajo ningún aspecto. Somos tal vez niños mimados por la vida, sencillamente.
—Hermosa expresión. Dime, pues... No hubiera sido muy difí­cil tener ese sueño más pronto. Es un poco tarde cuando el señor se decide a dirigir la palabra a su humilde servidora.
[...]
— Tienes toda la razón al decir que hablas en sueños, amigo mí­o.
— Sea... Déjame soñar de nuevo después de haberme despertado tan cruelmente con esa campana de alarma de tu marcha. Siete meses bajo tus ojos... ¡Y ahora, que en realidad hablo contigo, me hablas de que te vas!
— Te repito que hubiéramos podido hablar mucho antes.
—¿Lo hubieras deseado?
— ¿Yo? No me cogerás. Se trata de tus intereses. ¿Es que eres demasiado tí­mido para acercarte a una mujer a la cual hablas en sueños ahora? ¿O es que habí­a alguien que te lo impedí­a?
[...]
Eres un joven convencido, de buena familia, de aspecto agradable, discí­pulo dócil de sus preceptores, que volverá pronto a las llanuras para olvidar completamente que ha hablado en sueños aquí­ y para ayudar a hacer grande y poderoso a su paí­s por su trabajo honrado en los astilleros. He aquí­ tu fotografí­a í­ntima, obtenida sin aparato. ¿La encuentras exacta?
—Te amo —balbuceó—, te he amado siempre, pues tú eres el Tú de mi vida, mi sueño, mi destino, mi deseo, mi eterno deseo.
—¡Vamos, vamos! —dijo ella—. ¡Si tus preceptores te viesen!
Pero él meneó la cabeza con desesperación, inclinando el rostro hacia el suelo, y contestó:
— Me tendrí­a sin cuidado, me tienen si n cuidado todos esos Carducci, la República elocuente, el progreso humano en el tiempo, pues ¡te amo!
Ella acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca.
 â€”Pequeño burgués —dijo —. Lindo burgués de la pequeña mancha húmeda. ¿Es verdad que me amas tanto?
[...]
— Eres, en efecto, un adulador que sabe solicitar de una manera profunda, a la alemana.
Y le puso el gorro de papel.
—¡Adiós, prí­ncipe del Carnaval! ¡Esta noche te subirá la fiebre, te lo predigo!
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta elevando uno de sus brazos desnudos, con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
— No olvides devolverme el lápiz.
Y salió


Mientras, entretiene el tiempo escuchando filosofar a dos retóricos que analizan la sociedad europea:

"¡Dios mí­o, la virtud cí­vica no sabe lo que quiere! Combate la disminución de la natalidad, pero exige que los dispendios para la educación y preparación profesional de los niños sean reducidos. Y sin embargo, la multitud se ahoga, y la lucha por el pan es más terrible que todas las guerras de los tiempos pasados."

"El principio fundamental de la doctrina económica, a saber que el precio resulta del equilibrio entre la oferta y la demanda, ha sido despreciado por cristianos y marxistas de todo corazón, y han condenado los actos de los que sacan partido de las circunstancias como una explotación cí­nica de la miseria del prójimo. Ha habido una explotación aún más criminal a sus ojos: la del tiempo, ese delito que consiste en hacerse pagar una prima por el sencillo transcurso del tiempo; dicho de otra manera: el interés, y abusar así­, para su propia ventaja y a costa del prójimo, de una institución divina, valedera para todos: el tiempo."

"Todas las corporaciones verdaderamente educadoras han sabido desde siempre lo que era realmente importante en la pedagogí­a: la autoridad absoluta, una disciplina de hierro, el sacrificio, la renuncia de sí­ mismo y la violación de la personalidad. Es desconocer profundamente a la juventud el creer que siente placer con la libertad. El placer más profundo de la juventud está en la obediencia"

"Ocurrí­a lo mismo, dijo, en las asociaciones de estudiantes. Esas asociaciones uní­an para toda la vida y sabí­an situar a sus adheridos, y cuando no se era miembro de una de ellas resultaba difí­cil abrirse camino en la administración. Por lo tanto, no demostraba Settembrini mucha habilidad citando nombres célebres para dar importancia a las logias: habí­a que admitir, por lo contrario, que, si tantos puestos importantes habí­an sido ocupados por los francmasones, eso no demostraba más que la potencia de la logia, que seguramente mangoneaba en el juego universal, cosa que Settembrini no querí­a confesar francamente."


