Autor Tema: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.  (Leído 20413 veces)

Kamarasa GregorioSamsa

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Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« en: Marzo 13, 2006, 01:03:21 p.m. »
Extraí­do del número 14 de la revista Mente y Cerebro.


MENTIROSOS NATOS
¿Por qué mentimos tanto y tan bien? Sencillamente, porque funciona en la evolución .
David Livingstone Smith

“Las investigaciones sobre el engaño se centran casi siempre en la mentira en su sentido más estricto, es decir, en la declaración deliberada de cosas que no son verdad. Pero nuestra querencia se extiende mucho más allá de la falsedad explí­cita y verbal. Mentimos por omisión;
mentimos mediante las sutilezas de las exageraciones o la restricción mental. Nos aplicamos en un sinfí­n de formas de engaño no verbal: nos hacemos maquillajes, pelucas, cirugí­a estética;
nos vestimos y aderezamos para disimular nuestro auténtico aspecto;
nos aplicamos fragancias artificiales para apagar los olores de nuestro cuerpo. Lloramos lágrimas de cocodrilo, fingimos orgasmos y exhibimos cálidas sonrisas de bienvenida. Las mentiras verbales explí­citas no son sino una pequeña figura en el vasto tapiz de la falsedad humana.

Más, ¿por qué mentimos con tanta facilidad? Porque da resultado. No hay otra respuesta más directa, los homo sapiens que mientan con mayor destreza tendrán ventaja sobre sus semejantes en la lucha por el éxito reproductivo, que es el piloto de la locomotora de la evolución. Para tener éxito como personas hemos de adaptarnos a un sistema social finamente entretejido, a pesar de lo cual nuestro objetivo primordial es cuidar de nosotros por encima de todos. A ello ayuda la mentira. Y al mentirnos a nosotros mismos, un talento integrado en nuestro cerebro, nos resulta más fácil aceptar nuestra falsaria conducta.”

“Plantas y animales se comunican entre sí­ mediante sonidos, exhibiciones rituales, colores, aromas transportados por el aire y otros métodos. En el pasado, los biólogos dieron por hecho que la función de estos sistemas de comunicación era la transmisión de información exacta. Pero cuanto más vamos sabiendo, más evidente resulta que las especies no humanas dedican grandes esfuerzos a enviar mensajes falaces. [v.gr. Orquidea Espejo (ophrys speculum) o culebra chata (hetorodon plastirhinos)]. Estos y otros casos demuestran que la naturaleza favorece el engaño, porque proporciona ventajas adicionales para la supervivencia.”

“La hipótesis [propuesta por W. Byrne y Andrew Whiten] de la inteligencia maquiavélica fue el motor que empujó a nuestros antepasados a ir adquiriendo cada vez mayor inteligencia y hacerse cada vez más aficionados a mudar de opinión, cerrar tratos, farolear y confabularse con otros. Lo cual significa que los seres humanos son mentirosos natos.”

“En el quehacer diario, la compleja coreografí­a de la interacción social ocupa el centro de la escena. Los falsarios más diestros continúan cosechando ventajas y beneficios que les son negados a sus semejantes más honrados o menos competentes. La mentira nos facilita las interacciones sociales, la manipulación del prójimo y la amistad ajena.

Existe incluso una correlación entre popularidad social y destreza para el engaño. Falseamos nuestros currí­culos al solicitar trabajo, plagiamos trabajos ajenos para mejorar nuestra nota media e inventamos toda clase de fábulas ante deseables partenaires sexuales para seducirlos. Las investigaciones revelan que los mentirosos son, a menudo, más capaces de conseguir puestos de trabajo o de seducir a individuos de sexo opuesto y establecer relaciones.”

Engañarse a sí­ mismo

“Por paradójico que parezca, la razón primordial de que seamos tan hábiles engañando a otros estriba en nuestra capacidad para engañarnos a nosotros mismos. Existe una curiosa asimetrí­a en la forma en que distribuimos la insinceridad. Aunque dispuestos a menudo a acusar a los demás de falsedad ante nosotros, somos asombrosamente tolerantes en lo que atañe a nuestra propia doblez. Las experiencias de cuando fuimos ví­ctimas de un engaño quedan grabadas indeleblemente en nuestra memoria, mientras que nuestras propias falacias se escapan de nuestras lenguas con tal facilidad que con frecuencia ni nos damos cuenta de que lo son.”

