Autor Tema: El Ekilibrista (surrealista-experimental)  (Leído 556 veces)

debari

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El Ekilibrista (surrealista-experimental)
« en: Junio 13, 2007, 09:01:58 pm »


Sobre la lí­nea del horizonte paseaba el funambulista, mientras mis pupilas nocturnas, en su mirada distraí­an sombras chinescas simulando el vuelo de una paloma  negra cruzando el muro.
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De pronto, se revienta la cordura en una coz despellejando la rutina de mi esencia, y de un zarpazo rasga mi sangre imprimiendo la distancia entre el cosmos y mis sombras. El pensamiento fluctúa cristalino en la pantalla de la nada resintonizando el mundo, que ahora es un equilibrista que avanza lejos del suelo.

El cielo ausente, se resiente cuando la luna clava sus astas en la carne celestial, y como heridas fulgurantes, manan cicatrices de sueños palpitando entre brillos la caricia de una pluma fantasmal, de un ser inexistente.

Como un móvil espacial se desplaza la luz que juega a hacer siluetas en mi oscuridad entremezclando con el oleaje hipnótico del murmullo que respira, dejándome quieta sobre mis orillas; mientras una lágrima rota que destella tanto como las estrellas, se columpia en un arrullo jugando al escondite entre las sombras.Súbitamente, el sonido del espacio se apaga y me despego de mí­ ser.


"No existo"

Se que cuando despierte las esquinas seguirán en su sitio y que el cielo mortecino arrastrará las nubes del desengaño, y una vez más, hambrienta de luz, ayunaré soles.  La gente caminará con un paso por delante del hombro aliviado de cargas ajenas, y cargando sus culpas en los hombros de otros, dibujando en las aceras una trama de cicatrices sin huellas, que harán de su mirada el cambalache y se venderá al peso la ira.  Adornarán las ventanas de antifaces. Se bañarán en una orgí­a de verborrea, acompañándose a capricho en el guitarreo de sus lenguas de una danza distraí­da, que huele a muerte y desesperanza, a cieno... La danza de los malditos, quebrará la mañana hermosa, que lamiendo rayos de sol comerciará con esquineras que traficaran  con su amor entre los transeúntes huecos, haciendo eco entre los chirridos de la ciudad bulliciosa.

Prenderán abalorios sobre ví­rgenes secas, dejando entre las caderas la llaga abierta del deseo para así­ vertebrar el alma y descargar sus mochilas del desengaño, arrumbando  en su camino con impermeables sobre el alma evitando que le salpique la desfachatez del himen cerebral que escuda la boca de los inocentes que aún sueñan . Engendraran el origen, mutilando los principios, y paralí­tica la esencia retirará las muletas de su armario, dejando bajo una cáscara quebrada, la verdad sellada entre cruces en el panteón de la agoní­a de los mártires que gritan, su soledad, maldiciendo el beso ausente que no le dieron esta mañana.

Muy lejos desfila el equilibrista, muy cerca la gente se roza. El volatinero se acerca a una nube y le musita: "te quiero", la gente se aleja del cruce de una mirada dormida en el miedo. Tan lejos y tan cerca el equilibrio hace un derroche de ramos de quimeras, ambos sueñan, pero el funambulista desgaja pasos como caricias que flotaran sobre el cielo, el mundo desfila con hileras de arcilla que se amoldan al silencio en las paredes cercanas que ajustan entre orejeras, que dejan tan solo el hueco exacto para mirar al frente, y así­ no hablar.

Distancias y equilibrios, dí­a y noche, contrastes del un mundo que gira a contrapelo...Y yo, con el ego dentro dormido, que juega a hacer caprichos en los claro-oscuros de la madrugada.

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La noche pasa entre tragos que hacen eco sobre mi pensamiento, recreando un boomerang que descarga su duro golpe en la traza de mis sombras, que golpea las quietudes y empobrece las visiones; y así­ de golpe, el equilibrista da un paso al frente cayendo en picado sobre la tierra descorriendo el telón del universo, desdibujando el carmesí­ fundiéndose en negro. En el transcurso de un segundo las hechuras del silencio, sisan a la vida las luces del estrellato, que sorprende a mi manos haciendo sombras chinescas, haciendo aves y lobos que muerden la luna  entre figuras que hacen mella sobre el horizonte de mis pestañas , cuya visión se quiebra cuando aparece de nuevo el volatinero echando a dormir al mundo, mientras mi paloma negra echa a volar entra las cortinas de mi soledad y me duermo abrazada al sosiego y la paz


DEBARI.-




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Cuadros:  Abajo " Venus de Dresde" pintado por Giorgione, representante de la escuela veneciana.
Arriba: "el equilibrista" pintado por Fabrio Hurtado Arnaudón .Pintor contemporaneo, obra 1993.