Hans Castorp consigue dos veces a la chica rusa, la Circe, la Lilith, la de ojos de lobo de las estepas, y ambas la pierde, quizá por ello se arriesga a morir congelado durante una tormenta de nieve en la que tiene un sueño maravilloso que no os voy a contar

Y hay templarios, jesuitas, carbonarios,  francmasones, judí­os, antisemitas, illuminati y marxistas; también cierto es, hay gente normal, todo lo normal que pueda ser alguien que considera que el cinematógrafo es un invento grosero que sólo sirve para exhibir imágenes sensuales y violentas, ahí­tas de superficialidad y nocivas para el temple de un espí­ritu profundo.

También sale España, aunque no muy bien parada la verdad, sólo se salva Cataluña.

Podéis leer la novela on line en cualesquiera de estos dos enlaces,  aunque tardéis semanas, os gustará como escribe:
http://www.busateo.es/busateo//Libros-inmortales2/Mann-MontanaMagica/PDF.pdf
http://inabima.gob.do/descargas/bibliotecaFAIL/Autores%20Extranjeros/M/Mann,%20Thomas%20%20%281875-1955%29/Mann,%20Thomas%20-%20%20La%20montana%20magica.pdf

Aunque en realidad yo quiero el hilo para otra cosa, es sólo que como hoy es el dí­a del Libro he decidido regalaros uno.

yonnon

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #1 en: Abril 23, 2014, 10:14:29 a. m. »


Aunque en realidad yo quiero el hilo para otra cosa, es sólo que como hoy es el dí­a del Libro he decidido regalaros uno.

y no habia nada mas a mano con menos paginas?

Kármez

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #2 en: Abril 23, 2014, 12:57:22 p. m. »


Aunque en realidad yo quiero el hilo para otra cosa, es sólo que como hoy es el dí­a del Libro he decidido regalaros uno.

y no habia nada mas a mano con menos paginas?


ENNAS

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #3 en: Mayo 25, 2014, 06:53:16 p. m. »
"El vagabundo salvaje" vale decir "el desarraigado" (the wild rover) es una canción popular de origen incierto pero que se puede atribuir a cualquier liga abstemia o movimiento anti-alcohólico ya que intenta animar a la gente a dejar la bebida mediante la repetición machacona de un estribillo pegadizo.

And it's no, nay, never,
(tres o cuatro palmaditas)
No, nay, never, no more
Will I play the wild rover,
No never no more

Cuenta la historia de un tipo que después de pasar fuera largo tiempo, gastándose todo su dinero en whiskhey y cerveza, consigue volver a casa con un montón de dinero obtenido dios sabe cómo. Lo primero que hace es ir a la cervecerí­a que frecuentaba y engaña a su dueña haciéndole creer que no lleva dinero y pidiéndole que le fí­e, ésta le rechaza diciéndole que clientes que no pagan como él los tiene a diario. Entonces el muy bribón saca diez soberanos de oro de la faltriquera y la propietaria abriendo los ojos con solaz y deleite le dice que ya sabí­a que estaba bromeando y que al momento le servirá los mejores vinos y licores. El paisano se marcha sin hacer consumición y se dirige al hogar de sus padres, a los que confiesa todas sus vicisitudes y yerros rogándoles que perdonen al hijo pródigo, pero de nuevo sin mencionar el dineral que ha acumulado, éstos le hacen gran fiesta por su retorno y acá termina la canción.


Es una de las canciones más populares entre los irlandeses que, juerguistas como son, suelen berrearla cuando van completamente borrachos, medio en serio, medio en broma, pero siempre con toda su alma, un poco en plan "de verdad que mañana lo dejo". Eppur si mouve, funciona tarareártela con cierta sorna cada vez que estás ocioso y vas a la alacena a servirte un whisky tras otro por matar el tiempo y tus neuronas de paso; también es útil canturrear su machacón estribillo cada vez que te apetezca encender un cigarrillo. Al menos a mí­ me sirve, no garantizo resultados. Y supongo que no es más que intentar combatir dos adicciones a base de aferrarme a otra consistente en una melodí­a de las que cuesta sacar de la cabeza y que en el fondo se está riendo de mí­.

Intentadlo, como decí­a Sherlock Holmes al doctor Watson "conoce mis métodos, aplí­quelos, será instructivo comparar resultados".

