Autor Tema: Abandonen el mito: Masturbarse es pecado  (Leído 401 veces)

Sarri_

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Abandonen el mito: Masturbarse es pecado
« en: Junio 16, 2006, 05:39:16 p.m. »
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre;
si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad."
Filipenses 4:7-8

La pregunta en este dí­a es: ¿se puede realmente tapar el sol con un dedo? La respuesta obvia serí­a "No". ¿Podrí­amos meter toda el agua de un océano en un vaso? Serí­a Imposible. ¿Se pueden ignorar las ataduras en el área sexual de los jóvenes en nuestras iglesias? Lastimosamente en algunas congregaciones dicen "sí­ podemos ignorarlos".

Esta es una época para romper con mitos y tabúes acerca del tema de la sexualidad, y en este dí­a quiero tocar uno en forma especí­fica como lo es la masturbación.
Hace poco leí­ un artí­culo en donde se decí­a que muchos de los varones en las iglesias de Estados Unidos alimentaban su mente con pornografí­a y practicaban la masturbación. No podemos ignorar que muchos jóvenes están cayendo en este vicio, y mucho menos podemos ignorar que hay lí­deres juveniles, hombres y mujeres, ministros y servidores del reino de Dios que están atados a ello.

De ello, he de confesar, que yo era uno de los engrosaba esa lista, ya que comencé a ver pornografí­a XXX desde los 13 años de edad, levantaba manos en la iglesia, pero en mi mente estaba deseando llegar a la casa a ver los programas que daban a altas horas de la noche. Hasta que Dios, por su eterno amor, me dio libertad. Pronto me di cuenta que no era el único que habí­a pasado por eso, pronto muchos lí­deres de alabanza y adoración, maestros de enseñanza bí­blica, pastores de jóvenes, tanto dentro como fuera de mi iglesia, me pedí­an que les diera consejo porque estaban teniendo problemas con la masturbación, y tení­an temor de decirlo, porque se sentí­an muy mal y porque después los iban a señalar.

Cuando hablamos de masturbación, el pecado o problema principal, se desarrolla en la mente, de hecho en la parte orgánica no causa ningún problema en particular, claro a menos de que sea una masturbación demasiado compulsiva. El principal daño se genera en tu mente, pues nadie se masturba pensando en un hermoso paisaje, sino que es necesario desarrollar una fantasí­a sexual, y allí­ es donde entra la influencia de pecado de la carne, como es la lujuria. Mira lo que dice Jesús:

"Oí­steis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón."
Mateo 5:27-28

El pecado realmente se genera cuando tu mente concibe y da lugar a la lujuria, tu mente se comienza a enfermar y comienzas a sufrir el efecto de un vicio, pues cada vez necesitas algo más fuerte y un estí­mulo mayor, cuando vez a un hombre o mujer en la calle que te llama la atención prácticamente tu mente se imagina una fantasí­a sexual por unos instantes. Esto comienza a generar diversos trastornos psí­quicos.

Un mito sobre este tema, es decir que es algo saludable y esto es falso. Si, hay eventos naturales que se realizan durante cambios hormonales, generalmente esto se manifiesta por "sueños mojados"
y estos son INVOLUNTARIOS (estos sueños serí­an malos y tendrí­a que ministrarse cuando se producen por una constante alimentación de pornografí­a en la mente);
pero la masturbación constituye un acto voluntario en donde - generalmente - está de por medio una fantasí­a lujuriosa.

Quiero recomendar algunos pasos prácticos para la libertad en Cristo:




- Debes pedir al Señor perdón por tu pecado de lujuria, con todo tu corazón, deseando un cambio en tu vida.

- Perdónate a ti mismo, cuando uno cae en la masturbación tiene un sentimiento de culpabilidad y uno se siente sucio, pero recuerda que has dado el primer paso y que Jesús te perdonó, rechaza toda condenación que venga a tu mente.

- Evita estar solo, comienza a desarrollar actividades que distraigan tu mente, por ejemplo el deporte, la música, la lectura, etc. Evita que tu mente esté pasiva.

- Mantén una disciplina de oración y lectura de la Palabra de Dios, eso nos va fortalecer cuando venga la tentación.

- Evita ver televisión o pelí­culas con contenido sexual/erótico. O si sabes que es un debildad que tienes, evita ver T.V. en altas horas de la noche.

- Apóyate de un consejero o compañero de batalla. Es bueno tener a alguien maduro y abierto de pensamiento para que te ayude a salir de esto (no se lo cuentes a cualquiera). Alguien que te apoye en oración cuando estás siendo tentado, y que te oriente en tu caso especí­fico.

- Desarrolla una voluntad firme para no caer. Recuerda que el Espí­ritu Santo está allí­ para ayudarte... vez tras vez.



Si tienes alguna duda, o si estos consejos te ayudan en algo, no dudes en escribirme y recuerda que Dios te ha llamado a libertad.


Leido en la red, Amen
« Última modificación: Junio 16, 2006, 05:43:01 p.m. por Sarri_ »