Autor Tema: Hecho real  (Leído 3188 veces)

Tigrita

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Hecho real
« en: Agosto 13, 2006, 01:25:24 a.m. »
Tarde, como siempre. Cuando hay prisa, el camino siempre es largo y eterno, y si los segundos vuelan tan cerca de la hora prefijada por el dentista, aún más. Total, para que luego tenga que esperar sin compasión mientras ojeo revistas que el año pasado ya eran atrasadas.

El coche de mi hermano tampoco acompaña, o el coche o yo, que no me muestro demasiado hábil a su vera. Me siento abducida por sus enormes asientos de todoterreno mientras vuelo bajo. Allá abajo, como a dos metros, diviso pequeños utilitarios que miro por encima del hombro con condescendencia. Desde estas alturas el mundo es mí­o.

Dejaré la cháchara conmigo misma que ya estoy, he llegado. Apenas me quedan unos metros para la consulta.
¡¡¡Opppppppppppppps, un hueco en baterí­a!!! Pues no se me escapa, no señor. Llegar y aparcar no ha resultado tan difí­cil después de todo.

En un segundo he aparcado y al siguiente me lanzo a abrir la puerta para aterrizar en el mundo. ¡¡¡Vaya por Dios!!! No me habí­a percatado cuan cerca he aparcado del coche de al lado. Eso sí­, en cuanto he saltado de mi coche toda feliz y he quedado encajada entre los dos coches me he dado perfecta cuenta. No puedo creerlo, mis pies patalean al aire mientras mi culo se aprisiona entre asiento y puerta. No hay problema, tranquilidad. Un poquito para arriba y listo, vuelvo a entrar y vuelvo a salir. Nada. Que no puedo. Ni para arriba, ni para abajo, estoy prisionera en este puto hueco. Quién será el imbécil que ha dejado el coche tan cerca, ¿¡No podrí­a haberlo dejado un poquito, sólo un poquito más allá!????

¡¡¡Madre de Dios!!!!, Un metro, por lo menos falta un metro para que mis pies toquen suelo. ¡Maldito trasto! Ruego al cielo que no pase ningún conocido por aquí­. Claro que, ningún conocido iba a pasearse por este barrio a las ocho de la mañana nada menos. Dejaré de respirar a ver si encojo y caigo. Nada, me veo atrapada aquí­ hasta la eternidad, o hasta que pierda un par de kilos en el culo, sólo entonces resbalaré hací­a abajo.

Me empiezan a doler las pantorrillas al roce con la puerta. Si por lo menos pudiera llegar al móvil…
Mejor que no, no puedo llamar a los bomberos y decirles que se me ha quedado el trasero encajado entre dos coches.

Jaume de Ponts i Mateu

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íNO!
« Respuesta #1 en: Octubre 06, 2012, 12:07:19 a.m. »
no puedo llamar a los bomberos y decirles que se me ha quedado el trasero encajado entre dos coches...
¡NO, Virgen Santí­sima!, ¡CUALQUIER cosa antes de TAL, vraiment!

Veo que usted (o, quien sea -lo digo por lo de "hecho real", claro-) encontró otra solución más.., más.., más, digámoslo así­ son gotica de acritud.., presentable.

CONGRATULATIONS.

¡Ah!; y, me ha ENCANTADO la histoire. Un negro sobre blanco sólido. Un tempo profesionalmente entretenido. Un discurso eficaz. Un tono perfecto. CHAPEAU, sin duda alguna.

Siempre, en cualquier caso, a su disposición.

Jaume de Ponts i Mateu
jaumedeponts@terra.es
Lleida (Segrií )
-Catalunya/UE-
06/10/2012, 00'06 hs. a.m.
¡Oh, la HISTORIA!
http://www.my-forum.org/foros.php?id=30282
"...porque, lo que se puede medir y contar NO es opinable" (sentencian, como saben, DEFINITIVAMENTE los classiques...)

_Amazonia_

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Re: Hecho real
« Respuesta #2 en: Octubre 31, 2012, 11:23:46 p.m. »
Tarde, como siempre. Cuando hay prisa, el camino siempre es largo y eterno, y si los segundos vuelan tan cerca de la hora prefijada por el dentista, aún más. Total, para que luego tenga que esperar sin compasión mientras ojeo revistas que el año pasado ya eran atrasadas.

El coche de mi hermano tampoco acompaña, o el coche o yo, que no me muestro demasiado hábil a su vera. Me siento abducida por sus enormes asientos de todoterreno mientras vuelo bajo. Allá abajo, como a dos metros, diviso pequeños utilitarios que miro por encima del hombro con condescendencia. Desde estas alturas el mundo es mí­o.

Dejaré la cháchara conmigo misma que ya estoy, he llegado. Apenas me quedan unos metros para la consulta.
¡¡¡Opppppppppppppps, un hueco en baterí­a!!! Pues no se me escapa, no señor. Llegar y aparcar no ha resultado tan difí­cil después de todo.

En un segundo he aparcado y al siguiente me lanzo a abrir la puerta para aterrizar en el mundo. ¡¡¡Vaya por Dios!!! No me habí­a percatado cuan cerca he aparcado del coche de al lado. Eso sí­, en cuanto he saltado de mi coche toda feliz y he quedado encajada entre los dos coches me he dado perfecta cuenta. No puedo creerlo, mis pies patalean al aire mientras mi culo se aprisiona entre asiento y puerta. No hay problema, tranquilidad. Un poquito para arriba y listo, vuelvo a entrar y vuelvo a salir. Nada. Que no puedo. Ni para arriba, ni para abajo, estoy prisionera en este puto hueco. Quién será el imbécil que ha dejado el coche tan cerca, ¿¡No podrí­a haberlo dejado un poquito, sólo un poquito más allá!????