Baku

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #4 en: Mayo 25, 2014, 10:15:25 p. m. »
It's very difficult todo esto.

Sergiostropovich

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #5 en: Mayo 25, 2014, 10:27:33 p. m. »
"El vagabundo salvaje" vale decir "el desarraigado" (the wild rover) es una canción popular de origen incierto pero que se puede atribuir a cualquier liga abstemia o movimiento anti-alcohólico ya que intenta animar a la gente a dejar la bebida mediante la repetición machacona de un estribillo pegadizo.

And it's no, nay, never,
(tres o cuatro palmaditas)
No, nay, never, no more
Will I play the wild rover,
No never no more

Cuenta la historia de un tipo que después de pasar fuera largo tiempo, gastándose todo su dinero en whiskhey y cerveza, consigue volver a casa con un montón de dinero obtenido dios sabe cómo. Lo primero que hace es ir a la cervecerí­a que frecuentaba y engaña a su dueña haciéndole creer que no lleva dinero y pidiéndole que le fí­e, ésta le rechaza diciéndole que clientes que no pagan como él los tiene a diario. Entonces el muy bribón saca diez soberanos de oro de la faltriquera y la propietaria abriendo los ojos con solaz y deleite le dice que ya sabí­a que estaba bromeando y que al momento le servirá los mejores vinos y licores. El paisano se marcha sin hacer consumición y se dirige al hogar de sus padres, a los que confiesa todas sus vicisitudes y yerros rogándoles que perdonen al hijo pródigo, pero de nuevo sin mencionar el dineral que ha acumulado, éstos le hacen gran fiesta por su retorno y acá termina la canción.


Es una de las canciones más populares entre los irlandeses que, juerguistas como son, suelen berrearla cuando van completamente borrachos, medio en serio, medio en broma, pero siempre con toda su alma, un poco en plan "de verdad que mañana lo dejo". Eppur si mouve, funciona tarareártela con cierta sorna cada vez que estás ocioso y vas a la alacena a servirte un whisky tras otro por matar el tiempo y tus neuronas de paso; también es útil canturrear su machacón estribillo cada vez que te apetezca encender un cigarrillo. Al menos a mí­ me sirve, no garantizo resultados. Y supongo que no es más que intentar combatir dos adicciones a base de aferrarme a otra consistente en una melodí­a de las que cuesta sacar de la cabeza y que en el fondo se está riendo de mí­.

Intentadlo, como decí­a Sherlock Holmes al doctor Watson "conoce mis métodos, aplí­quelos, será instructivo comparar resultados".

Mola.

Amazonia

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #6 en: Mayo 27, 2014, 04:03:39 p. m. »
Este hilo prometia por el titulo, pero es mayormente un copiaypega  y para eso, mejor ir directa a la fuente.

poshol na

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #7 en: Mayo 27, 2014, 05:16:55 p. m. »
Este hilo prometia por el titulo, pero es mayormente un copiaypega  y para eso, mejor ir directa a la fuente.

No te imagino yendo a la biblioteca, pidiendo un ejemplar de "La montña mágica" y leyéndolo en casa.

laura_m

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #8 en: Mayo 27, 2014, 05:21:38 p. m. »
Este hilo prometia por el titulo, pero es mayormente un copiaypega  y para eso, mejor ir directa a la fuente.

No te imagino yendo a la biblioteca, pidiendo un ejemplar de "La montña mágica" y leyéndolo en casa.


¿Por qué no? Creo que Amazonia en algún momento dijo que habí­a leí­do dos libros.
"...I'm middle-aged now. I like being bored"

Gipsy King

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #9 en: Mayo 27, 2014, 05:31:35 p. m. »
Y el embrutecimiento se hizo.
Sé siempre tú mismo...
...hasta que puedas ser un pirata.

Entonces sé un pirata.

Amazonia

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #10 en: Mayo 27, 2014, 06:54:11 p. m. »
Este hilo prometia por el titulo, pero es mayormente un copiaypega  y para eso, mejor ir directa a la fuente.

No te imagino yendo a la biblioteca, pidiendo un ejemplar de "La montña mágica" y leyéndolo en casa.

Si te soy sincera, no he ido nunca a una blibioteca, he sido.mas de discoteca, y tampoco es  que sea mucho de musica, aunque algunas canciones me gusten tampoco soy de estar todo el dia cantando.