“Si se desea comprender el autoengaño, es necesario partir de una concepción más sólida sobre la forma en que opera la mente. El cerebro consta de cierto número de sistemas funcionales. El sistema responsable de la cognición –la parte pensante del cerebro- difiere bastante del sistema que produce experiencias conscientes. La relación entre ambos sistemas puede compararse con la relación entre la unidad de proceso [CPU] y la pantalla de un ordenador personal. El trabajo se realiza en la CPU, la pantalla se limita a exhibir la información que le es transferida desde el procesador. Por lo mismo, los sistemas cognitivos del cerebro llevan a cabo el pensamiento, mientras que la consciencia presenta la información que ha recibido. La consciencia desempeña en la cognición un papel mucho menos importante de lo que se habí­a esperado […] Por extraño que parezca, es posible que la consciencia no haga nada, excepto exhibir los resultados de la cognición inconsciente.

Este modelo general de la mente nos proporciona exactamente lo que necesitamos para resolver la paradoja del autoengaño, al menos, en teorí­a. Somos capaces de engañarnos a nosotros mismos invocando el equivalente de un filtro cognitivo entre la cognición inconsciente y la alerta consciente. El filtro adelanta información antes de que ésta alcance el nivel de la consciencia, impidiendo la proliferación de pensamientos seleccionados a lo largo de las sendas neuronales que conducen a la consciencia.

Pero, ¿por qué habrí­amos de filtrar la información? […] Resulta ventajoso engañarse a uno mismo, porque nos ayuda a mentir a otros más convincentemente. La ocultación de la verdad a nosotros mismos sirve para ocultársela a otros.”

“Esta capacidad para creernos nuestras propias mentiras nos permite manipular egoí­stamente a otros, manteniéndonos al mismo tiempo adecuadamente inocentes sobre nuestros turbios propósitos.

De ser así­, el autoengaño arraigó en la mente humana como instrumento de manipulación social. […] La capacidad de creer nuestras mentiras nos ayuda a embaucar más eficazmente a los demás. Nos permite mentir con sinceridad, mentir sin darnos cuenta de que lo estamos haciendo. Ya no es necesario un montaje teatral, fingir que estamos diciendo la verdad. De hecho, la persona que se autoengaño se halla realmente diciendo la verdad hasta donde se le alcanza, y esa credulidad en su propio cuento lo hace tanto más convincente.”

“El autoengaño, obviamente, no es siempre tan absoluto. A veces tenemos conciencia de que estamos siendo engañados voluntariamente por nuestro propio juego de timador, y nos negamos a confesarnos lo que pretendemos hacer. Sabemos que los cuentos que nos contamos a nosotros mismos no casan con nuestra conducta, o que no cuadran con las indicaciones de tipo corporal, como el alboroto del corazón o la sudoración palmar, que delatan nuestro estado emotivo.”

“En otras ocasiones, sin embargo, nos mantenemos en la feliz ignorancia de que estamos engañándonos a nosotros mismos. La perspectiva biológica nos ayuda a comprender la razón de que los engranajes cognitivos del autoengaño actúen con tanta suavidad y silencio. Imperceptiblemente y con gran sagacidad nos enredan en actuaciones teatrales trazadas con una destreza tal, que la actuación ofrece todos los indicios de sinceridad completa, incluso para los propios actuantes.”


LA MENTIRA QUE DA FELICIDAD

Tal vez mentirnos a nosotros mismos ayude a conservar la salud mental. Diversos estudios, ya clásicos, indican que las personas moderadamente deprimidas se engañan a sí­ mismos en menor medida que los individuos “normales”. Lauren B. Alloy y Lyn Y. Abramson sacaron a la luz esa tendencia manipulando clandestinamente el resultado de una serie de juegos. Los individuos sanos se inclinaban a creer en su superioridad cuando ganaban la partida trucada, y también, por lo general, tendí­an a subestimar su contribuciones al resultado cuando éste era malo.

