Autor Tema: Moscas  (Leído 1002 veces)

maburro

  • Visitante
Moscas
« en: Julio 16, 2006, 08:44:14 p. m. »
De haberlo sabido adivinar, por nada del mundo me habrí­a atrevido entrar allí­, pero ése dí­a no me dio por jugar a las adivinaciones. Escapar era lo único que querí­a, escapar de allí­.
Estaba lleno de moscas verdes con colmillos, todas ansiosas por comerme para merendar. La primera mosca que se atrevió a morderme acabó aplastada con mis propias manos. Eso hizo retroceder al millón de moscas que vení­an detrás. No se lo iba a poner tan fácil, lucharí­a por defender mi vida aplastando con mis propias manos a quien se atreviera a acercarse a mí­.
-¡Llévate cuidao que te arranco las alassssss! –grité a una que se estaba acercando peligrosamente
La mosca se quedó quieta mirándome. De mi parte yo también la seguí­ mirando a ella hasta que la acobardé con mi mirada. Luego se dio la vuelta y se unió al grupo.
Tení­a controlado al ejército de fieras en la distancia de unos metros, trabajando mi mente para ver si habí­a alguna forma de salir de allí­. Habí­a visto pelí­culas en las que el héroe se ve en trances peores que el mí­o y consigue vencer sin apenas despeinarse. Habí­a crecido con ellas, pero la mayorí­a de edad me habí­a servido para diferenciar entre la ficción y lo real. Allí­ no existí­a la magia del cine.
Las moscas, capitaneadas por una mosca que a mi parecer intentaba convencerlas de que la unión hace la fuerza, fueron por fin convencidas, y en un instante me vi rodeada de ellas. Yo les dije que no, que pararan, que estaba dispuesta a negociar, que si esto, que si lo otro… Una parte de mí­ ya habí­a desaparecido. Ante la inminente desaparición de otra parte, yo seguí­a empeñada en defenderme, pero no me quedaron fuerzas apenas para levantar mi brazo devorado hasta el codo y decirle adiós a la vida,,,

(Lo que hace el aburrimiento)