Ho he sido de comprar libros, tengo como unos cinco cajones repletos, muchos de Stephen king ( durante algun tiempo me compraba todos sus libros y algunos de otros), eso si, desde que pierdo el tiempo tonteando aqui....no leo libros, pefiero entretenerme interactuando.

No, no he leido la montaña magica, el si lo hare...es impredecible, pero el copiar y pegar trozos de libro aqui, no es que sea criticable ( alla cada uno) pero para mi, denota deficits vivenciales, claro que esa es solo mi opinion, no se si equivocada o acertada.

El libro ya esta escrito, el autor del libro, como casi siempre, copia y pega, y a mi esa sola cosa, sin mas añadidura personal, no me aporta nada.

Que es moral, etica, y razonablemente aceptable, pues sera,  pero...a mi me deja sin reaccion, y espero que mi opinion sea igualmente aceptada.

solo he dicho, que por el titulo, el embrutecimiento, a MI me prometia, abro, y veo trozos de libro y digo, oh, una lastima.


que oye, que si a ti te gusta, perfecto, no es necesario que todos compartamis gustos e intereses, no??


ENNAS

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #11 en: Julio 13, 2014, 01:58:44 p. m. »
Me estoy volviendo un viejo gruñón.


"Gvarab was old enough that she often wandered and maundered. Attendance at her lectures was small and uneven. She soon picked out the thin boy with big ears as her one constant auditor- She began to lecture for him. The light, steady, intelligent eyes met hers, steadied her, woke her, she flashed to brilliance, regained the vision lost. She soared, and the other students in the room looked up confused or startled, even scared if they had the wits to be scared. Gvarab saw a much larger universe than most people were capable of seeing, and it made them blink. The light-eyed boy watched her steadily. In his face she saw her joy. What she offered, what she had offered for a whole lifetime, what no one had ever shared with her, he took, he shared. He was her brother, across the gulf of fifty years, and her redemption."

El entorno no ayuda. No ayuda ver ancianos vistiendo sus galas para salir para disimular que van a comedores sociales. No ayuda un espacio público tomado por mendigos y desarraigados. No ayuda que todas las semanas te convoquen contra un deshaucio en alguna calle cercana.

No ayuda que las antiguas panaderí­as, fruterí­as, carnicerí­as o pescaderí­as fueran sustituidas por mini-tiendas supermercado regentadas por chinos que amables y obsequiosos te acompañaban en tu compra metiendo los productos en la bolsa para que no te dieras cuenta de que estaban caducados, y a su vez, estos laboriosos y ladinos establecimientos de alimentación estén siendo desplazados por freidurí­as a cargo de sudamericanos que ofrecen el combo burguer-kebab-pizza-hot dog, comida sana y de calidad para el nene y la nena, en los que no obstante la gente se abstiene de entrar, sólo muy de cuando en cuando ves un grupito de gitanitos gí¼enos o quiza sean payos empobrecidos aparentando ser gitanos.

No ayuda tener que hacer la compra en centros comerciales. No ayuda que te ofrezcan merluza del índico o lubina chilena, carne argentina cortada a la española o jamones rumanos, bolsas de naranjas marroquí­es o arpilleras de patatas francesas. No es una cuestión de si son de más o menos calidad. La cuestión es cómo pueden ser tan barato transportar productos perecederos de una punta a otra del globo. ¿Es que el combustible lo regalan? ¿Acaso agricultores, ganaderos o pescadores trabajan gratis?

Así­ que abrir las páginas de información y encontrarte petulantes alabando las bondades del sistema hace que un pensamiento instantáneo, casi como acto reflejo condicionado, te sobrevenga: Un piolet en la cabeza.



"In his first burst of new resolutions he had made a point of getting to know Gvarab better. She responded as well as she could, but the winter had been hard on her; she was ill, and deaf, and old. She started a spring course and then gave it up. She was erratic, hardly recognizing Shevek one time, and the next dragging him off to her domicile for a whole evening’s talk. He had got somewhat beyond Gvarab’s ideas, and he found these long talks hard. Either he had to let Gvarab bore him for hours, repeating what he already knew or had partly disproved, or he had to hurt and confuse her by trying to set her straight. It was beyond the patience or tact of anyone his age, and he ended up evading Gvarab when he could, always with a bad conscience."

Os voy a decir por qué leo el diario.es. Porque no habla de deportes, salvo algún articulillo sobre los tejemanejes económicos. Pero no deja de ser un producto comercial destinado a gratificar a sus consumidores, basta con leer los sulfúreos comentarios de los lectores. Todos los de derechas son tontos y malos y seguro que además les huelen los pies.

