Autor Tema: Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.  (Leído 1493 veces)

ENNAS

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Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.
« en: Octubre 19, 2014, 11:36:48 a.m. »
Tanto se hablaba en estos dí­as del escritor japonés que no me ha quedado otra que leerme un libro suyo para entender el fenómeno de sus fans coreando su candidatura al Nobel, mientras que los blogueros consideran malas sus dos novelas más conocidas "Tokio Blues" y "1Q94".

Encontré en un pdf mal puntuado y con párrafos enteros que se duplican una versión de "Kafka en la orilla":

http://juarezrd.files.wordpress.com/2014/04/haruki-murakami-kafka-en-la-orilla.pdf

"Quizá parezca un cuento de hadas. Pero no lo es. De ninguna de las maneras." (página 11)

1.- ¿Por qué Kafka?

Creo ver más similitud con el Ulises de James Joyce. Telémaco es un joven prí­ncipe que huye de su palacio para no hacer frente a los problemas y marcha en busca de su padre para que éste los resuelva y siga gobernando . Ese es su rasgo distintivo, se va de casa para seguir siendo un niño. A su vez Stephen Dedalus es un chico culto pero introvertido que rehuye la vida adulta y prefiere alimentar su intelecto, que tiene una mala relación con su padre motivo por el cual se va de casa. Hay mucho de Telémaco-Stephen Dedalus en el joven Prí­ncipe Expatriado protagonista.

Por su parte el viejo Detective Gatuno es un hombre que lo ha perdido todo en una guerra largo tiempo olvidada y disfrazado de mendigo al modo de Odiseo merodea por el hogar del que ha sido expulsado el Prí­ncipe Expatriado hasta obtener venganza. Pero como Leopold Bloom se trata de un hombre que se avergí¼enza de sí­ mismo, de una tara que arrastra desde tiempo atrás y que le convierte en el hazmerreí­r de los demás, lo que no quita para que sea un hombre afable y generoso con todos. Al contrario que el clásico, también partirá de ítaca-Tokio y emprenderá viaje al imponerse el deber de proteger el futuro del  joven.

2.- Los espí­ritus guardianes.

Ambos protagonistas tienen un protector que es una prolongación de éllos mismos.

En el caso del Prí­ncipe Expatriado es el Monje Erudito, que representa el pasado, el viejo mundo. Un hombre de elevada cultura capaz de citar párrafos enteros de clásicos y amigo de componer frases de validez universal para colgar en el muro de Facebook.  Coherente con su función de guardián del pasado simpatiza con los problemas del muchacho pero siempre tiene que consultar con autoridades superiores -la Emperatriz Celeste o el Surfista Fantasma- antes de hacer algo por él. Tampoco es de mucha ayuda si se presenta un conflicto, como muestra el ridí­culo diálogo de besugos que sostiene con un par de feminazis.

En obvia contraposición, el Detective Gatuno tiene como protector al espí­ritu del futuro y el nuevo mundo, simbolizado en el Turista Estadounidense. No hace falta darle grandes explicaciones, de hecho le aburren, basta con que se le diga lo que tiene que hacer y él lo hace. No es el muro de Facebook sino el buscador de Google.

3.- El final.

Estamos ante una novela amable con el lector. Es fácil de leer no es nada abtrusa. Incluye multitud de referencias a comidas, marcas de ropa, coches o aparatos eléctricos, reseñas de otros libros o de música. Incluso sus  pequeños errores (hay un momentazo Dan Brown con la Torre de Pisa) refuerzan el ego del que los lée. Otra de tantas obras de los últimos tiempos tan agradable como para prestarla o recomendarla, pero que no considerarí­a imprescindible en la biblioteca.

El autor mantiene el rumbo hacia el final feliz en que el Prí­ncipe Expatriado se reencuentra con Su Amada en un lugar mágico y atemporal. Ya salen las azafatas con sus mejores sonrisas recordando al pasaje los lemas habituales: Persigue tus sueños. Tú eres único y especial. Puedes conseguir lo que te propongas (con un poco de magia). Haz lo que te dicte el corazón...

Y en ese momento la Emperatriz Celeste se subleva y toma el mando del avión. Y sin leer ninguna proclama con Valores Fundamentales (lo que me parece un acierto), tan sólo con su actitud, el Prí­ncipe Expatriado cambia el rumbo del aparato para estamparlo contra las torres gemelas de la Busca de la Felicidad Personal y el Pensamiento Mágico.

Es entoces cuando recuerdas la cita de la página once con la que empecé esta pequeña disgresión.

Carson_

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Re: Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.
« Respuesta #1 en: Octubre 19, 2014, 07:43:41 p.m. »
Son muchos los fans de Murakami, en este mismo foro. Lo entiendo. Hay dos frases tuyas que comparto. Una es la de que refuerza el ego de quien lo lee. La otra es que es un autor para prestar o regalar para Sant Jordi, nunca defrauda.

Son dos buenas cualidades: llevarse al lector a la cama y encima depositarle una rosa en el cojí­n. Para mi gusto Murakami es blando, tierno según otros. No me siento sacudida por nada suyo de lo que leo. Y con “sacudida” se pueden añadir muchos otros adjetivos, Lo sé entusiasta de Scott Fitzgerald. Cuando acabé por primera vez El gran Gatsby, literalmente se me anegaron los ojos. No sólo por la historia, que es soberbia, también porque pensé: hijoputa, qué bien escribes.

Murakami, un buen escritor, no más.

Sergiostropovich

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Re: Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.
« Respuesta #2 en: Octubre 20, 2014, 12:36:27 p.m. »
Los libros 1 y 2 de 1Q84, que se han editado juntos, me molaron. También era lo primero que le leí­a y me sorprendió el estilo, la ambientación y las historias paralelas con esa mezcla de realismo mágico. Pero mejor dejarlo ahí­, sin terminar e imaginándote tú como podrí­a concluir la historia. Porque en el tercero lo estropea, vaya. Tokyo Blues ni fu ni fa, lo mismo que After Dark o Los años de peregrinación del chico sin color. Sin embargo el de El Fin del Mundo y un despiadado paí­s de las maravillas y Baila, baila, baila tienen su aquel, aunque de éste último no me he leí­do La caza del carnero salvaje, que va antes y creo que está relacionado en cierta medida. También me quedan por leer los que siempre me han dicho que son los mejores, el de Kafka en la orilla y el de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Va, como ya he comentado en alguna ocasión, que a mi a partir del segundo que me leí­ me quedó la sensación de que este tí­o cocina siempre con los mismos ingredientes, aunque cada vez te los mezcla de manera diferente y así­ unas veces le ligan mejor que otras, ¿no? Lo de candidato al Nobel me parece un exceso y pura propaganda editorial, joder. Entretenido y con público. Y ya.

Personalmente prefiero a Yoko Ogawa o a Banana Yoshimoto. Pero Leopoldo dirá que escriben historias para chicas, seguro.

Schlorak

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Re: Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.
« Respuesta #3 en: Noviembre 18, 2014, 05:35:42 p.m. »
La gente tira demasiado hacia los extremos. Tenemos, por un lado, a los fans que lo adoran y lo colocan por las nubes, como si leer a Murakami fuera LO intelectual, LO guay, LO erudito. Por otro, esos haters, cuyas crí­ticas podrí­an rozar el hijoputismo y que aseguran que las obras de este autor rozan el nivel de Crepúsculo y demás Best Sellers para adolescentes hormonadas o amas de casa sedientas de aventura. Para mí­ es un buen escritor, un poco por encima de la media, pero YA. Creo que hay otros escritores muy por encima.
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