¡¡¡Madre de Dios!!!!, Un metro, por lo menos falta un metro para que mis pies toquen suelo. ¡Maldito trasto! Ruego al cielo que no pase ningún conocido por aquí­. Claro que, ningún conocido iba a pasearse por este barrio a las ocho de la mañana nada menos. Dejaré de respirar a ver si encojo y caigo. Nada, me veo atrapada aquí­ hasta la eternidad, o hasta que pierda un par de kilos en el culo, sólo entonces resbalaré hací­a abajo.

Me empiezan a doler las pantorrillas al roce con la puerta. Si por lo menos pudiera llegar al móvil…
Mejor que no, no puedo llamar a los bomberos y decirles que se me ha quedado el trasero encajado entre dos coches.

.

No entiendo porque no puedes llamar a los bomberos y decirles lo que ha pasado.

Yo llame a la policia a grito pelado cuando me quede atascada en la puerta giratoria del areopuerto, no por exceso de lorzas, no, yo buscaba mi maleta, es decir, en realidad buscaba la cinta transportadora que escupiria mi maleta.

Y oye, que debi de pasarmela y an dando andando llegue a una puerta giratoria. Tenia un cartel en el que decia prohibido el paso, cerca de esa puerta habia otra en la que habia un cartel que ponia punto de no retorno.
Asocia el punto de no retorno a algo tan peligroso como la desintegracion molecular, asi que decidi que prohibido el paso era mucho menos peligroso.

Force la puerta, si, de tal forma que quede atrapada entre barras de acero inoxidable, y cuando vi a un matrimonio que viajaba en mi vuelo y que seguramente buscaban la misma cinta transportadora que yo, grite: No, por aqui no es, por favor, busque a la policia, me he quedado atascada. Sali por mis propios medios retorciendo mi cuerpo cual serpiente mientras una vigilante del areopuerto me miraba y me advertia que podia quedarme alli hecha un cuatro.


Hace poco fui a un centro comercial con una amiga, al salir, un puto deportivo habia invadido mi espacio de aparcamiento de tal modo...que si salia de la cuadricula o le daba al de atras, o jodia el deportivo o destrozaba el coche que tenia a mi derecha.
mande a mi amiga para que avisara al encargado del parking del centro comercial, pero volvio al cabo de 10 minutos sin haber encontrado al encargado, gracias a Dios el coche de mi derecha era ocupado por el conductor, menos mal, se iba y asi yo podria salir.

Arranco el coche y mi amiga me ice que pare un momento, sale del coche y contemplo estupefacta como mi amiga saca una llave y hace polvo la carroceria del deportivo. Vamos, lo que se dice una autentica gamberra metida en años.

Claro, recordandolo no puedo hacer otra cosa que reirme.

Jaume de Ponts i Mateu

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por...
« Respuesta #3 en: Noviembre 03, 2012, 02:36:35 p.m. »
tarde...
Por cierto y hablando ya de pelí­n..; ¿domina usted el inglés?

Si fuese así­, darling, le recomiendo ENCARECIDAMENTE la lectura de, al menos, el primer tomo -London, Vintage Books, 2011- de la Fifty Shades Trilogy de madame Erika Leonard (née Mitchell), E. L. James.

Sí­: lamentablemente, darling, la versión al castellano de doña Pilar de la Peña i Minguell y doña Helena Trí­as i Bello incinera (por ineludibles exigencias de la editorial; hay que precisarlo, sí­) en el ara del taco la finesse de lo cultivadamente explí­cito y troca SALVAJEMENTE el delicadí­simo negro sobre blanco de una exquisita dama de Buckinghamshire formada en los más exclusivos y elitistas centros privés del United Kingdom en cutre pasto de putones menopáusicos del arroyo fecal con, eso sí­.., capacidad, ¡al menos!, para leer sin marearse y/o agotarse más de una página. Me consta CUíNTO se resistieron tanto mi queridí­sima Pi {la, dicho sea de paso.., brillantí­sima autora de la traslation de la, tristemente, muy poco vendida "Los fogones de José Andrés" -Cap i Casal, Planeta, 2005-} como su muy competente colega..; pero, ai lí s!, también comprendo cuán suicida es, en ciertas circunstancias y tal y como está el percal, ¡empezar a discrepar respecto de quien paga!

¿Por qué se lo recomiendo?

Pues..; porque, tal y como usted escribe, SIN duda alguna le gustará.

La versión vernacula, insisto.

PASE, ¡por supuesto!, del argumento. Es, al fin y al cabo, un déjí -vu. Un simple pretexto {ásegura la autora que, en definitiva, todo viene de la paradójica convivencia en sus asaduras entre una posición MUY displicente versus los mormones y su allanado flash respecto del negro sobre blanco de Stephenie Morgan Meyer}.

Sumérjase en la melodí­a, en la cadencia, en el ritmo....

Ahí­ está la autora.

Ahí­, escribiendo como usted escribe, se reconocerá.

Siempre, en cualquier caso, a sus encantadores pies, chérie.

Jaume de Ponts i Mateu
« Última modificación: Noviembre 03, 2012, 02:38:16 p.m. por Jaume de Ponts i Mateu »
"...porque, lo que se puede medir y contar NO es opinable" (sentencian, como saben, DEFINITIVAMENTE los classiques...)