Por contra la revista de entertaiment for gentlemen (no, Playboy no; Jot Down) saca artí­culos a tal velocidad que más que bocados de calidad ofrece paletadas de pienso compuesto que hay que deglutir sin saborear. Y de un tiempo a esta parte la mitad de las entradas siguiendo a la prensa generalista van de fútbol, dentro de que en consonancia con sus pares casi todos los artí­culos son de opinión. Y por no significarse frente a los demás medios, sus redactores futboleros componen textos entusiásticos, hiperbólicos, perifrásticos, analépticos, epifrásticos y sinestésicos. Todo para dorar unos partidos ramplones, donde más que juego hay deporte y antes que diversión, ejercicio de resistencia. Ni que tuvieran la exclusiva de las retransmisiones.

Creo que los redactores no se dan cuenta de lo molesto que resulta este exceso de alabanzas hacia quienes no las merecen. Como en otros momentazos como Madrid 2020, el comando terrorista itinerante Gamonal, o los cientos de miles de millones de españoles de todos los multiuniversos que se congratularon por la coronación de Felipe VI. Y luego los periodistas acusan a los polí­ticos de no ver la realidad: Será porque les leen. Y luego los periodistas se preguntan por qué bajan las ventas y las audiencias: ¿Quiénes son los que no ven la realidad?

Digamos que en el pasado se pudieron crear gustos y opiniones uniformes por falta de canales de información, a dí­a de hoy la competencia entre los medios nos ha llevado a tal inundación que tenemos que permanecer en el techo de nuestras casas voceando asustados a los de los islotes vecinos.



"He was finishing his third year at the Institute when Gvarab died. He asked to speak at her memorial service, which was held, as the custom was, in the place where the dead person had worked: in this case one of the lecture rooms in the Physics laboratory building. He was the only speaker. No students attended; Gvarab had not taught for two years. A few elderly members of the Institute came, and Gvarab’s middle-aged son, an agricultural chemist from Northeast, was there. Shevek stood where the old woman had used to stand to lecture. He told these people, in a voice hoarsened by his now customary winter chest cold, that Gvarab had laid the foundations of the science of time, and was the greatest cosmologist who had ever worked at the Institute. “We in physics have our Odo now,” he said. “We have her, and we did not honor her.” Afterwards an old woman thanked him, with tears in her eyes. “We always took tenthdays together, her and me, janitoring in our block, we used to have such good times talking,” she said, wincing in the icy wind as they came out of the building. The agricultural chemist muttered civilites and hurried off to catch a ride back to Northeast. In a rage of grief, impatience, and futility, Shevek struck off walking at random through the city.

Three years here, and he had accomplished what? A book, appropriated by Sabul; five or six unpublished papers; and a funeral oration for a wasted life.

Nothing he did was understood. To put it more honestly, nothing he did was meaningful. He was fulfilling no necessary function, personal or social. In fact — it was not an uncommon phenomenon in his field — he had burnt out at twenty. He would achieve nothing further. He had come up against the wall for good."


El Mundial está siendo acorde a la bazofia cultural que nos propina el siglo XXI. Incluso el célebre 1-7. Un equipo que sufrió para ganar a Argelia en la prórroga golea a unos impostores vestidos con la camiseta de Brasil. Al parecer Nike es la gran triunfadora pese a que Iniesta fallara en tres partidos más pases que en toda su vida, Rooney por fin a su tercer intento colara un gol en competición que no sirvió para nada, Cristiano Ronaldo al menos no se lesionó, cosa que si hizo Neymar, el único que se estaba salvando. ¿Y cómo es entonces que están tan satisfechos?

Bueno pues gracias a David Luiz uno de esos defensas centrales que (ésto los del Madrid y el Barí§a lo van a pillar a la primera) es guapo y desenvuelto, se incorpora con facilidad al ataque y no tiene ni puta idea de defender como demostró en el primer gol alemán y el segundo neerlandés. Pero el tipo vende por su bonhomí­a y presencia. Ha fracasado en todos los clubes donde ha jugado pero ahí­ sigue. Que vista ha tenido Mourinho al largarle por un pastizal antes del Mundial.