Los individuos deprimidos, en cambio, evaluaban sus contribuciones con una precisión mucho mayor. En otro estudio, Peter M. Lewinsohn, demostró que los depresivos juzgan las actitudes que tienen hacia ellos otras personas con mayor exactitud que los no deprimidos. Además, esta capacidad se va perdiendo conforme resultan aliviados los sí­ntomas psicológicos de la depresión a causa del tratamiento.

Es posible que la salud mental se base en el autoengaño y que la caí­da en la depresión se deba a una deficiencia en la capacidad de engañarse a uno mismo.


Sí­

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #1 en: Marzo 13, 2006, 02:54:49 p.m. »

Está muy bien, define y describe el autoengaño, pero no dice nada sobre cómo "usarlo mejor"
de forma consciente

Me interesa saber hasta qué punto es beneficioso el autoengaño y a partir de qué punto debemos dejar de lado esa herramienta

Sí­

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #2 en: Marzo 13, 2006, 06:07:20 p.m. »

Pero en algún momento hay que aceptar la realidad, quiero decir, que en algún punto hay que trazar una lí­nea que separe el uso beneficioso y saludable del autoengaño del que no es más que una cobardí­a...

Lucrecio Bórgiez

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #3 en: Marzo 13, 2006, 06:11:17 p.m. »
No es probable que la lí­nea exista. Tal vez sea una lí­nea de conveniencia, a modo de Tratado de Tordesillas.

Entonces era cierto, la mentira no existe y en realidad es una simple acción del proceso evolutivo. El último mensaje de laura_m me ha provocado muchí­simo vértigo al leerlo.

Saludos.
Borgia.

Sí­

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #4 en: Marzo 13, 2006, 06:18:30 p.m. »
No es probable que la lí­nea exista. Tal vez sea una lí­nea de conveniencia, a modo de Tratado de Tordesillas.

Eso sí­, que seamos nosotros mismos los que decidamos "cuanta"
realidad debemos aceptar y frente a cuanta hemos de permanecer "ilusos"

Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #5 en: Marzo 13, 2006, 06:26:18 p.m. »

Está muy bien, define y describe el autoengaño, pero no dice nada sobre cómo "usarlo mejor"
de forma consciente

Me interesa saber hasta qué punto es beneficioso el autoengaño y a partir de qué punto debemos dejar de lado esa herramienta

Preguntas, más o menos, hasta qué punto es beneficioso (porque 'calienta'
en caso de tener 'frio') y a partir de qué momento debemos dejar de lado (porque 'quema') esa herramienta, ¿no?

Bambi

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #6 en: Marzo 13, 2006, 06:33:34 p.m. »
la vida en si misma se basa bastante en el engaño, mirad los bichos la de trucos y engañifas que tienen para joderse entre si. mirad las putas arañas qué zorras son.

Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #7 en: Marzo 13, 2006, 07:09:22 p.m. »

Pero en algún momento hay que aceptar la realidad, quiero decir, que en algún punto hay que trazar una lí­nea que separe el uso beneficioso y saludable del autoengaño del que no es más que una cobardí­a...

Ya. ¿Y qué es la realidad? Es más ¿Es real la realidad? Quiero decir que si me creo una ¿mentira?, esa mentira es para mí­ "la realidad".

Que metafí­sica te has puesto ;D

Ariete

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #8 en: Marzo 13, 2006, 07:18:34 p.m. »

Pero en algún momento hay que aceptar la realidad, quiero decir, que en algún punto hay que trazar una lí­nea que separe el uso beneficioso y saludable del autoengaño del que no es más que una cobardí­a...

Ya. ¿Y qué es la realidad? Es más ¿Es real la realidad? Quiero decir que si me creo una ¿mentira?, esa mentira es para mí­ "la realidad".

Lo real es aquello que funciona. Supongo que esa es la mejor manera de determinar la realidad de algo. Si obras de acuerdo a una mentira que tomas por real, tarde o temprano te acabará perjudicando.

La ciencia por ejemplo, refleja fielmente la realidad, porque los artefactos que se valen de ella funcionan. En cambio la magia negra no.

Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #9 en: Marzo 13, 2006, 07:49:06 p.m. »
Lo real es aquello que funciona. Supongo que esa es la mejor manera de determinar la realidad de algo. Si obras de acuerdo a una mentira que tomas por real, tarde o temprano te acabará perjudicando.
Citar

Aunque curiosamente del artí­culo que ha posteado Gregorio parece desprenderse la moraleja de que lo que funciona es la mentira. Ergo... ¿Lo real es la mentira??

Bueno, la mentira es real... como la vida misma.

Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #10 en: Marzo 13, 2006, 07:53:47 p.m. »
Lo difí­cil, me parece a mí­, es detectar el "autoengaño". Si, de acuerdo con el artí­culo, los no depresivos somos tan hábiles mintiendo que nos creemos a pies juntillas nuestras propias mentiras, salir del cí­rculo vicioso me parece harto difí­cil. Es más, es que hasta pongo en duda que en este caso pueda decirse que existe una mentira.

Por lo demás, esto viene a ser como lo que te comentaba el otro dí­a Greg, de acallar los demonios por la ví­a de relegarlos al olvido a base de "distracciones". A lo mejor las personas con más tendencia a la depresión son demasiado "conscientes"
de sus propios demonios.

Es que cuando uno se cree su mentira es muchas veces porque desconoce la verdad que se esconde debajo de esa aparente verdad-falaz que toma como verdadera.

Posiblemente, el potencialmente depresivo tenga más capacidad para "ver"
sus í­ntimos enemigos, o no, depende de que si la "información verdadera"
que él es capaz de ver sin autoengañarse sea, a su vez, veraz y ajustada a la realidad. Es decir, si toda la vida nos están diciendo que somos unos putos inútiles (sin necesariamente serlo), el depresivo tenderá a darlo por verdadero porque no tratará de autoengañarse pensando que le están mintiendo. Vamos, un lí­o de mil cojones ;D

Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #11 en: Marzo 13, 2006, 08:12:17 p.m. »
Es decir, si toda la vida nos están diciendo que somos unos putos inútiles (sin necesariamente serlo), el depresivo tenderá a darlo por verdadero porque no tratará de autoengañarse pensando que le están mintiendo.
Citar

No lo veo tan simple. Si toda la vida te dicen que eres un puto inútil, la triste realidad es que existen muchas posibilidades de que efectivamente, y aunque no lo fueras de partida, llegues a serlo. Es bastante general la tendencia de "satisfacer"
las expectativas (ya sean buenas o malas) que los demás tienen sobre nosotros.

¿No hemos dicho lo mismo o sólo a mí­ me lo parece?

"tenderá a darlo por verdadero"
podrí­a asimilarse perfectamente a "existen muchas posibilidades de que... llegues a serlo".

"Es bastante general la tendencia de "satisfacer"
las expectativas (ya sean buenas o malas) que los demás tienen sobre nosotros."

Sí­, es lo que tiene el condicionamiento cuando no estamos maduros emocionalmente.

Sí­

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #12 en: Marzo 14, 2006, 09:08:23 a.m. »

Vaya, me encanta este foro

De acuerdo con Laura, la realidad que percibimos o que modelamos en nuestra cabeza puede ser una mentira para otros interpretadores de la misma realidad


Ariete ha dado en el quid: el pragmatismo


Sí­ Greg, pregunto cúal es la forma más eficiente de usar ese autoengaño, aunque primero hay que identificarlo, pffiiuuuuuuuuu....

Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #13 en: Marzo 14, 2006, 09:27:23 a.m. »
¿No hemos dicho lo mismo o sólo a mí­ me lo parece?
Citar

No sé, Gregorio. Pensé que tú decí­as que es fácil que tú te consideres un inútil aunque no lo seas. Y lo que yo decí­a es que fácil que seas un inútil.

¿Y qué es "ser"
algo sino una "consideración de ser"
algo? Si alguien se considera de una forma tiene muchas papeletas de acabar "siendo"
así­, y cualquier acción la interpretará desde ese filtro.


Kamarasa GregorioSamsa

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Re: Apuntes biológicos sobre el Autoengaño.
« Respuesta #14 en: Marzo 14, 2006, 09:30:31 a.m. »
la vida en si misma se basa bastante en el engaño, mirad los bichos la de trucos y engañifas que tienen para joderse entre si. mirad las putas arañas qué zorras son.

Me encantan esos intercambios de papeles: zorras que arañan.