El hecho clave para entender el fenómeno David Luiz es su fanatismo religioso, es un evangélico, como Fernandinho al que su religión ha garantizado la titularidad, como se la obsequió a Fred que no cuela un gol ni a su hija en la puerta del garaje ofreciéndole el puesto de delantero centro de la canarinha. La concentración brasileña tení­a una imagen de la virgen ante la que prosternarse antes y después de los encuentros (falta les hací­a vistos sus escasos méritos). Hasta el sargento bigotón afirmaba que tras años sin pasar por una iglesia durante el mundial habí­a acudido a orar. Muchos rezos y rí­os de lloros, eso ha sido la otrora despreocupada y alegre Brasil. Religiosidad acartonada y épica peripatética.

¿Cómo voy a querer que gane Argentina? ¡Si es el mismo modelo utilitarista! Clasificarse de cualquier manera, mirar por el resultado cortoplacista, no pararse a pensar en las consecuencias de su exitismo. Capitalismo extractivo-corporativo en estado puro. Ganancias parasitarias y el que venga detrás que arrée.

¿Me pongo cí­nico? Puesto que este mundial es una mierda, bien está que lo gane un equipo de mierda.

¿Me pongo socrático? Y bué, que gane Argentina, y peor para el fútbol.

¿Cómo les dices a tus muchos amigos argentinos que ni merecen ganar, ni apruebas su delirante exhultancia?

¿Cómo no voy a querer que gane Argentina?


Me cuesta mucho comentar nada porque no consigo ocultar mi irritación.

Todas las citas en inglés pertenecen a "Los desposeí­dos" de Ursula K. Le Guin

yonnon

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Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #12 en: Julio 13, 2014, 02:07:04 p. m. »
Me estoy volviendo un viejo gruñón.


"Gvarab was old enough that she often wandered and maundered. Attendance at her lectures was small and uneven. She soon picked out the thin boy with big ears as her one constant auditor- She began to lecture for him. The light, steady, intelligent eyes met hers, steadied her, woke her, she flashed to brilliance, regained the vision lost. She soared, and the other students in the room looked up confused or startled, even scared if they had the wits to be scared. Gvarab saw a much larger universe than most people were capable of seeing, and it made them blink. The light-eyed boy watched her steadily. In his face she saw her joy. What she offered, what she had offered for a whole lifetime, what no one had ever shared with her, he took, he shared. He was her brother, across the gulf of fifty years, and her redemption."

El entorno no ayuda. No ayuda ver ancianos vistiendo sus galas para salir para disimular que van a comedores sociales. No ayuda un espacio público tomado por mendigos y desarraigados. No ayuda que todas las semanas te convoquen contra un deshaucio en alguna calle cercana.

No ayuda que las antiguas panaderí­as, fruterí­as, carnicerí­as o pescaderí­as fueran sustituidas por mini-tiendas supermercado regentadas por chinos que amables y obsequiosos te acompañaban en tu compra metiendo los productos en la bolsa para que no te dieras cuenta de que estaban caducados, y a su vez, estos laboriosos y ladinos establecimientos de alimentación estén siendo desplazados por freidurí­as a cargo de sudamericanos que ofrecen el combo burguer-kebab-pizza-hot dog, comida sana y de calidad para el nene y la nena, en los que no obstante la gente se abstiene de entrar, sólo muy de cuando en cuando ves un grupito de gitanitos gí¼enos o quiza sean payos empobrecidos aparentando ser gitanos.

No ayuda tener que hacer la compra en centros comerciales. No ayuda que te ofrezcan merluza del índico o lubina chilena, carne argentina cortada a la española o jamones rumanos, bolsas de naranjas marroquí­es o arpilleras de patatas francesas. No es una cuestión de si son de más o menos calidad. La cuestión es cómo pueden ser tan barato transportar productos perecederos de una punta a otra del globo. ¿Es que el combustible lo regalan? ¿Acaso agricultores, ganaderos o pescadores trabajan gratis?

Así­ que abrir las páginas de información y encontrarte petulantes alabando las bondades del sistema hace que un pensamiento instantáneo, casi como acto reflejo condicionado, te sobrevenga: Un piolet en la cabeza.



"In his first burst of new resolutions he had made a point of getting to know Gvarab better. She responded as well as she could, but the winter had been hard on her; she was ill, and deaf, and old. She started a spring course and then gave it up. She was erratic, hardly recognizing Shevek one time, and the next dragging him off to her domicile for a whole evening’s talk. He had got somewhat beyond Gvarab’s ideas, and he found these long talks hard. Either he had to let Gvarab bore him for hours, repeating what he already knew or had partly disproved, or he had to hurt and confuse her by trying to set her straight. It was beyond the patience or tact of anyone his age, and he ended up evading Gvarab when he could, always with a bad conscience."

Os voy a decir por qué leo el diario.es. Porque no habla de deportes, salvo algún articulillo sobre los tejemanejes económicos. Pero no deja de ser un producto comercial destinado a gratificar a sus consumidores, basta con leer los sulfúreos comentarios de los lectores. Todos los de derechas son tontos y malos y seguro que además les huelen los pies.

Por contra la revista de entertaiment for gentlemen (no, Playboy no; Jot Down) saca artí­culos a tal velocidad que más que bocados de calidad ofrece paletadas de pienso compuesto que hay que deglutir sin saborear. Y de un tiempo a esta parte la mitad de las entradas siguiendo a la prensa generalista van de fútbol, dentro de que en consonancia con sus pares casi todos los artí­culos son de opinión. Y por no significarse frente a los demás medios, sus redactores futboleros componen textos entusiásticos, hiperbólicos, perifrásticos, analépticos, epifrásticos y sinestésicos. Todo para dorar unos partidos ramplones, donde más que juego hay deporte y antes que diversión, ejercicio de resistencia. Ni que tuvieran la exclusiva de las retransmisiones.

Creo que los redactores no se dan cuenta de lo molesto que resulta este exceso de alabanzas hacia quienes no las merecen. Como en otros momentazos como Madrid 2020, el comando terrorista itinerante Gamonal, o los cientos de miles de millones de españoles de todos los multiuniversos que se congratularon por la coronación de Felipe VI. Y luego los periodistas acusan a los polí­ticos de no ver la realidad: Será porque les leen. Y luego los periodistas se preguntan por qué bajan las ventas y las audiencias: ¿Quiénes son los que no ven la realidad?

Digamos que en el pasado se pudieron crear gustos y opiniones uniformes por falta de canales de información, a dí­a de hoy la competencia entre los medios nos ha llevado a tal inundación que tenemos que permanecer en el techo de nuestras casas voceando asustados a los de los islotes vecinos.



"He was finishing his third year at the Institute when Gvarab died. He asked to speak at her memorial service, which was held, as the custom was, in the place where the dead person had worked: in this case one of the lecture rooms in the Physics laboratory building. He was the only speaker. No students attended; Gvarab had not taught for two years. A few elderly members of the Institute came, and Gvarab’s middle-aged son, an agricultural chemist from Northeast, was there. Shevek stood where the old woman had used to stand to lecture. He told these people, in a voice hoarsened by his now customary winter chest cold, that Gvarab had laid the foundations of the science of time, and was the greatest cosmologist who had ever worked at the Institute. “We in physics have our Odo now,” he said. “We have her, and we did not honor her.” Afterwards an old woman thanked him, with tears in her eyes. “We always took tenthdays together, her and me, janitoring in our block, we used to have such good times talking,” she said, wincing in the icy wind as they came out of the building. The agricultural chemist muttered civilites and hurried off to catch a ride back to Northeast. In a rage of grief, impatience, and futility, Shevek struck off walking at random through the city.

Three years here, and he had accomplished what? A book, appropriated by Sabul; five or six unpublished papers; and a funeral oration for a wasted life.

Nothing he did was understood. To put it more honestly, nothing he did was meaningful. He was fulfilling no necessary function, personal or social. In fact — it was not an uncommon phenomenon in his field — he had burnt out at twenty. He would achieve nothing further. He had come up against the wall for good."


El Mundial está siendo acorde a la bazofia cultural que nos propina el siglo XXI. Incluso el célebre 1-7. Un equipo que sufrió para ganar a Argelia en la prórroga golea a unos impostores vestidos con la camiseta de Brasil. Al parecer Nike es la gran triunfadora pese a que Iniesta fallara en tres partidos más pases que en toda su vida, Rooney por fin a su tercer intento colara un gol en competición que no sirvió para nada, Cristiano Ronaldo al menos no se lesionó, cosa que si hizo Neymar, el único que se estaba salvando. ¿Y cómo es entonces que están tan satisfechos?

Bueno pues gracias a David Luiz uno de esos defensas centrales que (ésto los del Madrid y el Barí§a lo van a pillar a la primera) es guapo y desenvuelto, se incorpora con facilidad al ataque y no tiene ni puta idea de defender como demostró en el primer gol alemán y el segundo neerlandés. Pero el tipo vende por su bonhomí­a y presencia. Ha fracasado en todos los clubes donde ha jugado pero ahí­ sigue. Que vista ha tenido Mourinho al largarle por un pastizal antes del Mundial.

El hecho clave para entender el fenómeno David Luiz es su fanatismo religioso, es un evangélico, como Fernandinho al que su religión ha garantizado la titularidad, como se la obsequió a Fred que no cuela un gol ni a su hija en la puerta del garaje ofreciéndole el puesto de delantero centro de la canarinha. La concentración brasileña tení­a una imagen de la virgen ante la que prosternarse antes y después de los encuentros (falta les hací­a vistos sus escasos méritos). Hasta el sargento bigotón afirmaba que tras años sin pasar por una iglesia durante el mundial habí­a acudido a orar. Muchos rezos y rí­os de lloros, eso ha sido la otrora despreocupada y alegre Brasil. Religiosidad acartonada y épica peripatética.

¿Cómo voy a querer que gane Argentina? ¡Si es el mismo modelo utilitarista! Clasificarse de cualquier manera, mirar por el resultado cortoplacista, no pararse a pensar en las consecuencias de su exitismo. Capitalismo extractivo-corporativo en estado puro. Ganancias parasitarias y el que venga detrás que arrée.

¿Me pongo cí­nico? Puesto que este mundial es una mierda, bien está que lo gane un equipo de mierda.

¿Me pongo socrático? Y bué, que gane Argentina, y peor para el fútbol.

¿Cómo les dices a tus muchos amigos argentinos que ni merecen ganar, ni apruebas su delirante exhultancia?

¿Cómo no voy a querer que gane Argentina?


Me cuesta mucho comentar nada porque no consigo ocultar mi irritación.

Todas las citas en inglés pertenecen a "Los desposeí­dos" de Ursula K. Le Guin

mas, mas

garvey

  • Visitante
Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #13 en: Julio 13, 2014, 02:12:08 p. m. »
Mola, si.

eldiaaaario.es cada vez es peor para mi gusto. No sólo porque en ocasiones cuando tratan un tema repiten la misma opinión en varias columnas, sino por la cantidad de temas que no tocan o tratan arbitrariamente. Es incompleto.

Ayer mismo trataban la manipulación de Castilla La Mancha Televisión (la tele de Cospedal, según el titular). Meses y meses sin hablar de televisión (a no ser tve, objetivo siempre de sus crí­ticas, como no) ni denunciar cientos de casos de información sesgada o manipulación en las teles privdas y cuando se trata de la de Cospedal sí­ es noticia.

Luego cantan sus intereses privados en la lí­nea editorial. Si telefónica la caga y Europa les sanciona, únicamente 'informan' y no 'opinan', en vista de que tienen un 'brandend content' de movistar patrocinando el blog de series. Sobre las televisiones privadas, lo he contado muchas veces, no opinan apenas, a no ser que sea para cositas como denunciar que en lasextta noche han usado una foto de un fotógrafo del diario sin autorización. Pero ni se acercan al resto de incongruencias. También son clientes, así­ que también los cuidan con sus silencios. Un tema que me provoca especial repulsión por su cinismo cuando se pasan el dí­a quejándose de otros medios que reciben publicidad institucional, de proteger intereses privados y van de periodismo a pesar de todo blablamentiras.

Sobre la opinión de Pablo Iglesias sobre la libertad de prensa repitieron dos columnas para defender la misma postura, cuando lo 'plural' hubiera sido en una, sí­ tanto insisten, defender la idea de una regulación, y en otra, por ejemplo, ofrecer el espacio a por ejemplo Ramón Lobo que era más crí­tico y proponí­a otro punto de vista.

Por suerte existe vozpopuli, cuartopoder, a veces infolibre y claro también jotdown, para no tener que leer solo a estos tipos.


« Última modificación: Julio 13, 2014, 02:37:44 p. m. por garv »

Bolo

  • Visitante
Re: El gran embrutecimiento.
« Respuesta #14 en: Julio 13, 2014, 03:41:32 p. m. »
Me hizo gracia cómo calificaban en la SER la presencia de Neymar en el partido de anoche: el brazo incorrupto de Santa Teresa.